Patricia, educadora canina: “Lo que para ti es un abrazo de amor, para tu perro es sentirse inmovilizado y eso le genera estrés”
Las personas que conviven con un perro no suelen ahorrarse muestras de cariño. Comprarle juguetes y todo tipo de accesorios, llevarlo a sus lugares favoritos, como la playa o el parque, o compartir con él la comida son algunas de las expresiones de este gran afecto. Por supuesto, acariciarlo, abrazarlo y darle besos son también demostraciones de amor en las que los cuidadores suelen prodigarse.
Pero hay que tener en cuenta que los perros y los humanos son muy diferentes en cuanto a sus formas de expresión y comunicación. Por este motivo, por mucho que tengamos la mejor intención, el contacto físico con el can puede resultar estresante para él, tal y como explica la educadora canina Patricia en sus redes sociales.
Los perros no entienden las muestras de cariño igual que las personas
Como hemos explicado, los perros y las personas no nos comunicamos de la misma manera. Y esto es una fuente habitual de malentendidos y conflictos, por muy buena intención que tenga el cuidador, como ya hemos señalado. Así, dar besos y abrazos a los perros es una práctica común. Como para las personas estos gestos constituyen muestras inequívocas de cariño, se tiende a dar por hecho que también serán una demostración de nuestro amor para los perros. Si nos gusta a nosotros, inferimos que también les gustará a ellos.
Pero lo cierto es que, en el mundo canino, un contacto tan próximo, de frente, mirando a los ojos y aprisionando en un abrazo, más que afecto es incomodidad e incluso un notable estrés, sobre todo si estas conductas se dirigen a ejemplares que no conocemos mucho. Hay que darse cuenta de que un abrazo los inmoviliza, sobre todo a los perros de menor tamaño, y que pegarnos a su cara y mirarlos fijamente supone una intimidación para ellos. Por eso pueden rechazarnos. Como señala Patricia, “no es que no te quiera: se lo dices en humano, no en perro”.
Estas son las señales de estrés que indican que tu perro necesita que dejes de abrazarlo
Pero el problema no es solo que los cuidadores utilicen unas formas de afecto que para el perro son extrañas. Además, muchos de estos cuidadores no saben interpretar las señales de incomodidad y estrés que su perro emite. Es decir, un perro que se siente intimidado por un abrazo puede que no lo muestre enseñando los dientes, gruñendo o mordiendo directamente, pero sí comunicará su malestar con una serie de gestos que, quizás, el cuidador no entiende. Por eso no hay que perder de vista que, aunque el vínculo perro-humano sea muy estrecho, la comunicación de cada especie sigue siendo bastante diferente.
A este respecto, Patricia, educadora canina, menciona alguno de los signos que deberían alertarnos. En otras palabras, si estamos acariciando o abrazando a un perro que comienza a mostrar estas conductas, debemos dejarlo en paz de inmediato. Son gestos como apartar la cara, enseñar el blanco de los ojos (ojos de ballena) o relamerse varias veces seguidas. Un perro que hace esto te está diciendo, en su idioma, que pares y lo dejes tranquilo.
El test de consentimiento de la educadora canina para saber si un perro quiere contacto físico
Lógicamente, en el contacto estrecho con los perros habrá que tener mucho más cuidado con aquellos desconocidos o con los que no tenemos confianza que con el nuestro propio. Aun así, Patricia recomienda hacer siempre lo que llama “test de consentimiento”, lo que significa que antes de lanzarnos a establecer contacto físico con un perro, no necesariamente con un abrazo, pueden ser tan solo unas caricias, lo primero es tocar y, después, esperar.
Si el perro se nos acerca más y establece él contacto con nosotros, quiere decir que permite que sigamos porque le está gustando la interacción. En caso contrario, si vemos que se queda quieto o muestra alguna de las señales de estrés que hemos mencionado, hay que parar de inmediato porque el animal nos está diciendo, claramente, que no quiere que lo toquemos.
De permitirnos el contacto, Patricia recomienda acariciar zonas como la barbilla, el pecho o los costados, pues son las que acostumbran a preferir los perros para el contacto. Las palmaditas en la cabeza les suelen incomodar e intimidar.
Debe tenerse en cuenta, también, que algunos pueden querer el contacto, pero no en el momento en el que nosotros queremos. Por ejemplo, si están pendientes de comer o de cualquier cosa que llame su atención, lo habitual es que nos rechacen, aunque sí nos aceptarán en otras situaciones. Como concluye Patricia, “querer a tu perro es aprender lo que le gusta a él. Con permiso, no a la fuerza”.
En definitiva, todos los cuidadores desean demostrarle a su perro lo mucho que lo quieren. Para ello usan formas de comunicación humanas, como los abrazos o los besos. Pero para los perros este tipo de contacto no tiene el significado que le damos las personas. Al contrario, un contacto tan estrecho puede provocarles estrés. Por eso, antes de abrazar hay que empezar por acariciar y esperar para saber si el perro quiere más antes de seguir.
