La ciencia lo confirma: existe una sorprendente relación entre la microbiota intestinal y el comportamiento de los perros
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Es completamente lógico y racional el atribuir el comportamiento de nuestro perro a la educación recibida, las experiencias vividas o incluso la propia personalidad del animal. Sin embargo, desde hace ya unos años se viene investigando, lo que se ha denominado el eje intestino-cerebro, una serie de conexiones entre el sistema nervioso y el aparato digestivo y que podrían explicar, en parte, el por qué un individuo se comporta de la manera en que lo hace.
En este contexto, la microbiota intestinal, es decir, el conjunto de microorganismos que habitan de manera natural en el tracto digestivo, entre los cuales se encuentran bacterias, levaduras y otros seres microscópicos, parece desempeñar un papel mucho más relevante de lo que se pensaba en la regulación de la conducta animal.
La microbiota intestinal podría estar relacionada con la ansiedad y la agresividad de los perros
Aunque el principal cometido del sistema digestivo es el de digerir y absorber los nutrientes, el intestino también tiene otras funciones imprescindibles, entre las que se encuentra la constante comunicación que mantiene con el sistema nervioso. Esta especie de diálogo entre ambos sistemas es bidireccional y se produce a través de varios neurotransmisores, hormonas y metabolitos.
En base a la evidencia de que existe una relación directa entre el comportamiento y el microbioma intestinal, en el año 2025 se publicó un estudio canadiense que quiso ir más allá e investigar cómo se producía la asociación entre los microorganismos que habitan el intestino y la conducta agresiva y ansiosa en los perros domésticos.
Para lograrlo, seleccionaron y clasificaron a un grupo de perros en función de su nivel de ansiedad y de agresividad y, posteriormente, analizaron las heces de cada animal a través de pruebas de secuenciación de ADN microbiano. El resultado obtenido fue sorprendente y es que los científicos pudieron confirmar que determinadas bacterias aparecen con mayor frecuencia en animales con problemas de comportamiento relacionados con altos niveles de ansiedad o agresividad.
No obstante, los propios autores insisten en que estos resultados se deben interpretar con prudencia. Por una parte, no se puede asegurar que haya una relación directa de causa y efecto. Existe la posibilidad de que otros factores como el estrés crónico, la dieta, ciertas patologías o el estilo de vida influyan y alteren la composición de la microbiota. Además, todavía se requieren más investigaciones para poder identificar de manera más precisa cada especie bacteriana implicada en el microbioma intestinal de los perros.
La dieta y los hábitos alimenticios también pueden influir en la conducta del animal
La forma en la que alimentamos a nuestros animales tiene una implicación sobre la composición de su microbiota intestinal. Cuando este ecosistema microscópico está equilibrado, el organismo funciona correctamente, pero si se altera por algún motivo podemos encontrarnos con problemas tanto físicos como emocionales o comportamentales.
Está ampliamente demostrado que la dieta modifica de forma significativa la microbiota intestinal canina, igual que lo hace la administración puntual de suplementos como los prebióticos y los probióticos. Esto podría suponer un claro beneficio a nivel conductual, pues se piensa que la formulación de una dieta específica puede ser clave como parte del tratamiento de problemas comportamentales como el estrés, la ansiedad o la agresividad.
Por otra parte, los cambios bruscos de dieta, las cantidades inadecuadas o el mal estado del alimento, por ejemplo, por una inapropiada conservación, son causas frecuentes de disbiosis y patologías gastrointestinales en el perro.
Aunque es un factor muy importante, la dieta no debe entenderse como un tratamiento único y definitivo, pues forma parte de un enfoque terapéutico multidisciplinar que también incluye aspectos como el control farmacológico, el enriquecimiento ambiental o los ejercicios prácticos de educación y modificación de la conducta.
Ejercicio, estimulación y rutinas: claves para el bienestar del perro
Aunque la alimentación es uno de los factores más importantes cuando hablamos de la composición de la microbiota intestinal de los perros, es importante considerar que existen otros aspectos que también influyen y que conviene controlar lo mejor posible.
Los hábitos y las rutinas del perro tienen un gran peso sobre su bienestar y su comportamiento, de tal manera que sacar al animal a hacer suficiente ejercicio físico, proporcionarle estimulación mental a diario, asegurar una adecuada interacción con otros individuos y cubrir correctamente todas sus necesidades son puntos imprescindibles para garantizar un buen estado de salud física y emocional.
Es importante vigilar los cambios de conducta y los posibles síntomas de enfermedades renales o hepáticas para garantizar que el perro esté saludable en todos los ámbitos y tenga una conducta positiva.
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- Pellowe, S. D., Zhang, A., Bignell, D. R. D., Peña-Castillo, L., & Walsh, C. J. (2025). Gut microbiota composition is related to anxiety and aggression scores in companion dogs. Scientific Reports, 15, 24336. https://doi.org/10.1038/s41598-025-06178-4
