Juan Manuel Liquindoli, educado canino: “Tu perro ‘habla’ cuando ladra y esto es lo que intenta decirte”

 
Por Eva López, Editora Sénior. 26 marzo 2026
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Los ladridos de los perros no son solo “ruido”, como muchas personas creen, representan la principal forma de comunicación vocal que tienen estos animales para comunicarse. El educador canino y etólogo Juan Manuel Liquindoli lo deja claro: “Eso que podría parecer ruido en realidad es mucho más; tu perro ‘habla’ cuando ladra”.

El experto insiste en que detrás de cada ladrido hay una intención, una emoción y una necesidad que, muchas veces, los tutores no acaban de entender. Comprender este lenguaje no solo mejora el vínculo con tu perro, sino que reduce los niveles de estrés en el hogar.

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El ladrido es la herramienta de comunicación de tu perro, no un problema

A menudo se cae en el error de pensar que un perro “bueno” es aquel que no ladra nunca. Pero el ladrido es, en esencia, la principal forma de comunicación vocal de estos animales. Como explica Liquindoli, aunque los perros han evolucionado para entender algunas de nuestras señales, nosotros solemos ir un paso por detrás en la comprensión de su lenguaje. “Sabemos que los perros son capaces de reconocer nuestra voz, nuestras emociones e incluso hasta algunas palabras, pero, ¿qué tan capaces somos nosotros de comprender las suyas?”, reflexiona el educador.

En este contexto, entender que el ladrido no es un comportamiento caprichoso ni un problema es clave para mejorar la convivencia. Los estudios sobre el lenguaje canino demuestran que estos sonidos tienen una intención clara dependiendo de la situación. Según el etólogo, “los ladridos no son un sonido aleatorio, son señales comunicativas que pueden decir mucho sobre el contexto y el estado emocional de un perro”.

Los perros usan el ladrido para interactuar con su entorno y con los humanos. Puede expresar emoción, frustración o incluso alerta. Por tanto, antes de decir que un ladrido es un problema de conducta que se debe tratar, hay que verlo como un mensaje que espera ser leído.

El ladrido de juego: la invitación a la diversión que no querrás perderte

Para ayudarnos a entender qué intenta decir nuestro perro cuando ladra, Liquindoli identifica en su vídeo publicado en Instagram los cuatro tipos de ladridos más habituales, siendo el primero el llamado “ladrido de juego”.

Este es quizá el más fácil de identificar, y no solo por el sonido en sí, sino por la postura corporal que lo acompaña. Según el educador, se trata de ladridos “más agudos y variables”, que suelen ir acompañados de movimientos corporales muy claros. Verás a tu perro con el “cuerpo suelto, movimientos amplios y gestos muy dinámicos”.

Sin duda, este ladrido es un sonido que invita a la interacción y que desborda alegría.

El ladrido de excitación: pura activación emocional

Este tipo de ladrido aparece en momento de máxima intensidad y excitación, como cuando coges la correa para salir a pasear o cuando llegas a casa. Se caracterizan por ser “rápidos, agudos y repetitivos”. El perro está muy activado y su cuerpo lo refleja: “Saltos, movimientos rápidos y cola muy activa”, describe el experto.

Es un estado de nerviosismo que, si no se gestiona adecuadamente, puede derivar en descontrol. Aunque en muchas ocasiones indique un estado de felicidad máxima, los expertos advierten de la importancia de enseñarles a gestionar estas emociones.

El ladrido para llamar la atención: cuando necesita tu ayuda o quiere algo

¿Te ladra mientras estás cenando o trabajando? Este tipo de ladridos suele empezar con “tonos agudos”, según el Juan Manuel, y “volverse más graves si el perro se frustra”. Esta es su manera de decir “hazme caso” o “te necesito”.

A veces, los ladridos para llamar la atención esconden una necesidad que el perro tiene: su cuenco de agua está vacío, tiene hambre o necesita salir a hacer sus necesidades. Pero, en otras ocasiones, se trata de un comportamiento aprendido porque, generalmente, obtiene lo que quiere: tu atención. Es decir, si siempre que emite este tipo de ladridos tú lo acaricias, automáticamente asocia esa vocalización con una recompensa: tú.

¿Significa esto que debes ignorarlo? No exactamente. Si no le haces caso, puede interpretar que no eres un apoyo. Lo importante aquí es aprender a identificar qué necesita para responder adecuadamente, y no “para que se calle”.

El ladrido de alerta o amenaza: la señal de protección

Este es el ladrido que normalmente emiten cuando ven algo extraño, llega algún desconocido o sienten una amenaza. Son ladridos “más graves, cortos y repetidos uno detrás de otro”. A diferencia de los anteriores, aquí la postura corporal cambia completamente. Según el educador, “la postura corporal es tensa y el cuerpo suele inclinarse hacia adelante”.

La función de estos ladridos es clara: alertar al grupo o intentar ahuyentar algo. Los perros son animales sociables que forman vínculos muy fuertes con los miembros de su manada. En casa, tú eres su familia y es normal que intente alertarte si nota un peligro.

Silenciar a tu perro es un error y esto es lo que deberías hacer en su lugar

La reacción de algunos tutores cuando su perro ladra sin parar muchas veces es la misma: intentar que se callen sin antes entender el porqué de ese comportamiento. Y esto es un grave error porque no se está solucionando nada.

Liquindoli es tajante con esto: “La clave no está en callar o querer silenciar a nuestro perro, sino en entender qué es lo que está provocando el ladrido”. Si no atiendes la emoción que está generando que tu perro ladre (miedo, alegría...), corres el riesgo de dañar vuestro vínculo. Tu perro no se siente comprendido y eso le produce aun más frustración.

Si, por ejemplo, tu perro ladra porque tiene miedo por algo y tú le gritas para decirle que se calle, quizá deja de ladrar pero no dejará de tener miedo. De hecho, probablemente se sentirá peor por tu reacción. “El ladrido es información”, recuerda el experto. De manera que, al aprender a escuchar esos ladridos para identificar los matices que nos pueden ayudar a diferenciarlos, dejamos de ser jueces de su comportamiento para convertirnos en su apoyo.

En definitiva, cada vez que tu perro ladre, no busques silenciarlo. Hazte la pregunta que propone el etólogo: “¿Qué me está intentando decir en este contexto?”. Esta es la verdadera base de una convivencia respetuosa y basada en el cariño.

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