Los veterinarios coinciden: si tu perro duerme boca arriba puede ser porque se siente seguro, pero también por este otro motivo
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Encontrar al perro completamente tumbado boca arriba, con las patas apuntando hacia el techo y el abdomen descubierto, puede resultar bastante cómico, e incluso tierno. La postura en la que duerme el animal se encuentra seguro, relajado y confiado en su entorno. Es que el abdomen es una región vulnerable y descansar exponiéndolo parece difícilmente compatible con un estado de alerta permanente.
No obstante, no existe una regla científica que permita conocer el estado emocional de un perro únicamente por la postura en la que duerme. Temperatura, comodidad, edad y preferencias individuales también pueden determinar cómo decide descansar.
Dormir boca arriba puede ser una señal de confianza, pero no siempre significa lo mismo
La interpretación más extendida sostiene que sí: un perro difícilmente mantendrá una posición que limite su capacidad de incorporarse rápidamente si percibe constantemente amenazas a su alrededor.
Sin embargo, conviene distinguir una interpretación razonable del comportamiento de una conclusión científicamente demostrada. Existen pocos trabajos dedicados específicamente a investigar qué significan las posturas de sueño de los perros.
Un pequeño estudio publicado en Journal of Veterinary Behavior analizó, por ejemplo, las posiciones adoptadas durante el descanso por 12 perros alojados en un refugio. Los investigadores buscaban determinar principalmente si existía una preferencia por descansar sobre uno u otro lado y no encontraron una lateralidad significativa en la postura de sueño.
La investigación sirve también para recordar cuánto queda por conocer sobre este comportamiento. Por eso, que un perro duerma boca arriba puede interpretarse como una señal de relajación y comodidad, pero no funciona como una especie de test de confianza.
Resulta más útil observar al animal completo: músculos relajados, respiración tranquila y regular y ausencia de una vigilancia constante son señales adicionales que permiten interpretar que está descansando cómodamente.
Y tampoco debería preocupar que un perro nunca duerma boca arriba. Los perros no tienen una postura definida. Algunos prefieren descansar de lado, otros se enroscan y otros cambian continuamente de postura. No significa necesariamente que desconfíen de las personas con las que viven.
La postura de tu perro al dormir también puede estar relacionada con el calor
Hay otra explicación que a veces queda eclipsada por la interpretación emocional: el perro puede modificar su postura para intercambiar calor con el ambiente.
A diferencia de las personas, los perros no utilizan la sudoración generalizada de la piel como su principal mecanismo para disipar calor. El jadeo desempeña un papel fundamental y las almohadillas poseen glándulas sudoríparas.
Al tumbarse boca arriba, además, queda expuesta al aire la región abdominal, que generalmente tiene menos pelo que el lomo. Por eso no resulta extraño que algunos perros adopten posturas más extendidas cuando hace calor y se enrosquen cuando baja la temperatura.
Precisamente por este motivo, una misma postura puede tener más de una explicación. Un perro puede encontrarse suficientemente tranquilo como para descansar con el abdomen descubierto y, al mismo tiempo, elegir esa posición porque le resulta confortable térmicamente.
La posición enroscada tampoco debe interpretarse automáticamente como miedo. Recoger las extremidades y reducir la superficie corporal expuesta ayuda a conservar calor, por lo que es frecuente que algunos animales duerman de esta manera cuando la temperatura ambiental es más baja.
Los perros también sueñan y pueden moverse durante la fase REM
La postura corporal tampoco cuenta toda la historia de lo que ocurre mientras un perro descansa. Los estudios fisiológicos han demostrado desde hace décadas que el sueño canino presenta diferentes fases y comparte características con el humano.
Una investigación publicada en Neuroscience Letters estudió la distribución del sueño de ondas lentas y del sueño REM en perros después de un periodo prolongado de vigilia. Los investigadores encontraron una organización temporal con similitudes respecto al sueño humano.
Durante la fase REM pueden aparecer pequeños movimientos de las patas, cambios en la respiración, movimientos de los ojos bajo los párpados o breves vocalizaciones. Ver al perro mover las extremidades como si estuviera corriendo mientras duerme, por tanto, no significa necesariamente que esté sufriendo.
Lo recomendable es no despertarlo bruscamente. Un animal que sale repentinamente de un sueño profundo puede sobresaltarse y reaccionar de manera inesperada antes de reconocer dónde está.
También es interesante comprobar cuánto pueden dormir. Las necesidades varían considerablemente según edad, actividad y características individuales. Los cachorros y los perros mayores suelen necesitar más descanso que muchos adultos, mientras que ejercicio, estimulación, ambiente y rutina pueden modificar el patrón diario.
Más importante que obsesionarse con un número exacto de horas es conocer cómo duerme habitualmente nuestro perro y detectar cambios significativos.
Los cambios repentinos en la forma de dormir sí deberían preocuparte
La posición boca arriba por sí misma no constituye normalmente un motivo para acudir al veterinario. Lo que resulta mucho más relevante son los cambios repentinos respecto al comportamiento habitual.
Si un perro que siempre dormía tranquilamente comienza a levantarse repetidas veces, cambia continuamente de posición y parece incapaz de acomodarse, conviene prestar atención. Lo mismo sucede si aparecen jadeos sin que haga calor ni haya realizado ejercicio, gemidos, rigidez, dificultad para tumbarse o levantarse, apatía o pérdida de apetito.
En animales mayores, especialmente, evitar determinadas posiciones puede estar relacionado con molestias musculoesqueléticas. En esos casos no hay que intentar interpretar psicológicamente cada postura, sino valorar el comportamiento en conjunto y consultar al veterinario cuando existen signos de dolor o malestar.
También merece atención una alteración importante del sueño. Dormir mucho más o mucho menos de lo habitual puede acompañar diferentes problemas médicos y debe valorarse junto con otros cambios de conducta.
Existe además una curiosa relación entre el descanso del perro y el de las personas con las que convive. Un estudio de la Clínica Mayo (organización médica y académica estadounidense sin ánimo de lucro, considerada uno de los grandes centros sanitarios y de investigación de Estados Unidos) publicado en Mayo Clinic Proceedings siguió durante siete noches a 40 adultos y sus perros mediante dispositivos de actividad. Los humanos mantuvieron una buena eficiencia del sueño cuando tenían un perro en el dormitorio, pero durmieron peor cuando el animal estaba junto a ellos sobre la cama que cuando simplemente permanecía dentro de la habitación.
En definitiva, encontrarse al perro patas arriba probablemente sea, en muchos casos, una imagen compatible con un animal tranquilo y cómodo. Pero convertir esa posición en una prueba inequívoca de confianza sería ir más allá de lo que permite afirmar la evidencia disponible. La mejor señal de bienestar no es una única postura, sino el conjunto de su comportamiento y, sobre todo, que pueda descansar profundamente en un entorno donde no necesita mantenerse continuamente alerta.
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