La etología dice que los gatos que meten la pata en el agua antes de beber no lo hacen para jugar, sino por instinto

 
Por Marta Sarasúa, ATV y etóloga. 4 agosto 2026

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El comportamiento felino puede ser todo un misterio para los tutores, especialmente para aquellos primerizos que nunca antes habían convivido con un felino en casa. Aunque no todos los peludos la llevan a cabo, una de las conductas más curiosas y que más llaman la atención de los gatos es la tendencia de algunos de ellos a introducir la pata dentro de su cuenco de agua antes de beber de él. En ocasiones, el gato incluso llega a lamer el agua de su propia extremidad antes de tomarla directamente del cuenco, lo que resulta todavía más desconcertante.

Este comportamiento, aunque extraño, no es preocupante y, por supuesto, no significa que el animal tenga ningún tipo de problema a nivel de salud. La realidad es que los felinos conservan ciertos instintos heredados de sus ancestros salvajes que, aunque parezcan no tener sentido, poseen una explicación biológica y etológica.

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Los gatos son curiosos por naturaleza y necesitan investigar todo lo que les rodea

Los gatos son curiosos y aventureros por naturaleza, por lo que todo nuevo estímulo les llama la atención y tienden a investigarlo. Es habitual que cuando colocas un nuevo bebedero o instalas una fuente para gatos, tu peludo se aproxime cauteloso a observar y olfatear el nuevo objeto. En este sentido, una vez lleno de agua, es probable que el gato la toque, meta la pata y juguetee un poco antes de decidir si se trata de algo seguro para él.

Por supuesto, cada gato tiene su propia personalidad y carácter, por lo que no todos realizan este comportamiento. Algunos gatos parecen ser totalmente indiferentes a la novedad, mientras que otros se asustan de todo aquello a lo que no están habituados.

Igualmente, la edad del animal también es relevante, pues los gatitos jóvenes son más activos y juguetones, por lo que es más probable que jugueteen con el agua o con la comida antes de tomarlas. Sin embargo, un gato adulto o geriátrico puede no mostrar esta actitud con tanta frecuencia.

Así pues, si tu peludo se moja la pata, chapotea o juega con el agua de su recipiente antes de ingerirla, no debes preocuparte, es algo natural y, probablemente, con el tiempo irá reduciendo esta conducta.

Introducir la pata les permite comprobar la temperatura, la profundidad y el estado del agua

Más allá de la simple curiosidad, una de las explicaciones más aceptadas por los expertos en comportamiento felino es que el hecho de mojar la pata en el agua antes de beberla le sirve al gato para comprobar aspectos como la profundidad, la temperatura o la calidad del agua, lo cual resulta fundamental para evitar accidentes y garantizar la supervivencia del animal.

Los felinos son muy cautos y antes de ingerir algo tienden a comprobar si es seguro hacerlo. En el caso de la comida, esto lo hacen olfateándola, dándole golpecitos o probándola ligeramente con la lengua, pero cuando se trata de agua, lo más sencillo es tocarla con la pata. Gracias a este movimiento, el animal puede saber si el líquido está demasiado frío o caliente, si se encuentra estancada o en movimiento e incluso a qué profundidad llega el recipiente en el que se encuentra. Luego, al olfatear y lamer su propia extremidad, determina si el sabor es adecuado o si existe sospecha de intoxicación.

Todo esto tiene un origen evolutivo, pues en la naturaleza, acercar directamente la cabeza a una fuente de agua sin conocer su profundidad o su estado podría suponer un riesgo. Por ello, muchos felinos desarrollaron estrategias para evaluar el entorno antes de beber y este instinto de supervivencia lo conservan muchos gatos domésticos.

El movimiento del agua les aporta seguridad al considerarla “menos contaminada”

Otra posible explicación habla de la intención del animal de generar movimiento en el agua con su pata antes de beberla. Hoy en día sabemos que muchos gatos muestran tener una clara preferencia por beber de fuentes de agua en movimiento, en lugar de agua estancada.

Desde un punto de vista evolutivo, esto tiene sentido, pues el agua en movimiento suele ser mucho más segura y está menos contaminada por microorganismos o materia orgánica en descomposición. Aunque es cierto que un gato doméstico no tiene la necesidad de distinguir entre un río y un charco, este instinto natural sigue presente en muchos felinos.

Al introducir la pata, el gato crea pequeñas ondas que le permiten localizar mejor la superficie del agua y, además, hacen que esta resulte más atractiva. Si observas que tu peludo toca mucho el agua antes de beberla o insiste en tomar agua del grifo abierto, colocar una fuente de agua para gatos puede ser una idea fantástica para favorecer la hidratación del animal y estimularle a beber más.

El problema podría no ser el agua, sino el bebedero

Aunque existen explicaciones biológicas y etológicas, a veces la causa de un comportamiento curioso es más sencilla de lo que pensamos.

Los bigotes de los gatos, conocidos como vibrisas, son unas estructuras extremadamente sensibles que le sirven al animal para orientarse y calcular distancias. Cuando un comedero o bebedero es demasiado pequeño, las vibrisas del gato contactan con las paredes del recipiente y mandan constantemente información al gato, advirtiéndole de que el lugar es demasiado estrecho. Esto es muy incómodo para el animal, que muchas veces rechaza acercar la cabeza al cuenco para que sus bigotes no contacten con sus bordes. Por este motivo, el animal busca otras maneras de comer y beber y la más frecuente es sacando el contenido del recipiente para poder acceder más cómodamente a él. En el caso del agua, esto lo logra mojando su pata y tomando después el líquido retenido en su pelaje, a través de lamidos repetitivos.

Por suerte, esto tiene fácil solución: sustituir el bebedero del animal por un recipiente más ancho que evite el roce de las vibrisas

En definitiva, que un gato meta la pata en el agua antes de beber suele ser un comportamiento completamente normal. Puede responder a la curiosidad, a un instinto heredado para comprobar si el agua es segura, a la preferencia por el agua en movimiento o, simplemente, a que el bebedero le resulta incómodo por el roce de sus vibrisas. Observar cuándo y cómo lo hace ayudará a entender mejor a tu gato y, si es necesario, realizar pequeños cambios, como utilizar un recipiente más ancho o una fuente de agua, para favorecer su bienestar e hidratación.

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Bibliografía
  • Delgado, M. M., Bain, M. J., Buffington, C. A. T., & Miller, H. (2021). Evaluation of whisker stress in cats. Journal of Feline Medicine and Surgery, 23(6), 537–544.
  • Ellis, S. L. H. (2009). Environmental enrichment: Practical strategies for improving feline welfare. Journal of Feline Medicine and Surgery, 11(11), 901–912.
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