Refrescar a tu perro con agua fría cuando tiene calor: el error que puede poner en riesgo su vida

 
Por Laura García, Veterinaria en medicina felina. 31 mayo 2026
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Conforme aumentan las temperaturas, también lo hace el riesgo de golpe de calor, siendo los perros especialmente susceptibles a sufrir las altas temperaturas, ya que cuentan con sistemas de regulación de la temperatura corporal menos eficientes que los de las personas. Además, muchos cuidadores tardan en darse cuenta de que sus perros lo están pasando realmente mal e incluso de que su vida puede estar en peligro.

Bajar la temperatura corporal de un perro debe hacerse de forma consciente y cuidadosa, ya que no todo vale ni ayuda a mejorar su estado. De hecho, algunas prácticas, como utilizar agua muy fría de forma directa, pueden resultar contraproducentes.

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Los perros no regulan el calor como las personas y eso los pone en peligro

Nuestros perros regulan su temperatura de forma diferente a la nuestra. Mientras que las personas sudamos por prácticamente toda la piel, nuestros compañeros caninos apenas poseen glándulas sudoríparas funcionales, ya que su principal sistema para disipar el calor es el jadeo.

Otras formas mediante las que regulan su temperatura son las almohadillas de las patas y la dilatación de los vasos sanguíneos. Sin embargo, estos mecanismos son mucho menos eficientes que los nuestros, por lo que los perros pueden sobrecalentarse muy rápido tras paseos bajo el sol en verano, ejercicio intenso, estancias en zonas con mucha humedad, permanecer encerrados en el coche o en viviendas mal ventiladas.

Cuando esto ocurre, puede producirse un golpe de calor, una urgencia que pone en peligro la vida de los perros. Algunos son especialmente sensibles a las altas temperaturas, como los de razas braquicefálicas, entre ellas el bulldog o el carlino, en los que el jadeo se ve dificultado, además de los perros mayores, las perras gestantes, los perros con problemas cardíacos y aquellos con sobrepeso.

El error que muchos cometen al refrescar a un perro con calor

Aunque muchos cuidadores pueden pensar que la mejor manera de bajar la temperatura de sus perros es aplicar directamente agua fría o helada sobre su cuerpo, esto puede resultar peligroso e incluso causar el efecto contrario.

Lo que ocurre con el agua muy fría es que, al entrar en contacto con la piel del perro, se produce una vasoconstricción o contracción brusca de los vasos sanguíneos cutáneos, haciendo que el calor interno quede atrapado y dificultando su liberación al exterior. Además, este proceso puede generar estrés o incluso provocar un shock en perros especialmente vulnerables.

Por ello, la mejor opción es utilizar agua fresca o ligeramente templada, nunca muy fría y mucho menos helada, ya que el objetivo es que el cuerpo reduzca su temperatura de forma segura y progresiva.

No todo el cuerpo enfría igual: mojar estas zonas ayuda a los perros a reducir el calor corporal de forma segura

Las mejores zonas para refrescar poco a poco al perro son aquellas con mejor circulación y menos pelo, como el abdomen, las ingles, las axilas, la parte interna de las patas y las almohadillas, ya que favorecen la pérdida de calor.

Además, esto es especialmente importante en las razas con mucho pelo o subpelo denso, pues en estos casos lo más recomendable es humedecer únicamente las zonas con menos pelo para evitar que la humedad quede retenida en el manto, atrapando el calor y favoreciendo la aparición de irritaciones cutáneas.

Señales de que tu perro está sufriendo un golpe de calor

Aunque no es difícil darse cuenta de que un perro está sufriendo calor, algunos tutores detectan el problema demasiado tarde porque piensan que su perro jadea de forma normal y no porque realmente esté sufriendo un exceso de temperatura.

Existen algunas señales que pueden indicar que el perro corre peligro, como el jadeo excesivo, la lengua morada, la saliva más espesa, la debilidad, las encías azuladas o pálidas, la desorientación o el colapso. Posteriormente, pueden aparecer vómitos, diarrea, problemas respiratorios y alteraciones neurológicas.

Si no se controla a tiempo, el exceso de temperatura corporal puede provocar daños en órganos internos como los riñones, el cerebro, el hígado y el corazón, además de causar convulsiones e incluso la muerte del perro.

Debido a ello, si observas alguno de estos síntomas tras la exposición al calor, debes saber que se trata de una urgencia veterinaria.

Cómo refrescar a un perro de forma segura cuando tiene demasiado calor

Si nos encontramos ante un perro con elevada temperatura corporal, dificultades para disipar el calor y riesgo de golpe de calor, lo ideal es utilizar agua fresca o ligeramente templada, nunca helada, mojando especialmente las zonas con menos pelo.

También es importante no emplear directamente el agua de mangueras del exterior sobre el perro, especialmente sin dejarla correr unos instantes antes, ya que el agua acumulada suele salir muy caliente y puede provocar quemaduras, empeorando aún más su estado.

Además, no se recomienda cubrir al perro con toallas mojadas, ya que, si no se cambian con frecuencia, pueden retener el calor. Lo más adecuado es mantener al perro en la sombra, en un lugar ventilado, y ofrecerle agua poco a poco, evitando que beba demasiado rápido o que el agua esté muy fría.

Por último, es fundamental vigilar la aparición de los síntomas de calor mencionados anteriormente, ya que, si aparecen, requieren atención veterinaria urgente.

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