No todos los gatos soportan igual el calor: estas son las cinco razas que más sufren en verano
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Los gatos son animales muy adaptables que suelen desenvolverse bien en diferentes condiciones climáticas, pero esto no todas las razas toleran el calor de la misma manera. Durante el verano, en muchas regiones de España se alcanzan temperaturas superiores a los 40 °C, una situación que puede afectar a su bienestar. Sin embargo, por motivos evolutivos, anatómicos y de selección genética, algunas razas son especialmente sensibles a las altas temperaturas.
Aunque todos los gatos necesitan disponer de agua fresca, sombra y un ambiente bien ventilado durante los meses más cálidos, las razas de pelo largo, las braquicéfalas (de hocico achatado) y aquellas adaptadas a climas fríos presentan un mayor riesgo de sufrir estrés térmico o un golpe de calor. Por ello, durante el verano es importante extremar las precauciones y adoptar una serie de medidas preventivas para proteger su salud.
Gatos persas: el calor supone un mayor riesgo por su hocico achatado
Los gatos persas se ven especialmente afectados por el calor debido a que son animales braquicéfalos, es decir, tienen un hocico corto y achatado, unas narinas pequeñas, una lengua ancha y un paladar alargado, lo que dificulta su respiración y les impide ventilar correctamente. Además, su abundante y denso pelaje tiende a formar nudos si no se cepilla con regularidad y, como consecuencia, su piel no traspira lo suficiente, lo que provoca un aumento de la temperatura corporal.
En una ola de calor, es muy recomendable mantener al gato persa en el interior de la vivienda durante las horas centrales del día, evitar su exposición directa al sol, mantenerlo bien hidratado y desenredar su manto con frecuencia eliminando el pelo muerto y los posibles nudos que se hayan podido formar.
Sphynx: la ausencia de pelo no significa que soporte mejor las altas temperaturas
Los sphynx son, probablemente, la raza de gato más curiosa y especial de todo el reino felino. Como consecuencia de una mutación genética, estos gatos carecen completamente de pelo, lo que los hace muy sensibles a los cambios de temperatura. Aunque se pueda pensar que el sphynx lo pasa especialmente mal en invierno, lo cierto es que el calor les afecta lo mismo o incluso más que el frío. Como no tienen pelo, no poseen protección contra los rayos solares y es muy fácil que su piel se queme, provocando un aumento de la temperatura corporal, además de irritación, heridas y dolor.
Para proteger al sphynx, se recomienda ponerle diariamente crema solar de alta protección y ropa especial para que su piel no se exponga directamente al sol, sobre todo si el animal tiene acceso a una terraza o jardín. También es recomendable aumentar la frecuencia de los baños con agua fresca para ayudar al animal a disipar calor y ofrecerle una zona sombreada para descansar.
Maine coon: su abundante pelaje está diseñado para el frío, no para el verano
El Maine coon es una raza de gato de gran tamaño y un espesísimo pelaje cuyo objetivo es protegerle de las bajas temperaturas que se alcanzan en el noroeste de Estados Unidos, región de la que proviene originalmente este animal. Actualmente, los Maine coon cuentan con mucha popularidad alrededor de todo el mundo y es una raza que se puede encontrar viviendo en prácticamente cualquier país, aunque no estén hechos para el calor.
En España, especialmente en aquellas provincias más cálidas, se debe tener mucha precaución y proveer al Maine coon de una serie de cuidados preventivos para evitar golpes de calor. En primer lugar, es imprescindible cepillar y cuidar bien su manto, evitando la formación de nudos y eliminando todo el pelo muerto acumulado. Jamás se debe rapar a esta raza, pues su piel se ve seriamente afectada y puede quemarse con facilidad.
Por otro lado, para ayudar a un Maine coon a sobrellevar el calor, conviene mantener la casa siempre fresca, ofrecer múltiples puntos de agua limpia y favorecer el descanso en superficies frías, como suelos de baldosa o alfombrillas refrigerantes diseñadas para mascotas. Los expertos coinciden en que en ningún caso los gatos tienen que dejar de comer o de beber por el calor.
Exótico de pelo corto: otra raza braquicéfala especialmente sensible al calor
Al igual que el persa, el gato exótico de pelo corto es una raza braquicéfala que se ha puesto muy de moda debido a su simpática expresión facial, su pelaje denso y suave, sus grandes ojos ubicados prácticamente al lado de su nariz y su carácter alegre, familiar y juguetón.
Además del mantenimiento del pelo, que vuelve a ser imprescindible en esta raza, es especialmente importante controlar la actividad física y la hidratación del exótico de pelo corto. Su hocico achatado impide que el gato pueda ventilar adecuadamente y esto dificulta la disipación del calor, por eso, si el animal se sobreexcita, corre mucho o hace demasiado ejercicio físico en las horas más calurosas, puede llegar a sufrir un golpe de calor. Para evitar esto, lo ideal es jugar con el gato por las mañanas y por las noches, permitiéndole descansar en alguna zona fresca en las horas centrales del día y proporcionándole varios puntos de agua o alimento húmedo para que no se deshidrate.
Igualmente, en el caso del exótico de pelo corto, es imprescindible controlar la posible aparición de síntomas como jadeo, taquicardia, apatía o fiebre, los cuales podrían estar indicando un excesivo aumento de la temperatura del animal.
Bosque de Noruega: un gato adaptado a climas fríos que puede sufrir estrés térmico
Como su propio nombre indica, el bosque de Noruega es un espectacular gato procedente de los países nórdicos que cuenta con un frondoso y largo pelaje de doble capa especialmente seleccionado para soportar temperaturas extremas de frío. Aunque todavía no es una raza excesivamente conocida, cada vez más se está exportando a países del sur de Europa, donde las temperaturas son muy diferentes a las ideales para este animal.
Como consecuencia de esto, el bosque de Noruega puede sufrir un importante estrés que le lleve a desarrollar enfermedades y alteraciones de conducta. Igual que ocurre con el Maine coon, el pelaje del bosque de noruega no se debe cortar ni rapar bajo ningún concepto, pero sí es imprescindible cepillarlo cada día para prevenir la formación de nudos y mejorar la capacidad de traspiración de la piel.
Si tienes un bosque de noruega en casa, debes conocer la propensión de estos gatos al golpe de calor, por lo que te recomendamos tener siempre cerca el contacto de un hospital veterinario y tratar de mantener al gato fresco a través de esterillas refrigerantes, climatización y agua fresca.
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