De perro guardián a compañero de sofá: la historia del pastor alemán que espera adopción tras su jubilación
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Junckie es un pastor alemán que tiene 12 años y se ha pasado toda la vida vigilando un almacén en el norte de Francia. Ahora se ha hecho mayor y su humano ya no lo quiere. Al enterarse del problema al que se enfrentaba el perro, la asociación de protección animal Chipnoum ha lanzado un llamamiento urgente para encontrarle un hogar, según ha publicado el semanario regional Le Journal d'Abbeville.
La historia de Junckie es triste y eso nos podría llevar a pensar que se trata de un caso puntual, pero la realidad es distinta. Miles de perros que trabajan al servicio de una persona son abandonados cuando ya no cumplen su tarea. Se les aparta y se les reemplaza como si fueran objetos.
Una vida entera solo entre las paredes de una nave
Llevaba doce años vigilando un almacén, solo, día tras día, sin importar si hacía frío o calor. Nunca ha conocido el abrigo ni el cariño de una familia, solo la compañía de las cuatro paredes de una nave. Así describe la vida de Junckie la asociación Chipnoum, con sede en Hamelet, en el departamento de Somme.
Se podría pensar que unas condiciones de vida tan duras han convertido a este perro en un animal con un carácter agrio, pero su comportamiento nunca delata mal genio. La asociación lo describe como bueno, apacible y sociable con otros perros. Eso sí, lo que Chipnoum desconoce es si se podría presentar algún tipo de problema en caso de que Junckie conviviera con un niño o un gato. Más que nada porque nunca ha convivido con ninguno de los dos. Es una incógnita que la asociación reconoce abiertamente.
El problema al que se enfrenta Junckie es grave y su situación requiere una solución urgente porque quien hasta ahora ha sido su tutor no quiere seguir haciéndose cargo de él. Y si nadie lo acoge, será otro animal abandonado a su suerte. Chipnoum no dispone de un refugio propio: funciona exclusivamente con familias de acogida. Si nadie se ofrece, la asociación no tiene dónde alojar a Junckie. Según Le Journal d'Abbeville, las personas interesadas en su adopción pueden ponerse en contacto con Chipnoum a través de su página de Facebook (Association Chipnoum Hamelet). La asociación también está registrada en los principales directorios galos de protección animal y dispone de un teléfono de contacto público.
Cuando termina la temporada, el perro sobra
Después de doce años como perro guardián, Junckie se enfrenta al abandono. En España, los perros de caza se enfrentan al mismo destino. Cada año, cuando termina la temporada, las protectoras españolas rescatan a miles de perros que sus humanos ya no los quieren. Según el estudio "Él nunca lo haría" de la Fundación Affinity, estos casos representan casi el 11 % del total. Entre las razas afectadas figuran principalmente galgos y podencos.
Pero el problema no se limita a los perros de caza. La pérdida de interés por parte del tutor es la segunda causa de abandono en nuestro país. Según el estudio, supone un 14% de los casos. Es el mismo motivo por el que Junckie busca ahora un hogar.
Mayores, tranquilos y siempre los últimos de la lista
En 2024, las protectoras españolas recogieron más de 292.000 perros y gatos, la cifra más alta desde 2020. Uno de cada seis perros que llegaron a un refugio era sénior.
El dato más duro está en el tiempo de espera. Un cachorro permanece en un refugio una media de tres meses antes de encontrar familia. Un perro adulto o sénior, catorce. Casi cinco veces más. Y eso a pesar de que, según el mismo estudio, nueve de cada diez adopciones son un éxito: el animal se adapta, el vínculo afectivo funciona y la persona no se plantea devolver al animal. El problema no es lo que pasa después de la adopción, sino lo que sucede antes: que nadie se decide a dar el paso por puro prejuicio.
Los perros sénior tienen el carácter formado, son más tranquilos y necesitan menos actividad. Tampoco es necesario enseñarles todo desde cero. Como señala Isabel Buil, directora de Fundación Affinity, "aún existen muchos mitos acerca de la adopción" de estos animales, como la idea de que "los perros mayores no se adaptan". "Nada de esto es así", afirma. De hecho, según la propia Fundación Affinity, la intensidad del vínculo entre una persona y un perro no depende de la edad del animal. Puede ser la misma con un cachorro de siete semanas que con un perro de siete años.
Lo que necesitan es algo más sencillo y a la vez más difícil de conseguir: que alguien se fije en ellos antes de pasar al siguiente perfil. Junckie tiene 12 años, buen carácter y toda una vida de obediencia a sus espaldas. Lo único que todavía no tiene es a alguien dispuesto a darle la oportunidad.
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