Tener hormigas en casa no significa que esté sucia: la biología explica qué las atrae y cómo evitar que entren

 
Por María L. Thomann, Bióloga y Máster en Biología y Conservación de la Biodiversidad. 8 septiembre 2026

A veces basta con dejar unas migas sobre la mesa para descubrir, unas horas después, una hilera de hormigas avanzando por la cocina. Otras veces aparecen cerca del fregadero, una maceta o una pequeña grieta de la pared sin que haya comida a simple vista.

Desde la biología, que las hormigas entren en una casa significa principalmente que han encontrado allí algún recurso que necesitan. Puede ser alimento, agua, refugio o simplemente un camino accesible hacia un lugar favorable. Y detrás de esas filas perfectamente organizadas existe un sofisticado sistema de exploración y comunicación.

Una sola hormiga puede descubrir comida y avisar al resto de la colonia

Las hormigas son insectos sociales que viven en colonias organizadas. Entre las tareas de las obreras se encuentra explorar los alrededores del nido en busca de recursos. Una sola hormiga puede recorrer una zona nueva hasta encontrar algo interesante y, si lo consigue, regresar a la colonia dejando señales químicas durante el camino.

Esas señales, conocidas como feromonas, permiten que otras obreras encuentren la misma fuente. Si el recurso continúa siendo útil, las nuevas visitantes refuerzan el rastro y cada vez más individuos comienzan a recorrerlo. De ahí surgen las conocidas filas de hormigas que parecen desplazarse siguiendo una ruta perfectamente marcada. Las hormigas domésticas suelen utilizar estos caminos químicos de manera regular entre el nido y las zonas donde encuentran alimento.

Así, la aparición repentina de decenas de hormigas no significa que todas hayan entrado al azar. Es probable que unas pocas exploradoras hayan encontrado primero algo que merecía ser comunicado al resto de la colonia.

Las hormigas pueden detectar pequeñas cantidades de comida que pasan desapercibidas

Lo más frecuente es que estén buscando comida. Una miga, una gota de una bebida azucarada, restos de fruta, grasa acumulada cerca de los electrodomésticos o alimento para mascotas pueden ser suficientes. Aunque para una persona esas cantidades parezcan insignificantes, para un animal de pocos milímetros pueden representar una fuente de energía considerable.

Además, no todas las hormigas buscan los mismos alimentos. Algunas especies muestran especial interés por sustancias dulces, mientras que otras aprovechan grasas, aceites o fuentes de proteínas. Incluso dentro de una misma colonia las preferencias pueden cambiar según sus necesidades y el momento de su ciclo vital. La hormiga argentina (Linepithema humile), por ejemplo, puede alimentarse de sustancias azucaradas, frutas y aceites y es habitual verla formando senderos dentro y alrededor de edificios.

Por eso, encontrar hormigas en casa no implica necesariamente falta de limpieza. Una cocina aparentemente impecable todavía puede ofrecer pequeños recursos capaces de atraer a individuos que exploran continuamente su entorno.

No siempre quieren comida: las hormigas también buscan agua

Si las hormigas aparecen cerca de un fregadero, el baño o una maceta, puede que estén buscando algo todavía más básico: agua. La humedad es un recurso importante para las colonias y puede resultar especialmente atractiva cuando las condiciones exteriores son secas o calurosas.

Una pequeña filtración, un grifo que pierde agua o la humedad alrededor de las tuberías puede proporcionarles una fuente bastante estable. De hecho, entre las principales recomendaciones para evitar hormigas en interiores se encuentra reparar pérdidas de agua y reducir otros puntos de humedad.

La disponibilidad simultánea de comida, agua y lugares protegidos convierte a las viviendas en ambientes particularmente aprovechables. Para una colonia cercana, entrar en una casa puede ser simplemente una extensión de su comportamiento normal de búsqueda.

La lluvia y la temperatura también pueden hacer que las hormigas entren en casa

Es habitual notar más hormigas en determinadas épocas del año o después de cambios bruscos en las condiciones ambientales. Esto ha alimentado la creencia de que pueden “predecir” la lluvia, pero su comportamiento tiene una explicación biológica más directa.

Las colonias responden a factores como la temperatura, la humedad del suelo, las inundaciones y las perturbaciones de sus nidos. Algunas especies incluso trasladan sus colonias cuando las condiciones dejan de ser favorables. Se ha documentado que ciertos hormigueros cambian de ubicación en respuesta a inundaciones, variaciones térmicas u otras alteraciones ambientales.

Por eso, un aumento de hormigas dentro de casa después de lluvias fuertes o durante un periodo seco no significa necesariamente que estén anticipando el clima. Más bien están reaccionando a cambios que afectan al lugar donde viven y a la disponibilidad de recursos.

Verlas dentro no significa que el hormiguero también esté ahí

Una fila de hormigas que atraviesa una habitación puede dar la impresión de que existe una colonia escondida detrás de la pared. Es posible, pero no es lo más habitual en todas las especies. Muchas hormigas que aparecen en viviendas mantienen sus nidos en el exterior y entran únicamente para buscar alimento o agua.

Los hormigueros pueden estar en el suelo, debajo de piedras, entre restos vegetales, junto a los cimientos o bajo estructuras. Algunas especies, sin embargo, sí aprovechan huecos en paredes, madera o zonas próximas a tuberías con pérdidas. Seguir cuidadosamente el recorrido de las obreras puede ayudar a descubrir por dónde entran e incluso orientar hacia la ubicación del nido.

Eliminar comida, agua y posibles entradas: así se puede evitar que las hormigas entren en casa

Para reducir la entrada de hormigas conviene eliminar las fuentes que las atraen: restos de comida, bebidas derramadas, alimento para mascotas y pequeñas pérdidas de agua. Guardar los alimentos en recipientes cerrados y limpiar con frecuencia suele ayudar.

También es útil sellar grietas y puntos de entrada. Si ya existe una fila, limpiar el recorrido con agua y jabón puede eliminar parte del rastro químico que utilizan para orientarse.

En definitiva, que aparezcan hormigas en casa no tiene por qué ser señal de suciedad ni de que exista una plaga. Desde el punto de vista biológico, simplemente están respondiendo a los recursos y las condiciones de su entorno. Identificar qué las atrae y cerrar sus posibles puntos de entrada suele ser la forma más eficaz de evitar que sigan entrando.

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Bibliografía
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  • Kolay, S., Boulay, R., & d’Ettorre, P. (2020). Regulation of ant foraging: a review of the role of information use and personality. Frontiers in Psychology, 11, 734.
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