Inés Serra y Déborah Blasco, psicólogas expertas en duelo animal: “El entorno espera que lo superes rápido, pero el dolor no es lineal y la ausencia es muy ruidosa”

 
Por Eva López, Editora Sénior. 20 octubre 2026

Ver fichas de Perros

Perder a un animal significa despedirse de alguien que formaba parte de nuestro día a día, que nos acompañaba en los momentos más complicados y nos sacaba nuestras mejores sonrisas. Su ausencia puede dejar un vacío enorme, difícil de explicar y aún más difícil de comprender para quienes nunca han vivido un vínculo así. Por eso, al dolor por la pérdida se suma, a veces, la incomprensión del entorno y a la presión por recuperar la normalidad cuanto antes.

Sin embargo, cada pérdida se vive de una manera diferente y no hay un plazo establecido para empezar a sentirse mejor. En este contexto, Inés Serra y Déborah Blasco, psicólogas especializadas en duelo animal, explican a ExpertoAnimal cómo afrontar este proceso y qué puede ayudar a sobrellevarlo. “El entorno espera que lo superes rápido, pero el dolor no es lineal”, recuerdan. Por eso insisten en una idea clave: “No se trata de pasar el duelo lo más rápido posible, sino de la forma más sincera y honesta”.

Cuando la ausencia de un perro o gato lo cambia todo en casa

Las primeras semanas después de la muerte de un perro o un gato pueden resultar especialmente difíciles. Tras el impacto inicial, la ausencia se vuelve cada vez más presente y las situaciones cotidianas recuerdan que ese compañero ya no está. Llegar a casa y no encontrarlo en la puerta o sentarse en el sofá y ver el hueco que ha dejado pueden despertar una profunda tristeza.

“La ausencia es muy ruidosa”, subraya Déborah Blasco. El silencio que queda en casa, los hábitos que cambian y los recuerdos que aparecen sin avisar pueden hacer que el día a día resulte muy complicado.

Cada persona reacciona de una manera diferente y el duelo también puede manifestarse físicamente. Entre los síntomas que pueden aparecer, Inés Serra menciona “opresión en el pecho, insomnio o falta de apetito”.

El duelo no sigue una evolución constante: puede haber días más llevaderos y otros en los que el dolor vuelva con intensidad. Por ello, es importante recordar que experimentar estas emociones forma parte del proceso y que no hay que exigirse estar bien antes de tiempo.

Cada persona necesita su propio tiempo para afrontar la pérdida

Durante el duelo, algunas personas pueden quedarse atrapadas en sentimientos de culpa o en pensamientos sobre lo que podrían haber hecho de otra manera. Según las psicólogas, hay dos claves que pueden ayudar a afrontar este proceso: el tiempo y el trabajo interno. Inés Serra señala que parte de ese trabajo consiste en identificar qué necesita revisar cada persona para poder avanzar.

A esto se suma la presión del entorno, que a veces anima a pasar página sin comprender lo que supone esa ausencia. Aunque los comentarios no se hagan con mala intención, pueden generar la sensación de que ya deberíamos encontrarnos mejor.

Sin embargo, avanzar en el duelo no significa dejar de echar de menos al animal ni conseguir que el dolor desaparezca cuanto antes. Se trata de aprender a convivir con su ausencia, respetando los propios tiempos y sin exigirse estar bien para responder a las expectativas de los demás.

Los pequeños gestos y rituales que ayudan a transitar el duelo, según las psicólogas

Las psicólogas insisten en que no hay una fórmula para aliviar la pérdida ni acelerar el proceso, pero algunos gestos pueden hacer más llevaderos los días difíciles. Déborah recomienda “permitirse llorar, simplificar las obligaciones diarias en la medida de lo posible, no tomar decisiones drásticas o irreversibles” y, especialmente, “tratarte con compasión”.

Los rituales de despedida también pueden ayudar a asimilar lo ocurrido. Inés explica que permiten al cerebro comprender la pérdida, aunque no es necesario organizar una ceremonia: cada persona puede encontrar su propia manera de despedirse y recordar a su compañero.

Además, respetar los propios límites forma parte del autocuidado. No es necesario acudir a todos los planes ni permanecer en situaciones que resulten dolorosas. A veces, cuidarse significa buscar compañía y otras, disponer de tiempo y espacio para uno mismo.

Conservar o guardar sus cosas: qué puede ayudar durante el duelo

El cuenco, la cama o los juguetes pueden convertirse en recordatorios dolorosos de que nuestro perro o gato ya no volverá. Por eso, Déborah recomienda observar cómo afecta tenerlos a la vista y decidir en función de las propias necesidades.

Si verlos provoca mucho sufrimiento, se pueden guardar temporalmente sin tener que decidir todavía si se conservarán o se donarán. En cambio, si ayudan a recordar al animal con cariño, no es necesario retirarlos. Lo importante es no tomar la decisión por presión ni sentir que hay que hacerlo todo cuanto antes.

El duelo animal también necesita espacios para hablar sin ser juzgados

Además del autocuidado, los rituales de despedida y la decisión sobre qué hacer con sus cosas, contar con personas cercanas que escuchen sin juzgar también puede ayudar a sobrellevar la pérdida. Sin embargo, no siempre es fácil encontrar ese espacio. Cuando el entorno resta importancia al vínculo con el perro o gato fallecido, poder expresar con total transparencia lo que se siente puede resultar especialmente complicado.

Por eso, si el sufrimiento se hace difícil de gestionar, acudir a profesionales especializados en duelo animal es también una forma de cuidarse. Inés Serra y Déborah Blasco, fundadoras de Raíces Eternas, acompañan a personas que atraviesan la pérdida de sus animales de compañía y recuerdan que pedir ayuda no significa estar afrontando el duelo peor que los demás.

“Vas a poder con esto, aunque hoy parezca imposible”, asegura Inés desde su experiencia profesional y personal. Déborah, por su parte, recuerda que “darte permiso para dejarte ayudar es también una forma de amor”.

Reconocer que se necesita apoyo puede ser el primer paso para transitar un proceso que, aunque ahora parezca insoportable, no siempre se sentirá igual. Porque, aunque ese compañero ya no esté físicamente, el vínculo construido no desaparece. Todo lo compartido seguirá formando parte de vuestra historia.

Si deseas leer más artículos parecidos a Inés Serra y Déborah Blasco, psicólogas expertas en duelo animal: “El entorno espera que lo superes rápido, pero el dolor no es lineal y la ausencia es muy ruidosa”, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.

Artículos relacionados
Volver arriba ↑