María Vetican, veterinaria: “El caniche es muy cariñoso e inteligente, pero cuidado con malcriarlo porque puede volverse posesivo”

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 25 septiembre 2026

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Pequeño, inteligente, juguetón y especialmente apegado a sus tutores, el caniche toy reúne muchas características que explican su enorme popularidad como perro de compañía. Sin embargo, su reducido tamaño puede llevar a cometer un error frecuente: tratarlo como si necesitara protección constante y olvidar que requiere educación, ejercicio, socialización y oportunidades para comportarse como cualquier otro perro.

La veterinaria y divulgadora española María Vetican ha llamado la atención precisamente sobre este aspecto en sus redes sociales. “Es muy cariñoso, juguetón e inteligente”, explica sobre el caniche, aunque advierte de que puede desarrollar comportamientos posesivos cuando se le sobreprotege o no se establecen unas rutinas adecuadas.

La cuestión no consiste en ofrecerle menos cariño, sino en evitar que el afecto sustituya a la educación y la autonomía. Un caniche puede disfrutar de los brazos y el sofá y, al mismo tiempo, aprender a caminar, explorar, relacionarse con otros perros y permanecer tranquilo cuando su persona de referencia no está presente.

No es un perro para tener siempre en brazos: el caniche necesita ejercicio y estimulación mental

El tamaño del caniche toy puede resultar engañoso. El American Kennel Club (AKC) lo describe como un perro activo e inteligente, y recuerda que los caniches destacan por su capacidad de aprendizaje. Precisamente por ello necesitan estimulación física y mental de manera regular.

Los perros de razas pequeñas requieren, al igual que los grandes, adiestramiento, socialización, ejercicio y enriquecimiento ambiental. Por eso, tal y como señala la veterinaria María Vetican, llevar continuamente a un caniche en brazos, por ejemplo, puede privarlo de oportunidades para explorar el entorno, olfatear y enfrentarse de manera gradual a situaciones cotidianas.

Los paseos no deberían entenderse únicamente como una oportunidad para hacer sus necesidades. Permitirle olfatear, introducir pequeños ejercicios de obediencia, practicar juegos de búsqueda y utilizar juguetes interactivos ayuda a mantener ocupado a un perro con una notable capacidad para aprender.

Además, el adiestramiento debería basarse en métodos respetuosos y refuerzo positivo, premiando las conductas deseadas en lugar de recurrir al miedo o al castigo.

El caniche necesita aprender desde pequeño a quedarse solo

El fuerte vínculo que algunos caniches establecen con sus familias puede convertirse en un problema cuando el perro no aprende progresivamente a permanecer solo. Sin embargo, conviene matizar expresiones como “malcriarlo provoca ansiedad”: la ansiedad por separación es un problema complejo y no puede atribuirse simplemente a proporcionar demasiado cariño.

Lo importante es favorecer desde pequeño cierta independencia. El perro puede aprender a descansar en su cama aunque su tutor esté en casa, entretenerse solo durante algunos momentos y tolerar separaciones breves que posteriormente se amplían de forma progresiva.

Entre las posibles señales de un problema relacionado con la separación aparecen ladridos o aullidos persistentes, destrucción de objetos, intentos de escapar, inquietud intensa o incapacidad para relajarse cuando el animal queda solo. Si estas conductas son frecuentes o graves, conviene consultar con un veterinario especializado en comportamiento o un etólogo clínico.

Tampoco se recomienda dejar al animal solo durante periodos prolongados para que “se acostumbre”. La habituación debe hacerse gradualmente y sin llevarlo a un nivel elevado de estrés.

No poner los límites adecuados puede favorecer comportamientos posesivos

Otro problema que puede observarse, y que la veterinaria María destaca, es la protección de recursos. Un perro puede defender comida, juguetes, lugares de descanso o incluso intentar impedir que otras personas se acerquen a su tutor. No es una conducta exclusiva del caniche ni significa necesariamente que el animal sea “dominante”.

Por eso resulta útil enseñarle desde cachorro ejercicios como intercambiar objetos voluntariamente, acudir cuando se le llama o permanecer relajado en un lugar determinado. La socialización temprana también ayuda a que pueda relacionarse de manera adecuada con personas, animales y distintos ambientes.

Su tamaño tampoco debería ser una excusa para tolerar comportamientos que se intentarían corregir en un perro grande. Ladrar continuamente, abalanzarse sobre otros perros o exigir atención de forma constante merece ser trabajado independientemente de que el animal pese apenas unos kilos.

Cuidar su salud es clave para que el caniche toy se mantenga sano

Su comportamiento no es el único aspecto al que hay que prestar atención. Tal y como señala María Vetican, el caniche toy presenta predisposición a determinados problemas de salud, aunque esto no significa que todos los ejemplares vayan a desarrollarlos.

Entre ellos se encuentra la luxación de rótula, relativamente frecuente en perros pequeños. También debe vigilarse la salud ocular, ya que la raza puede presentar atrofia progresiva de retina, un grupo de enfermedades hereditarias que deterioran gradualmente las células de la retina y pueden provocar pérdida de visión.

La higiene dental es igualmente importante en perros de pequeño tamaño. El cepillado periódico con productos específicamente formulados para perros y las revisiones veterinarias permiten detectar problemas antes de que avancen.

Su característico pelo rizado también exige dedicación. Aunque el caniche pierde relativamente poco pelo, esto no significa que no necesite mantenimiento. El cepillado frecuente evita la formación de nudos y el manto requiere cortes periódicos.

En definitiva, detrás de la apariencia de pequeño perro faldero existe un animal activo, inteligente y con grandes necesidades de estimulación y aprendizaje. Darle cariño no supone ningún problema; la clave consiste en combinarlo con educación, actividad, socialización y autonomía para favorecer una convivencia equilibrada.

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