Antes se creía que un año de perro equivalía a siete humanos: la ciencia explica ahora por qué no es tan sencillo
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Uno de los mitos más difundidos alrededor de los perros es la creencia de que cada año suyo equivale a siete humanos. Es decir, un perro que acaba de cumplir un año, sería como un niño de siete, mientras que otro ejemplar de, por ejemplo, 10 años, tendría la edad de una persona de 70.
Pero, desde hace un tiempo, las investigaciones realizadas han tirado abajo esta creencia. No solo no se puede decir que cada año canino corresponde a siete humanos, sino que hay diferencias considerables entre ejemplares, pues el envejecimiento no es un proceso lineal. Establecer la equivalencia entre años perrunos y humanos no es tan sencillo como parecía.
Desmontando el mito de los siete años: el envejecimiento de los perros es mucho más complejo
Lo primero que hay que tener en cuenta es que la afirmación de que un año de un perro equivale a siete humanos no se basa en ninguna evidencia científica. Más bien, es un cálculo “a ojo” que deriva de pensar que la esperanza de vida media de los perros es de unos 10-14 años. En comparación con la de los humanos, que se puede situar en unos 90-80 años, el resultado sería cercano a ese siete que tanto se ha extendido a nivel global, ya que es muy fácil de recordar y de manejar por cualquier cuidador.
Pero, como hemos avanzado, el envejecimiento de los perros no es lineal. Esto quiere decir que maduran muy rápido al inicio de su vida, en comparación con las personas, y, según crecen, el ritmo se ralentiza y se modifica en función del tamaño de cada animal, su raza y otros factores relacionados con la genética.
Por este motivo, el sencillo cálculo que se pretendía establecer se cae por su propio peso, ya que los procesos de crecimiento y envejecimiento no son uniformes. Al contrario, presentan una gran complejidad y multifactorialidad, motivo por el que distintas investigaciones científicas se han centrado en dar una equivalencia mucho más realista entre los años humanos y caninos.
Los perros crecen más rápido que las personas, pero envejecen más lento
Como hemos explicado, los perros maduran más rápido que las personas durante sus primeros años de vida. Dicho de otra manera, un perro de un año no es equivalente, para nada, a un niño de siete. Más bien sería como un joven de unos 20 años o incluso más, ya que, con esa edad, ya se le considera plenamente maduro y con su desarrollo físico y sexual alcanzado. De hecho, la castración se suele fijar antes del año, aproximadamente hacia los 9 meses, justo porque se ha completado el crecimiento. Nada que ver con un niño humano de siete años, que está lejos de terminar su crecimiento y es totalmente dependiente de los cuidados de su familia.
Por lo tanto, es fácil comprobar que, durante sus primeros años de vida, los perros envejecen más rápido que los humanos. Pero esta situación se da la vuelta pronto, ya que, aproximadamente a partir de los 4-5 años de edad, los años de los perros pasarían más lentos que los de las personas.
El tamaño y la raza influyen en la edad: los perros grandes envejecen antes
Cualquiera que haya tenido perros de diferentes tamaños habrá podido comprobar que su esperanza de vida media no es la misma. Así, los ejemplares de razas de talla pequeña es normal que vivan más años, incluso muchos más, que aquellos de talla grande o muy grande.
Es fácil ver cómo los perros pequeños tardan más en envejecer, es decir, podremos ver signos de envejecimiento, como problemas de movilidad, de disfunción cognitiva, de enfermedades asociadas a la edad, de pérdida de los sentidos, etc., más tarde que en perros grandes.
Por ejemplo, un perro tipo mastín o gran danés se considerará geriátrico hacia los 7-8 años de vida. En perros de talla mediana o pequeña esta edad va subiendo hasta los 10-12 años. Por supuesto, en este proceso de envejecimiento y en la esperanza de vida van a influir otros factores genéticos e individuales, como las condiciones en las que ha estado el perro, los cuidados que ha recibido, su alimentación o las enfermedades que padezca.
La ciencia busca una fórmula más precisa para calcular la edad de los perros
Un estudio publicado hace unos años en la revista Cell Systems confirmó lo que hemos explicado sobre el envejecimiento canino, con ese periodo de mayor rapidez inicial y un enlentecimiento posterior. Para probarlo se fijó en la metilación del ADN, un proceso que se relaciona con el envejecimiento.
Con los datos conseguidos en el estudio, los autores establecieron una fórmula matemática para calcular, con más exactitud, la equivalencia entre las edades de perros y humanos. A modo de ejemplo, consideran que un perro de un año tendrá unos 31 años humanos; uno de dos rondará los 42 y uno de cuatro, aproximadamente, 53.
De todas formas, hay que relativizar estos resultados, ya que el estudio se realizó, sobre todo, con perros de raza labrador, por lo que es posible que los datos no sean extrapolables, tal cual, a todos los perros. Más allá de la anécdota, controlar el envejecimiento canino ayuda a establecer medidas de medicina preventiva que pueden mejorar la calidad e incluso aumentar la esperanza de vida de los perros.
En definitiva, atrás ha quedado el mito de que cada año canino equivale a siete años humanos. La ciencia ha demostrado que el proceso de envejecimiento es mucho más complejo y en él intervienen diferentes factores. Los datos obtenidos han permitido demostrar que los perros maduran rápido al inicio de su vida, pero este ritmo se va enlenteciendo con el paso de los años.
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- Wang T., Ma J et al. (2020): “Quantitative Translation of Dog-to-Human Aging by Conserved Remodeling of the DNA Methylome”, Cell Systems, 11, 176-185. Disponible en https://www.cell.com/cell-systems/fulltext/S2405-4712(20)30203-9?utm_source=EA