Cinco héroes de cuatro patas buscan supervivientes entre los escombros del terremoto de Colombia
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El lunes 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4 en la escala de Richter, sacudió Colombia, colapsando edificaciones en distintos municipios, como Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó. La brutalidad del seísmo sepultó a personas que, a estas horas, continúan atrapadas bajo los escombros, todavía con posibilidades de salir con vida.
Precisamente, estas primeras horas tras el terremoto son cruciales para los rescates y, en ellos, como se demostró hace poco en Venezuela, es fundamental la labor de los perros rescatistas, animales adiestrados específicamente para detectar la vida que resiste por debajo de la destrucción. Son Sakura, Dalí, Mali, Dastan y Gasper, héroes de cuatro patas.
Las tres perras de rescate que rastrean los escombros de Quibdó en busca de supervivientes
Como hemos dicho, las primeras horas tras desastres como los terremotos son cruciales para la localización de las personas supervivientes que se puedan encontrar atrapadas bajo los escombros de las edificaciones que se han venido abajo a consecuencia del seísmo. Toda colaboración es poca para encontrarlas y sacarlas.
Así, los diferentes servicios de emergencias, como policías, bomberos, militares o sanitarios, se movilizan para acudir a las zonas más afectadas y coordinar las acciones de rescate. En esta línea, los bomberos de Medellín han viajado hasta Quibdó, capital de Chocó, para ayudar en las labores de búsqueda de supervivientes. Son 21 bomberos y dos ingenieros de estructuras, que se desplazan con unas 6 toneladas de equipos especializados y más de 600 herramientas.
Pero no han ido solos. Sus perras, Sakura, Dalí y Mali, se han trasladaron con ellos. Son perras rescatistas, especializadas en la localización y el rescate de las personas atrapadas y miembros de la misión especial del Cuerpo Oficial de Bomberos de Medellín.
Dastan y Gasper se unen a la carrera contra el tiempo en Cali
Las tres perras rescatistas de los bomberos de Medellín no son los únicos animales que han llegado a las zonas devastadas por el terremoto con el objetivo de encontrar posibles supervivientes bajo los escombros. Desde Bogotá, otros dos perros, Dastan y Gasper, están también trabajando a favor de la esperanza en Colombia, concretamente en Cali.
Trabajando a contrarreloj, ya que las personas solo pueden sobrevivir unos días enterradas sin agua ni alimentos, estos perros ayudan a agilizar la localización de vida por debajo de toneladas de escombros, en terrenos muy complicados donde pueden seguir produciéndose colapsos que sepulten al personal de rescate. Por eso es un trabajo tan delicado que debe dejarse solo en manos de expertos. Para ellos, los perros rescatistas son una herramienta fundamental, igual que los cascos o la maquinaria pesada.
Dastan y Gasper pertenecen al Equipo Especializado de Búsqueda con Caninos K9 y Rescate de Animales en Emergencias (K9/BRAE) de los bomberos de Bogotá. Por otra parte, aunque Dastan, Gasper, Sakura, Dalí y Mali son los perros que han saltado a la actualidad con nombre propio, no son los únicos cánidos trabajando en las zonas afectadas para rescatar supervivientes. El Ejército Nacional, la Policía y la Armada también llevan en sus equipos más ejemplares especialistas.
El increíble olfato de los perros que permite encontrar vida bajo los escombros
Aunque visto desde fuera pueda parecer casi magia, la capacidad asombrosa que muestran los perros a la hora de encontrar supervivientes en terrenos más que difíciles, tiene una explicación sencilla y conocida: su enorme sentido del olfato, muy superior al de los humanos.
Gracias a su olfato, pueden detectar dónde se ubican las personas enterradas bajo los escombros. Es un sentido tan agudo en los perros que pueden entrenarse, específicamente, para localizar personas vivas o muertas. Más complejo es el aprendizaje que deben seguir para poder trabajar como rescatistas. Dicho de otra manera, los perros huelen por naturaleza, pero sus instructores tienen que enseñarles a que comuniquen qué es lo que han olido.
Por este motivo, los perros rescatistas deben superar un tiempo de entrenamiento, que se puede prolongar por varios años, en el que se les enseña, a través del juego y la disciplina positiva, a marcar un olor en particular, que es el que se busca, en este caso, el que emiten las personas con vida. Lo marcan con el gesto que se les enseñe, por ejemplo, sentarse o ladrar en el punto justo.
Sobre el terreno, los perros pueden registrar, junto a su guía, diferentes áreas y marcar el lugar en el que detectan la presencia de una persona viva, algo imposible para los humanos. Esto permite que los rescatadores humanos se centren en ese único punto y los rescates sean más rápidos y efectivos. Recordemos que, en esta situación, el tiempo es fundamental. Además, en el caso de Dastan, Gasper, Sakura, Dalí y Mali, también deben estar entrenados para trabajar en escenarios a los que es complicado acceder, como los que se producen por el colapso de las estructuras tras un terremoto.
En definitiva, como siempre que se produce una catástrofe, los perros vuelven a demostrar que son los mejores amigos de las personas. Sakura, Dalí, Mali, Dastan y Gasper, junto a otros ejemplares que forman parte de equipos de búsqueda y rescate especializados, son héroes de cuatro patas que trabajan hoy para llevar esperanza a Colombia, localizando, gracias a su olfato privilegiado y a un entrenamiento específico, a posibles supervivientes que esperan luz bajo de toneladas de escombros.
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