La Ley de Bienestar Animal lo deja claro: los perros no pueden ir sueltos por la calle (salvo estas excepciones)

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 1 agosto 2026

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Ver a un perro paseando sin correa es una imagen relativamente habitual en muchas ciudades españolas, especialmente en parques o zonas verdes. Sin embargo, hacerlo no siempre está permitido. La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece una serie de obligaciones para los propietarios que buscan garantizar tanto la seguridad de las personas como la del propio animal.

Aunque existe la creencia de que basta con que el perro esté bien educado para poder caminar libremente, la normativa deja claro que la regla general es otra: los animales no pueden ir sueltos en lugares públicos cuando esa situación pueda provocar daños o poner en riesgo a personas, otros animales o el entorno. A ello se suman las ordenanzas municipales, que suelen concretar en qué espacios y bajo qué condiciones pueden disfrutar de momentos de libertad.

No basta con vigilarlo: los casos en los que la ley prohíbe llevar al perro suelto

La Ley 7/2023 establece entre sus prohibiciones generales "dejar animales sueltos o en condiciones de causar daños en lugares públicos o privados de acceso público", especialmente en espacios naturales protegidos, parques nacionales o zonas donde puedan ocasionar perjuicios a las personas, al ganado o al medio ambiente.

Además, la norma también prohíbe mantener a los animales deambulando por espacios públicos sin la supervisión presencial de la persona responsable de su cuidado y comportamiento, una medida que busca evitar abandonos temporales, accidentes o situaciones de peligro.

Esto no significa que un perro deba permanecer permanentemente sujeto con una correa en cualquier circunstancia, sino que el propietario tiene la obligación de mantener un control efectivo sobre él y respetar tanto la legislación estatal como las normas autonómicas y municipales que regulan el uso de los espacios públicos.

Dónde puede ir tu perro sin correa: playas, parques y zonas autorizadas por cada ayuntamiento

La propia legislación deja margen para que los ayuntamientos regulen el acceso de los perros a playas, parques y otros espacios públicos. De hecho, la Ley de Bienestar Animal establece que los municipios deberán habilitar zonas específicas para el esparcimiento de los perros, donde estos puedan disfrutar de mayor libertad siempre que no representen un riesgo para personas, animales o bienes.

En la práctica, un perro puede ir sin correa en áreas caninas valladas y habilitadas por el ayuntamiento, parques donde las ordenanzas municipales permitan soltarlos en determinados horarios, fincas privadas completamente cerradas y en actividades profesionales como el pastoreo, rescate, asistencia o determinadas funciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Fuera de estos supuestos, lo recomendable es consultar siempre la normativa municipal, ya que cada ciudad puede establecer requisitos distintos. En muchas localidades existen horarios específicos para que los perros puedan correr libres en determinados parques sin incumplir la normativa.

La correa no es solo una obligación: los peligros que evita cuando paseas con tu perro

Veterinarios y especialistas en comportamiento animal recuerdan que la correa no debe entenderse únicamente como una obligación legal, sino como una herramienta de seguridad.

Un perro, incluso uno muy obediente, puede reaccionar de forma imprevisible ante un ruido fuerte, una bicicleta, otro animal o un petardo. En cuestión de segundos puede invadir una calzada, provocar un accidente de tráfico o verse implicado en una pelea con otro perro.

También es frecuente que algunos animales se acerquen de forma amistosa a personas que sienten miedo a los perros, generando situaciones de tensión que podrían evitarse con un control adecuado.

Es por eso que es recomendable utilizar correas de longitud adecuada para el entorno urbano y reservar los momentos de libertad para espacios específicamente preparados para ello o donde la normativa municipal lo permita.

Llevar al perro sin correa puede acabar en multa y responsabilidad civil si provoca un accidente

La Ley de Bienestar Animal establece el marco general, pero son las comunidades autónomas y los ayuntamientos quienes tienen competencias para desarrollar las normas y aplicar el régimen sancionador mediante sus propias ordenanzas.

Esto significa que las sanciones por llevar un perro suelto pueden variar según el municipio y las circunstancias del caso. Si además el animal provoca un accidente, una agresión o daños a terceros, el propietario podría asumir responsabilidades civiles adicionales, además de las posibles sanciones administrativas previstas por la normativa.

En ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia existen zonas de esparcimiento canino y horarios concretos en algunos parques para permitir que los perros disfruten de mayor libertad sin poner en riesgo la convivencia.

La educación del animal es importante, pero no sustituye a la legislación. De nuevo: un perro perfectamente adiestrado puede asustarse, perseguir un estímulo inesperado o responder de forma imprevisible ante otro animal.

Antes de decidir quitarle la correa conviene comprobar si el lugar está autorizado para ello y si el perro responde de manera fiable a la llamada. Respetar estas normas no solo evita posibles sanciones, sino que también reduce el riesgo de accidentes y contribuye a una convivencia más segura entre propietarios, mascotas y el resto de ciudadanos.

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