Un alcalde italiano propone que los dueños de perros y gatos aporten 20 euros al año por animal para ayudar a las familias con hijos
La convivencia con perros y gatos se ha convertido en el centro de un inesperado debate político en Italia. En San Giorgio su Legnano, un municipio de Lombardía, el alcalde Claudio Ruggeri ha propuesto que los propietarios de mascotas realicen una aportación anual de 20 euros por animal para contribuir a los gastos de las familias con hijos.
La iniciativa surgió en junio de 2026, pero volvió a ganar repercusión mediática en octubre. Su impulsor sostiene que la caída de la natalidad obliga a buscar nuevas fórmulas de solidaridad entre vecinos. Sin embargo, la propuesta también ha despertado críticas por establecer una relación entre la tenencia de animales y la decisión de tener hijos.
La distinción fundamental es que no existe un nuevo impuesto obligatorio sobre los perros: se trata de una contribución voluntaria que, hasta octubre de 2026, no se ha formalizado como tributo municipal.
El municipio tiene 850 perros registrados y 280 alumnos de primaria
San Giorgio su Legnano cuenta con aproximadamente 6.800 habitantes. Según los datos difundidos por su alcalde, existen unos 850 perros registrados, frente a los 280 alumnos que asisten a la escuela primaria.
Estas cifras inspiraron una propuesta que Ruggeri presentó mediante un editorial publicado en el boletín municipal. Su razonamiento parte de una preocupación compartida por numerosas localidades italianas: cada vez nacen menos niños, mientras aumenta la importancia de los animales de compañía en la vida cotidiana.
El alcalde utilizó una comparación provocadora para defender su planteamiento. En declaraciones recogidas por la agencia ANSA, cuestionó que un labrador pudiera pagar la pensión de su propietario en el futuro.
La propuesta consiste en solicitar al menos 20 euros anuales por cada animal doméstico, incluidos perros y gatos. Si se aportaran 20 euros por cada uno de los 850 perros registrados, la recaudación alcanzaría 17.000 euros anuales, sin contar las posibles contribuciones vinculadas a otras mascotas.
No obstante, comparar los perros registrados con los alumnos de primaria no equivale a comparar el número de mascotas con todos los menores del municipio. Se trata de dos categorías estadísticas diferentes.
La propuesta del alcalde llega tras subir el precio del comedor escolar
La discusión tiene también un origen económico concreto. El Ayuntamiento tuvo que aumentar de seis a siete euros el precio de los vales del comedor escolar, una decisión que generó preocupación entre las familias.
Ruggeri planteó destinar las aportaciones a aliviar gastos educativos, especialmente los relacionados con el comedor y las ayudas para hogares con menores recursos.
El alcalde ha insistido en que su intención no es enfrentar a quienes tienen mascotas con quienes tienen hijos. Sin embargo, la controversia revela un problema en el argumento: tener un perro y criar a un niño no son decisiones incompatibles.
Muchas familias conviven con animales y menores, mientras que otras personas no tienen hijos por razones económicas, médicas o personales. Asociar la tenencia de mascotas con una falta de contribución al futuro de la sociedad puede simplificar una realidad mucho más compleja.
Por otra parte, una donación voluntaria depende de la participación ciudadana y no garantiza ingresos estables para financiar servicios públicos.
Las familias con hijos también conviven con animales, recuerdan las asociaciones
La organización italiana de protección animal LAV (Lega Anti Vivisezione) ha rechazado públicamente el planteamiento del alcalde, apoyándose en estadísticas oficiales.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística italiano (ISTAT) citados por LAV, el 43,3 % de las parejas con hijos menores de 14 años convive con animales domésticos. Entre las parejas con hijos de mayor edad, el porcentaje alcanza el 51,2 %.
La asociación considera que presentar a las mascotas como una alternativa a la maternidad o paternidad genera una confrontación artificial. Su respuesta pública defiende que la convivencia con animales y la crianza de niños forman parte de una misma realidad familiar en millones de hogares.
El problema demográfico, entretanto, es real. Según el ISTAT, Italia registró aproximadamente 355.000 nacimientos en 2025, un 3,9 % menos que el año anterior. Los datos provisionales del primer semestre de 2026 muestran una nueva reducción del 0,8 %.
¿Podría aplicarse una medida similar en España?
En España, la Ley 7/2023 de bienestar animal establece obligaciones relacionadas con la identificación, la atención veterinaria y la tenencia responsable, pero no contempla ninguna aportación económica destinada a familias con hijos.
La propuesta italiana tampoco constituye un precedente legal para España. Cualquier nuevo tributo necesitaría una base normativa adecuada.
El caso de San Giorgio su Legnano demuestra cómo una iniciativa municipal puede abrir una discusión mucho más amplia: si las políticas para combatir la baja natalidad deben buscar financiación entre los propietarios de mascotas o centrarse en ayudas públicas que no contrapongan diferentes modelos familiares.
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