Educación básica

Alan Peiró, adiestrador canino: “Pensamos que con la correa extensible le damos libertad al perro, pero creamos más tensión”

 
Alejandro Lingenti
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 20 julio 2026
Alan Peiró, adiestrador canino: “Pensamos que con la correa extensible le damos libertad al perro, pero creamos más tensión”
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Las correas extensibles se han convertido en uno de los accesorios más populares para pasear perros. Su principal atractivo parece evidente: permiten que el animal disponga de varios metros más para explorar el entorno sin ir completamente suelto.

Sin embargo, existe un funcionamiento mecánico que puede influir en el comportamiento del perro durante el paseo. Cada vez más adiestradores y veterinarios especializados en comportamiento animal coinciden en que, utilizadas de forma habitual y en entornos inadecuados, estas correas pueden favorecer precisamente uno de los problemas que muchos propietarios intentan corregir: que el perro tire constantemente.

Uno de los profesionales que ha llamado la atención sobre este aspecto es Alan Peiró, adiestrador canino y divulgador en redes sociales español. En uno de sus últimos vídeos explica que el problema no reside únicamente en la longitud de la correa, sino en la tensión permanente que genera el propio mecanismo retráctil.

"La correa extensible siempre está en tensión", resume. Y añade que esa presión continua puede hacer que el perro aprenda a caminar con la correa tensa desde el principio, normalizando ese comportamiento durante todos los paseos.

Aunque este tipo de correas puede resultar útil en determinadas circunstancias, los especialistas insisten en que conviene conocer sus limitaciones antes de convertirlas en el sistema habitual para pasear.

"Muchas veces pensamos que le estamos dando más libertad al perro, pero en realidad estamos creando más tensión física y emocional", sostiene Peiró.

“Tirar deja de ser una excepción”: la advertencia de un adiestrador sobre las correas extensibles

A diferencia de una correa fija, la extensible incorpora un muelle interno que recoge continuamente la cinta o el cordón. Eso significa que, incluso cuando el perro avanza con tranquilidad, percibe una ligera resistencia constante.

Según explica Alan Peiró, esa presión hace que muchos perros dejen de asociar un paseo tranquilo con una correa relajada: "El perro aprende a caminar con tensión constante, no con una correa relajada", apunta el adiestrador.

Desde el punto de vista del aprendizaje, esto tiene importancia. Los veterinarios especializados en comportamiento animal explican que los perros aprenden por repetición. Si durante cientos de paseos avanzan sintiendo una ligera tensión, pueden acabar interpretando que esa resistencia forma parte normal del desplazamiento.

Por ese motivo, muchos educadores caninos prefieren trabajar la enseñanza del paseo con una correa fija, donde el perro recibe una información mucho más clara sobre cuándo la correa está completamente destensada.

"No es bueno que el perro aprenda a caminar con tensión constante. Y cuando esto se mantiene en el tiempo, tirar deja de ser una excepción y se convierte para el animal en la forma normal de pasear", apunta el adiestrador.

El aprendizaje basado en refuerzo positivo y en una comunicación clara, en cambio, favorece paseos más tranquilos y reduce la aparición de conductas no deseadas relacionadas con la frustración o la excitación.

El frenazo de la correa extensible que puede aumentar el estrés de tu perro durante el paseo

Otro aspecto que preocupa a los especialistas es la forma en que funcionan los sistemas de bloqueo de estas correas.

Cuando el propietario pulsa el freno, el mecanismo se detiene de manera brusca. Si el perro continúa avanzando, recibe un tirón repentino que interrumpe su movimiento.

Alan Peiró explica que estos frenazos rompen el ritmo natural del paseo y dificultan la comunicación entre el perro y la persona.

Además, la longitud variable de la correa hace que el animal no siempre sepa hasta dónde puede avanzar antes de encontrarse con ese bloqueo inesperado.

Un paseo predecible ayuda a reducir el estrés y facilita que el perro explore el entorno de forma más relajada. Los cambios repentinos de tensión o los tirones continuos pueden generar frustración, especialmente en animales jóvenes o muy activos.

Alan Peiró, adiestrador canino: “Pensamos que con la correa extensible le damos libertad al perro, pero creamos más tensión” - El frenazo de la correa extensible que puede aumentar el estrés de tu perro durante el paseo

Las correas extensibles pueden provocar cortes, quemaduras y lesiones cervicales: la advertencia veterinaria

Las advertencias no se limitan al comportamiento. Las correas extensibles también se han relacionado con accidentes tanto para los perros como para las personas.

El largo alcance de estas correas puede dificultar el control del animal cerca del tráfico, ciclistas u otros perros. Además, el cordón fino de algunos modelos puede provocar quemaduras por fricción o cortes en las manos cuando el propietario intenta sujetarlo directamente.

En el caso de los perros, los frenazos bruscos pueden generar una presión importante sobre el cuello si utilizan collar en lugar de arnés, aumentando el riesgo de lesiones cervicales, especialmente en razas pequeñas.

Los veterinarios recomiendan, cuando se utilicen este tipo de correas, hacerlo siempre con un arnés bien ajustado para repartir mejor las fuerzas que actúan sobre el cuerpo del animal.

Ni para cachorros ni en calles con tráfico: cuándo no conviene usar una correa extensible

La mayoría de veterinarios y educadores coinciden en que las correas extensibles pueden ser útiles en determinados contextos, siempre que el perro ya haya aprendido a caminar correctamente con una correa convencional.

Por ejemplo, pueden resultar adecuadas en parques amplios, senderos o espacios abiertos donde exista buena visibilidad y no haya tráfico cercano.

Pero no es aconsejable utilizarlas como herramienta principal para enseñar a pasear a un cachorro o para corregir problemas de tirones.

En calles muy transitadas, pasos de peatones, carriles bici o zonas con gran concentración de personas y animales, una correa fija ofrece un control mucho mayor y permite reaccionar con más rapidez ante cualquier imprevisto.

Como señala Alan Peiró, muchas personas utilizan la correa extensible pensando que ofrecen más libertad a su perro, pero cuando el animal pasa todo el paseo caminando con una tensión permanente, esa aparente libertad puede acabar traduciéndose en una forma menos relajada de desplazarse.

El mejor paseo no es necesariamente el que permite recorrer más metros, sino aquel en el que perro y propietario mantienen una comunicación fluida, sin tirones constantes y con un nivel de estrés lo más bajo posible.

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