Larry, el gato de Downing Street, cumple 19 años: cómo cuidar a un gato mayor de 15
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Larry, el gato más famoso del Reino Unido, acaba de cumplir 19 años y sigue cazando ratones en Downing Street. Hace apenas unos días, Palmerston, su eterno rival con el que llegó incluso a pelearse en la calle, murió a los 12. Los dos eran callejeros, los dos salieron del mismo refugio y a los dos les atendieron bien. La ciencia veterinaria tiene respuestas que ayudan a explicar el porqué de esta diferencia de edad y tú puedes aprovechar todo ese conocimiento si quieres que tu gato cumpla más años.
Larry y Palmerston: la historia de dos gatos que salieron del mismo refugio
Larry llegó a Downing Street en febrero de 2011. Era un gato callejero rescatado de un refugio de Londres llamado Battersea Dogs & Cats Home. Mestizo, atigrado, marrón y blanco, hoy tiene 19 años y según el gobierno británico se mantiene “fuerte y sano”. Ha servido bajo seis primeros ministros y el año pasado aún se le vio cazando ratones. Todo un agente 007 con bigotes.
Palmerston salió del mismo refugio, fue nombrado gato oficial del Foreign Office en 2016 y se jubiló en 2020. Murió el 12 de febrero de 2026 a los 12 años. No se llegó a hacer público qué enfermedad tenía. Larry se despidió de él en las redes con un escueto "Adiós, viejo amigo".
Lo que tu gato intenta decirte y probablemente no estás viendo
Un gato de entre 11 y 14 años ya se considera "sénior". A partir de los 15, los veterinarios lo clasifican como un gato de edad muy avanzada, según la American Association of Feline Practitioners. Y Larry, con sus 19, viene a tener unos 92 años en edad humana. Es anciano sí, pero quiere seguir haciendo su patrulla como hasta ahora sin sentirse como si fuera un jubilado con un pie en el otro mundo.
El problema es que los gatos son expertos en disimular que algo va mal. No cojean ni se quejan. Lo que hacen es moverse menos, saltar menos, acicalarse peor. Cuando tú notas un cambio visible, el problema suele llevar ya semanas o incluso meses desarrollándose. Por eso los veterinarios recomiendan que, a partir de los 10 u 11 años, lleves a tu gato a revisión cada seis meses y no una vez al año, con analítica de sangre incluida.
¿Qué tienes que vigilar en concreto? Según el Cornell Feline Health Center, estas son algunas de las señales que tu felino te puede estar dando sin que te des cuenta: quizá ha perdido el apetito o peso sin motivo aparente; puede estar bebiendo más agua de lo normal o ir al arenero con una frecuencia que no era habitual tiempo atrás. Estos síntomas pueden indicar un problema de riñón. Otras señales que nos deben mantener alertas es que su pelo ya no sea tan brillante o de pronto se enrede más porque el animal se acicala menos. Y por último, otra cosa a tener en cuenta: que de repente le cueste saltar allí donde lo hacía sin el más mínimo esfuerzo.
Pero hay otras señales más difíciles de ver y que también importan: que se desoriente, que esté más ansioso o que maúlle por las noches sin un motivo claro. Esas conductas pueden indicar disfunción cognitiva, algo parecido al Alzhéimer que sufren las personas. Tampoco debemos olvidar que los gatos padecen problemas dentales. Aunque no lo creas, este tipo de problemas afectan a entre el 50 % y el 90 % de los gatos con más de cuatro años.
Muchas de estas señales, en gatos mayores, pueden estar avisando de la presencia de enfermedades como insuficiencia renal crónica, hipertiroidismo, diabetes, artritis o ciertos tipos de cáncer. Todas ellas tienen solución si se pillan a tiempo. El problema es ese "a tiempo", porque tu gato es incapaz de expresarlo con palabras o poniendo mala cara. Que Larry viva sano y se muestre activo a los 19 no es tan solo una cuestión de suerte: cuenta con la ayuda de personas que lo vigilan y de un veterinario que supervisa su salud.
Cinco cosas que puedes hacer para que tu gato viva más y mejor
Un gato que vive dentro de casa vive de media entre los 12 y los 18 años, y no es raro que supere los 20. El récord está en 38 años: lo tiene Creme Puff, una gata que vivió en Austin (Texas). Así consta en el Libro Guinness de los Récords. Los gatos mestizos, como es el caso de Larry, suelen vivir más que los de raza porque tienen una genética más variada y eso juega a su favor. Los gatos que viven en la calle, en cambio, apenas llegan de media a los 7 años. La diferencia es enorme, y tiene mucho que ver con cómo cuidas a tu gato en el día a día.
- Una vida casera. Larry vive dentro de Downing Street. No corre el riesgo de que lo atropellen, no se pelea con otros gatos, no pilla parásitos ni tiene que soportar temperaturas extremas. Si tu gato sale a la calle, está expuesto a todo eso. No se trata de encerrarlo, pero sí de tener claro que en la calle tú no vas a estar a su lado siempre para protegerlo.
- Alimentación adaptada a su edad. A partir de los 10 u 11 años, tu gato necesita otro tipo de comida. Su cuerpo ya no digiere igual de bien que antes, así que conviene darle alimentos con proteína que su estómago asimile bien y que no tengan demasiado fósforo, así protegeremos sus riñones. Y otra cosa importante, asegúrate de que bebe agua. A medida que tu gato se hace mayor, le puedes ir dando cada vez más comida húmeda. Eso le sentará bien.
- Revisiones veterinarias cada seis meses. Eso incluye analíticas de sangre, controlar su peso y hacerle revisiones dentales. Enfermedades como la insuficiencia renal, el hipertiroidismo o la diabetes no se manifiestan hasta que están bastante avanzadas. Una analítica a tiempo puede evitarle muchos problemas a tu gato.
- Esterilización. Reduce el riesgo de cánceres reproductivos y también los comportamientos violentos como es el caso de las peleas con otros gatos. Larry y Palmerston estaban esterilizados, así que este factor no ha sido determinante en lo que se refiere a la diferencia de edad entre ellos. Pero si el tuyo no lo está, es algo que merece la pena hablar con tu veterinario. Además, según la ley de bienestar animal, es obligatorio esterilizar a los gatos.
- Actividad física y mental. Aquí sí puede estar una de las claves. Larry no es un gato que se pase el día durmiendo sobre un cojín: recorre Downing Street de arriba abajo, se deja querer por decenas de personas que se acercan a él y, según sus cuidadores, hace poco persiguió a un zorro que se coló en el jardín. Palmerston, tras su jubilación en 2020, tuvo una vida mucho más tranquila. Los veterinarios lo tienen claro: un gato activo envejece mejor.
Hay además pequeños cambios en casa que pueden hacerle mucho bien a tu gato como, por ejemplo, los areneros de bordes bajos para que entre sin esfuerzo, los bebederos donde llegue sin problema, las zonas de descanso cómodas que no le obliguen a saltar y, sobre todo, la rutina. Los gatos viejos se estresan mucho más que los jóvenes cuando se producen cambios bruscos. Una mudanza, decorar la casa con un mueble nuevo o ponerles la comida a una hora distinta de la habitual puede afectarles más de lo que imaginas.
Larry no tiene gatera en Downing Street. Cuando quiere entrar, el policía de guardia le abre la puerta. Tu gato no tiene policía, pero te tiene a ti. Y con eso basta siempre que sepas leer las señales a tiempo.
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