Cuidados básicos

Ni baños ni estrés: 5 formas seguras de refrescar a tu gato en verano sin mojarlo

 
Laura García
Por Laura García, Veterinaria en medicina felina. 14 junio 2026
Ni baños ni estrés: 5 formas seguras de refrescar a tu gato en verano sin mojarlo
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Los pequeños felinos son animales que no toleran bien el calor, ya que buscan constantemente lugares frescos para mantenerse cómodos. Por ello, cuando las temperaturas aumentan pueden sufrir estrés térmico e incluso un golpe de calor, una auténtica urgencia veterinaria.

Aunque una solución rápida que puede venir a la mente de muchos cuidadores es rociarlos con agua, esta práctica no suele resultar agradable para la mayoría de los gatos y tampoco es especialmente efectiva. En su lugar, existen otras medidas mucho más eficaces para ayudarles a combatir el calor.

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Los gatos son mucho más sensibles al calor de lo que parece

A diferencia de nosotros, los gatos cuentan con mecanismos mucho menos eficientes para regular su temperatura corporal. Mientras que las personas tenemos glándulas sudoríparas distribuidas por prácticamente toda la piel, los pequeños felinos las concentran principalmente en las almohadillas de las patas, por lo que la evaporación del sudor tiene una capacidad muy limitada para enfriar el organismo cuando hace calor.

El jadeo ocasional también les ayuda a disipar calor, al igual que buscar superficies frescas sobre las que tumbarse. Sin embargo, estos recursos pueden resultar insuficientes cuando las temperaturas son muy elevadas.

Además, algunos gatos son especialmente sensibles al calor, como los de edad avanzada, los cachorros, los gatos con sobrepeso, los de razas braquicefálicas, aquellos con un pelaje muy largo o abundante, las gatas gestantes y los que padecen enfermedades crónicas cardíacas o respiratorias.

Ni baños ni estrés: 5 formas seguras de refrescar a tu gato en verano sin mojarlo - Los gatos son mucho más sensibles al calor de lo que parece

Los síntomas que nunca debes ignorar en tu gato cuando hace calor

Es importante conocer los signos que indican un sobrecalentamiento en el gato para poder actuar con rapidez y evitar complicaciones. Estas señales suelen incluir jadeo, respiración más acelerada de lo normal, debilidad, letargo, encías violáceas o azuladas, hipersalivación, pérdida de apetito o vómitos.

Cuando la temperatura corporal continúa aumentando y supera su límite normal, es decir, los 39,2 ºC, el gato puede sufrir un golpe de calor, una auténtica emergencia veterinaria que pone en riesgo su vida.

Entre los signos que pueden indicar que un gato está sufriendo un golpe de calor se encuentran una temperatura corporal muy elevada, dificultad respiratoria, temblores, colapso, convulsiones o pérdida de consciencia.

Los mejores trucos para refrescar a un gato sin mojarlo

La mejor forma de refrescar a un gato cuando las temperaturas son muy elevadas es evitar aplicar agua directamente sobre su cuerpo, ya que esto puede estresarlo y favorecer la acumulación de humedad en el pelaje, lo que podría desencadenar problemas cutáneos. Por ello, las medidas más eficaces para ayudar a un gato a combatir el calor en verano son las siguientes:

Mantener el hogar a buena temperatura

Una de las medidas más eficaces para evitar que nuestros gatos pasen calor es mantener la vivienda a una temperatura confortable. Para ello, se pueden cerrar ventanas y persianas durante las horas centrales del día, utilizar ventiladores o recurrir al aire acondicionado, manteniendo la temperatura entre 22 y 26 °C.

Asegurar la hidratación del gato

La hidratación es una de las herramientas más importantes para ayudar a los gatos a combatir el calor. Además, teniendo en cuenta que suelen ser animales con tendencia a beber poca agua, fomentar su consumo resulta aún más importante durante los meses más cálidos.

Para conseguirlo, se pueden colocar varios recipientes de agua repartidos por la casa y renovar el agua varias veces al día. Si hace mucho calor, también se puede añadir algún cubito de hielo. Por otro lado, aumentar la cantidad de alimento húmedo es una excelente forma de aportar hidratación extra, ya que este tipo de comida puede contener alrededor de un 70 % de agua. También pueden ofrecerse snacks líquidos, sopas para gatos o leche específica para gatos.

Además, muchos felinos prefieren beber agua en movimiento, por lo que las fuentes para gatos pueden ser una gran opción para estimular su consumo.

Habilitar zonas frescas de descanso

Los gatos pueden pasar entre 12 y 16 horas al día descansando, por lo que es fundamental que dispongan de lugares frescos durante los meses de más calor.

Para ello, pueden utilizarse camas elevadas que favorezcan la circulación del aire, alfombrillas refrigerantes o esterillas de bambú. También es importante evitar la exposición directa al sol durante las horas de mayor calor, por lo que estas zonas de descanso deben ubicarse en lugares sombreados y frescos de la casa.

Favorecer la ventilación natural

Aunque se recomienda mantener ventanas y persianas cerradas durante las horas de máxima insolación, también es importante renovar el aire del hogar. Ventilar la vivienda a primera hora de la mañana y al anochecer ayuda a generar corrientes de aire que refrescan el ambiente, reducen la acumulación de calor y mejoran el confort térmico del gato.

Cepillar el pelaje con frecuencia

El cepillado regular también resulta beneficioso durante los periodos de calor. Ayuda a eliminar el pelo muerto, reduce la formación de nudos y disminuye la cantidad de pelo que el gato ingiere durante el acicalamiento.

Además, favorece la ventilación de la piel y hace que el animal se sienta más ligero y cómodo durante los meses más calurosos del año.

Ni baños ni estrés: 5 formas seguras de refrescar a tu gato en verano sin mojarlo - Los mejores trucos para refrescar a un gato sin mojarlo

Los errores que debes evitar al intentar refrescar a un gato en verano

Las medidas comentadas anteriormente son las más recomendables para ayudar a refrescar a un gato durante los días de calor. En cambio, conviene evitar algunas prácticas que muchos cuidadores consideran útiles, pero que pueden resultar contraproducentes:

  • Bañar o sumergir al gato en agua, ya que suele generarles un elevado nivel de estrés o ansiedad.
  • Aplicar hielo directamente sobre la piel, pues puede provocar vasoconstricción y dificultar la pérdida de calor corporal.
  • No garantizar una correcta hidratación, dejando al gato sin suficiente agua fresca y limpia a su disposición.
  • Rapar completamente el pelaje, ya que este también actúa como protección frente a la radiación solar y su eliminación puede favorecer la aparición de quemaduras.

Aunque los gatos toleran peor el calor de lo que muchos creen, con unas sencillas medidas de prevención es posible ayudarles a mantenerse cómodos y seguros durante el verano. Ante cualquier signo de sobrecalentamiento o golpe de calor, es fundamental acudir al veterinario lo antes posible.

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