La ciencia lo confirma: los perros también pueden tener cosquillas y reaccionan así
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¿Sabías que los perros también pueden sentir cosquillas? Las cosquillas se producen como consecuencia de una reacción del sistema nervioso, totalmente involuntaria, ante un estímulo táctil que se produce en ciertas zonas sensibles del cuerpo. Aunque solemos asociarlas con los humanos, la ciencia confirma que los perros también las sienten y reaccionan de manera peculiar.
¿Dónde tienen cosquillas los perros? ¿De qué forma reaccionan cuando las sienten? Algunas de sus reacciones son más inesperadas de lo que imaginas.
¿Pueden los perros tener cosquillas? Lo que dice la ciencia
Sí, los perros pueden experimentar una sensación nerviosa similar a las cosquillas que sentimos nosotros cuando nos acarician o cuando estimulan ciertas partes sensibles de nuestra piel.
Algunas investigaciones han centrado sus esfuerzos en estudiar a fondo la sensibilidad táctil de la piel de diferentes mamíferos, incluidos los perros, para averiguar cómo su sistema nervioso responde ante una estimulación puntual y de qué manera los animales expresan esa sensación de cosquilleo.
La conclusión a la que se ha llegado es que, ante una estimulación, los perros experimentan una respuesta nerviosa involuntaria denominada "knismesis", la cual provoca una contracción automática de la zona de piel estimulada, sin que exista de manera evidente una respuesta emocional comparable a la risa humana como tal. Es decir, los perros no se ríen cuando les hacemos cosquillas, pero sí las sienten y reaccionan a ellas a su manera.
¿Cómo reaccionan los perros cuando sienten cosquillas?
Los perros tienen terminaciones nerviosas distribuidas por toda la superficie de la piel y, gracias a ellas, son capaces de sentir presión, dolor, calor, y, en definitiva cualquier tipo de estímulo táctil. Como consecuencia, cuando acariciamos suavemente ciertas áreas sensibles del perro, lo normal es que se desencadene una reacción refleja, completamente involuntaria y que consiste en una característica contracción o "vibración" de la piel. Cuando las cosquillas son en ciertas zonas especialmente sensibles, como la zona de las almohadillas o la cara interna del pabellón auditivo, las reacciones reflejas pueden ser más exageradas, por ejemplo, el perro puede dar potentes patadas al aire o sacudir las orejas con energía.
El animal no es capaz de controlar dichas reacciones reflejas, pero sí que puede asociar las cosquillas a una emoción (positiva o negativa) y mostrar una serie de comportamientos que, en este caso, sí son voluntarios y dependen completamente de la personalidad y las experiencias previas del animal. Por ejemplo, mientras que algunos perros retozan por el suelo o te golpean suavemente con el hocico o la pata para que sigas acariciándoles, otros optan por sacudirse y alejarse para huir de las cosquillas.
Las zonas del cuerpo donde los perros son más sensibles
Si piensas en las zonas que más cosquillas nos producen a nosotros, los humanos, seguramente te estés imaginando las axilas o las plantas de los pies, pero las áreas sensibles de los perros son algo diferentes.
Si quieres comprobar si tu perro siente cosquillas y cómo reacciona a ellas, te recomendamos que le des suaves caricias en las siguientes zonas:
- Vientre: el área inguinal suele estar cubierta con menos cantidad de pelo y la piel de la zona es muy fina y sensible
- Hocico: la trufa y sus alrededores también son zonas muy sensibles a estímulos táctiles, especialmente el área de las vibrisas, ya que estas son, precisamente, un órgano sensorial.
- Cara interna de las orejas: la piel que recubre la zona interna del pabellón auditivo está muy vascularizada e inervada, por lo que es muy sensible a las cosquillas.
- Almohadillas plantares: probablemente una de las zonas donde el animal experimenta más cosquillas. La piel que rodea a las almohadillas y la de la zona interdigital es muy sensible y, cuando se estimula, el perro suele reaccionar con patadas involuntarias al aire.
¿Cómo interpretar si a tu perro le gusta o le molesta?
Cada perro es un mundo y lo que a algunos les resulta una experiencia agradable a otros no les gusta para nada. Pasa exactamente lo mismo con las personas, pues hay quienes detestan que les hagan cosquillas mientras otras adoran experimentar esa sensación de cosquilleo en su piel.
Los perros muestran sus gustos a través de su comportamiento y lenguaje corporal, por lo que si el animal se muestra esquivo o tenso, emite señales de calma (relamido, bostezo, aparta la mirada...), se sacude enérgicamente cuando le acaricias o se va a otro lugar, te está indicando que se siente incómodo. Es imprescindible respetar los gustos y decisiones del perro y jamás forzarlo a experimentar algo que le resulta desagradable. Por muy divertido que te parezca hacer cosquillas a tu peludo, si él no lo disfruta, te recomendamos cambiar el tipo de interacción. Una mala experiencia repetida en el tiempo daña mucho la relación y el vínculo con el animal.
Sin embargo, otros perros parecen no molestarse cuando les hacen cosquillas. Aunque hay evidencia científica que avala la capacidad de los perros de experimentar cosquillas, cabe remarcar que no existe un consenso científico amplio sobre si los perros interpretan estos estímulos como algo realmente placentero o, simplemente, como un estímulo táctil irrelevante. En cualquier caso, si el animal está cómodo, relajado y permanece junto a ti, probablemente esté disfrutando de tus caricias y tu compañía.
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