La ciencia revela qué sienten realmente los perros cuando se quedan solos en casa: “Ni todos sufren ni todos aprovechan para dormir”
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Inevitablemente, y por mucho que nos pese, los perros deben quedarse de vez en cuando solos en casa para que sus tutores puedan salir a trabajar, hacer la compra o quedar con sus amigos pero, ¿alguna vez te has preguntado qué siente tu peludo cuando te ve salir por la puerta?
Algunos perros parecen ignorar completamente el hecho de que se han quedado solos y se pasan la mayor parte del tiempo durmiendo, mientras que otros se ponen nerviosos, destrozan objetos, ladran, se aburren o desarrollan un sentimiento de frustración. Cada perro es distinto a los demás y es por ello que la ciencia del comportamiento canino ha tratado durante años de investigar cuáles son y cómo se expresan las principales emociones que experimentan los perros en distintas situaciones, incluyendo el aislamiento social. Identificar un caso de ansiedad por separación es clave para el bienestar de tu perro.
El motivo por el que algunos perros sufren cuando se quedan solos y otros no
Una de las principales preocupaciones de todo tutor cuando deja solo a su perro en casa es que el animal sufra o lo pase mal en su ausencia. Este sentimiento de estrés, ansiedad o desamparo lo sufren algunos perros, especialmente aquellos que han padecido experiencias traumáticas en el pasado, los que no han tenido la oportunidad de socializar adecuadamente durante su etapa de cachorros o quienes forjan un intenso vínculo de apego inseguro con sus tutores. Así pues, la capacidad para tolerar la soledad depende tanto de la predisposición individual como del aprendizaje adquirido a lo largo de su vida.
La ansiedad por separación (APS) es uno de los principales y más frecuentes problemas de comportamiento que padecen los perros hoy en día. Los canes con APS experimentan una fuerte sensación de angustia cada vez que su figura de referencia se separa físicamente de ellos y desarrollan una serie de conductas inapropiadas con el objetivo de tratar de reducir su estrés. Entre las principales conductas problemáticas se encuentran los ladridos, aullidos y gemidos constantes, las eliminaciones en lugares inadecuados, la destructividad e incluso, en casos graves, las autolesiones. Un caso de ansiedad por separación que se ignora o no se trata como es debido suele terminar generando problemas de salud importantes para el animal, además de un aumento del sufrimiento.
Si sospechas que tu peludo pueda padecer este problema, te recomendamos colocar cámaras de videovigilancia en el hogar para poder estudiar qué hace el animal cuando tú no estás. Si observas que el perro muestra claros síntomas de desesperación y estrés, es momento de actuar. En este sentido, una revisión veterinaria y el posterior trabajo con un etólogo profesional son fundamentales para poder ayudar al perro a gestionar sus emociones y no pasarlo mal cuando se queda solo en casa.
No es lo mismo ansiedad por separación que aburrimiento: así puedes distinguirlos
Otro sentimiento bastante frecuente entre los perros que pasan mucho tiempo solos en casa es el aburrimiento. A veces, el perro destroza objetos, rebusca en la basura o mordisquea los muebles no por ansiedad, sino por puro aburrimiento y es importante saber diferenciar una emoción de la otra.
Cuando un animal padece estrés, empieza a mostrar comportamientos y signos de ansiedad desde el instante en el que es consciente de que su tutor va a salir de casa: le persigue a todas partes, jadea, tiembla, sufre taquicardia, etc. en este caso, los síntomas empeoran cuando se queda solo y no cesan hasta que la figura de referencia vuelve al hogar, momento en que el animal lo recibe, generalmente, con sobreexcitación. Sin embargo, un perro que se aburre no muestra signos desde el inicio, sino que pasa parte del tiempo descansando hasta que empieza a frustrarse por verse socialmente aislado y sin nada que hacer.
La frustración, en este caso, se traduce en comportamientos que muchos tutores califican como travesuras y que el perro lleva a cabo con el objetivo de mantenerse entretenido y estimulado durante la ausencia de sus tutores. Lo más habitual es que esto ocurra en el caso de animales jóvenes y de razas de trabajo o muy activas que requieren grandes dosis de estimulación física y mental diaria.
La clave para conseguir que un perro aprenda a quedarse solo y tranquilo
Desde el momento en que un perro llega a casa, es importante enseñarle a tolerar los periodos de soledad para evitar que desarrolle aburrimiento o ansiedad por separación. Para ello, conviene evitar dejar al animal solo durante muchas horas de forma repentina y, en su lugar, practicar periodos de aislamiento muy graduales, siempre siguiendo una rutina y asociando esos momentos con experiencias positivas, como comida o juguetes.
El enriquecimiento ambiental también desempeña un papel clave. Es recomendable dejar al perro con snacks masticables, juguetes interactivos, alfombras olfativas u otros elementos que le permitan mantenerse entretenido mientras permanece solo.
Del mismo modo, recursos como las feromonas sintéticas o determinados suplementos nutricionales, también conocidos como nutracéuticos, pueden ayudar a algunos perros a sentirse más relajados y seguros durante la ausencia de sus tutores, siempre bajo la recomendación de un profesional.
Conocer las emociones de tu perro también es cuidar de su bienestar
No todos los perros viven la soledad de la misma manera. Mientras algunos descansan tranquilamente hasta que su familia regresa, otros pueden experimentar aburrimiento, frustración o ansiedad por separación. Comprender estas diferencias es fundamental para ofrecerles una mejor calidad de vida y detectar a tiempo cualquier problema de comportamiento.
Además del entrenamiento progresivo para quedarse solo, resulta imprescindible cubrir sus necesidades diarias de ejercicio físico, estimulación mental, juego y socialización. Un perro que llega relajado y satisfecho a casa tendrá muchas más probabilidades de afrontar la soledad de forma tranquila.
Ante cualquier indicio de aburrimiento excesivo, ansiedad o cambios importantes en su comportamiento, lo más recomendable es consultar con el veterinario o con un etólogo. Actuar a tiempo puede evitar que un problema leve evolucione hacia un trastorno de conducta más grave y mejorar tanto el bienestar emocional como la salud del animal.
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