Pablo Olmedo, veterinario: “A los gatos les atrae el olor a lejía por un motivo relacionado con sus propias feromonas, pero no es inofensiva”
Los gatos tienen un sentido del olfato muy desarrollado y pueden sentirse atraídos por olores que no acabamos de comprender. Uno de los más llamativos es el de la lejía. Si cada vez que friegas el suelo con este producto tu gato empieza a olerlo, a restregarse e incluso a lamerlo, no es casualidad ni algo que solo haga él. Sin embargo, que le llame tanto la atención no significa que sea inofensiva.
De hecho, la lejía es un producto de limpieza que conviene utilizar con especial precaución cuando convivimos con gatos. Pablo Antonio Olmedo, veterinario, lo advierte sin rodeos en uno de sus vídeos: “La lejía atrae muchísimo a los gatos, pero puede irritar sus mucosas e incluso intoxicarlos si la lamen”. El experto explica a qué se debe esta reacción y alerta de los riesgos que puede tener el contacto con esta sustancia.
La ciencia detrás de este comportamiento: por qué la lejía los atrae con tanta fuerza
Aunque los gatos tienen fama de ser animales muy pulcros, no se sienten atraídos por este producto porque les encante que la casa huela a limpio. Según explica Pablo, esta atracción podría estar relacionada con determinados compuestos químicos presentes en la lejía. “Ciertos compuestos clorados pueden recordarles a feromonas presentes en la orina felina”, señala el veterinario. Esta semejanza olfativa ayudaría a entender por qué algunos gatos muestran tanto interés por este producto.
La lejía doméstica contiene habitualmente hipoclorito de sodio, un compuesto químico con propiedades desinfectantes y blanqueantes. Su olor característico puede resultar especialmente llamativo para algunos felinos y desencadenar comportamientos como revolcarse sobre la superficie donde se ha utilizado. Pero, ¿por qué reaccionan así?
Esto podría estar relacionado con su forma de comunicarse y marcar su entorno a través del olor. De hecho, los gatos tienen glándulas odoríferas en distintas partes del cuerpo, como las mejillas y la frente, que utilizan para dejar su propio olor en los objetos y superficies. Sin embargo, que a algunos gatos les resulte atractivo este producto no significa que sea seguro para ellos.
Aunque le atraiga, la lejía puede poner en peligro la salud de tu gato
El verdadero problema aparece cuando el gato entra en contacto directo con la lejía o lame una superficie que todavía conserva restos del producto. Al caminar o frotarse contra el suelo húmedo, puede impregnar sus patas y su pelaje y, después, ingerir los residuos mientras se acicala.
Además, la lejía puede causar lesiones en la piel, los ojos y las mucosas de los felinos. Por eso, Pablo advierte de que este producto puede irritar las mucosas e incluso provocar una intoxicación si el animal la lame. El riesgo depende de factores como la concentración del producto, la cantidad ingerida y el tiempo de exposición.
Y no es el único que alerta sobre estos peligros. El Manual Veterinario MSD también indica que la exposición a lejía sin diluir puede ocasionar irritación o ulceraciones en la boca, el aparato digestivo, los ojos y la piel. Así mismo, explica que puede afectar a las vías respiratorias si el gato inhala una cantidad importante de vapores.
En el caso de que el gato ingiera una pequeña cantidad de lejía diluida, los efectos suelen ser más leves, pero pueden aparecer molestias gastrointestinales, como vómitos. En cambio, los productos concentrados pueden provocar lesiones corrosivas mucho mas graves.
Por eso, aunque el gato parezca contento frotándose contra el suelo recién fregado o no muestre molestias inmediatamente después del contacto, los veterinarios recomiendan evitar que se acerque hasta que la zona esté completamente seca y bien ventilada.
Las señales que indican que tu gato podría haberse intoxicado con lejía
Si sospechas que tu gato ha lamido lejía, ha pisado una superficie impregnada o ha estado expuesto a sus vapores, Pablo y los expertos veterinarios recuerdan que debes vigilarlo de cerca y prestar atención a cualquier cambio en su comportamiento. Algunos síntomas pueden aparecer poco después del contacto, mientras que otros dependerán de la cantidad y concentración del producto.
Lo más habitual es que empiece a babear más de lo normal debido a la irritación de la boca. Esta salivación excesiva puede ir acompañada de encías enrojecidas, llagas, vómitos repentinos o diarrea. Si el producto ha entrado en contacto con los ojos, también puede presentar lagrimeo, enrojecimiento o mantenerlos entrecerrados.
Por otro lado, si ha inhalado una cantidad importante de vapores, puede mostrar tos, estornudos o dificultades para respirar. En función de la gravedad de la exposición, también pueden aparecer decaimiento y pérdida de apetito.
Ante esta situación, es importante actuar con rapidez. Los veterinarios advierten de que nunca hay que provocar el vómito, ya que, al tratarse de una sustancia irritante o corrosiva, volvería a pasar por el esófago y podría agravar las lesiones. Tampoco hay que darle agua a la fuerza ni intentar administrarle remedios caseros.
En caso de que tenga restos de lejía en las patas o el pelaje, los veterinarios recomiendan aclarar bien la zona con abundante agua para evitar que siga ingiriendo el producto al acicalarse. Si ha habido contacto con los ojos, también aconsejan lavarlos con agua. Además, insisten en la importancia de contactar inmediatamente con un veterinario, especialmente si el gato ha podido ingerir lejía o presenta síntomas. Para facilitar la valoración, conviene llevar el envase o una fotografía de la etiqueta del producto.
Cómo limpiar tu casa sin poner en riesgo la salud de tu gato, según los veterinarios
Para evitar que tu gato entre en contacto con la lejía, los veterinarios recomiendan mantenerlo alejado de la zona mientras se realizan las tareas de limpieza y hasta que el suelo esté completamente seco y ventilado.
No obstante, los veterinarios recomiendan optar por alternativas más seguras, como los limpiadores enzimáticos o los productos con oxígeno activo, que permiten limpiar a fondo sin recurrir a la lejía. El vinagre de limpieza diluido en agua también es una opción que recomiendan algunos expertos.
En cualquier caso, recuerda que, aunque a tu gato le atraiga el olor de la lejía, eso no significa que sea inofensiva para él. Mantener los productos de limpieza fuera de su alcance es fundamental para proteger su salud.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.