Ni lejía ni amoniaco: si tienes perro o gato, los veterinarios recomiendan limpiar los suelos con desinfectantes sin cloro
En los hogares en los que se convive con animales existe siempre una importante preocupación por la higiene. Y no es de extrañar. No se trata solo de eliminar pelos o potenciales manchas de huellas o comida. Una buena limpieza ayuda a prevenir, por ejemplo, infestaciones de pulgas, unos desagradables parásitos que desarrollan su ciclo vital, hasta la fase adulta, en las viviendas.
Pero es importante saber qué tipo de productos es más conveniente usar y cuáles debemos evitar por sus potenciales riesgos para animales de compañía como los perros y los gatos. A este respecto, los veterinarios recomiendan no utilizar limpiadores a base de cloro.
El riesgo de usar determinados limpiadores si convives con perros o gatos
A la venta encontraremos todo tipo de productos para la limpieza de los suelos de muy distinta naturaleza. Así, los hay con un mayor o menor poder desinfectante, a base de ingredientes naturales o con productos químicos, de diferentes olores, pensados para las distintas superficies del hogar, como puede ser la madera o el mármol, etc. Incluso podemos encontrar algunos que se anuncian como formulados específicamente para viviendas con animales y, por lo tanto, son aptos para su uso seguro con perros y gatos.
Ante tal variedad, es fácil que los cuidadores no tengan claro qué producto de limpieza elegir o si deben cambiar el que siempre han utilizado ahora que conviven con animales. Hay que saber que la elección correcta es importante, pues algunos de estos productos pueden resultar peligrosos para los animales domésticos. Es fácil entenderlo, ya que, un animal que camine por una superficie impregnada de producto es habitual que, posteriormente, se lama las patas, pudiendo ingerir parte del limpiador, que, además, ya habrá entrado en contacto con su piel o ingresado en su organismo mediante el olfateo.
Este contacto puede desencadenar diferentes problemas de salud, como trastornos gastrointestinales, en la faringe (por inhalación) y dermatológicos, como pueden ser las abrasiones o las irritaciones por los agentes más agresivos de los limpiadores. Este tipo de lesiones es habitual encontrarlas en las almohadillas plantares. En los casos más graves, siempre en función de las características del ejemplar y de la cantidad de producto con la que haya entrado en contacto, podrían llegar a producirse intoxicaciones.
Por este motivo, si hemos fregado el suelo con algún producto del que desconocemos su efecto en los animales y observamos algún signo preocupante, como los descritos o diferentes, la recomendación es contactar, lo antes posible, con el veterinario.
La lejía y el amoniaco, mejor lejos de perros y gatos
Tanto la lejía como el amoniaco son productos limpiadores y desinfectantes muy habituales en la higiene de los suelos, comunes, por lo tanto, en un gran número de hogares. Pero la exposición de los animales de compañía a estas sustancias puede provocarles problemas de salud como los que hemos explicado, ya sea por ingesta, contacto o inhalación.
Esto se debe a la composición de estos productos. La lejía es hipoclorito de sodio, una sustancia que se relaciona con irritaciones respiratorias y oculares, además de diferentes daños en la piel. Por su parte, el amoniaco está conformado por nitrógeno e hidrógeno. También muy utilizado para la limpieza de los hogares, al igual que la lejía, presenta efectos adversos, pues es tóxico, corrosivo e irritante. Por esta razón, la recomendación general que ofrecen los veterinarios a los cuidadores de perros y gatos es que eviten recurrir a estos productos para la limpieza de su hogar.
No solo es una cuestión de salud: la lejía y el amoniaco también pueden favorecer el marcaje con orina
Además de los posibles riesgos para la salud, la lejía y el amoniaco presentan otro inconveniente cuando convivimos con perros o gatos: pueden favorecer el marcaje con orina. Esto ocurre porque el olor de estos productos recuerda, para algunos animales, al de determinados compuestos presentes de forma natural en la orina, lo que puede llevarlos a interpretar esa zona como un lugar adecuado para volver a marcar.
Este comportamiento es especialmente frecuente en gatos, aunque también puede observarse en algunos perros. Por este motivo, utilizar lejía o amoniaco para limpiar la orina no solo no siempre resuelve el problema, sino que, en algunos casos, puede favorecer que el animal vuelva a orinar en el mismo lugar.
Estas son las mejores opciones para limpiar el suelo si vives con animales
Por los potenciales riesgos para la salud de perros y gatos que hemos mencionado, es fácil entender que los veterinarios aconsejen el uso de otros productos, más seguros, para la limpieza de los suelos de casa. Por ejemplo, a la venta es cada vez más sencillo encontrar limpiadores que se venden como aptos o específicos para viviendas con animales de compañía. Hay diferentes marcas que ofrecen una limpieza profunda, eliminación de olores e incluso desinfección con toda la seguridad que requieren perros y gatos.
Además, los expertos recomiendan como alternativas a la lejía y al amoniaco limpiadores de los denominados enzimáticos o aquellos que en su composición no lleven cloro, como los compuestos de amonio cuaternario. Los productos a base de ingredientes naturales también pueden estar indicados. En cualquier caso, es buena idea que los cuidadores limpien con el animal fuera de la estancia y solo le permitan la entrada una vez el suelo se ha secado por completo.
En resumen, la lejía y el amoniaco son productos de limpieza de uso muy extendido, pero podrían resultar dañinos para perros y gatos por contacto directo, inhalación o ingesta por lamido. Para evitar riesgos, los veterinarios recomiendan optar por otros limpiadores que ofrecen una mayor seguridad, como los enzimáticos o los específicamente formulados para hogares con animales.
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