Qué siente tu gato cuando le soplas: por qué lo vive como una amenaza y cómo afecta a vuestro vínculo
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Si alguna vez has soplado a tu gato en la cara, probablemente no le haya hecho demasiada gracia e incluso es posible que haya llegado a bufarte, mostrarte los dientes o arañarte como acto defensivo. Pero, ¿por qué muchos gatos actúan de manera tan exagerada ante un gesto aparentemente tan inocente?
Lo que para las personas puede ser un comportamiento divertido y completamente inofensivo, para un gato es algo muy desagradable y que puede conllevar un significado muy negativo. Esto es así porque el lenguaje humano es muy distinto del felino y, para poder convivir en paz y tener una buena relación con tu peludo, es imprescindible tener nociones básicas sobre cómo se comunican los gatos.
¿Realmente entiendes el idioma de tu gato?
Aunque los gatos no puedan hablar, su capacidad comunicativa es excepcionalmente rica, pues cuentan con cientos de expresiones corporales, faciales y auditivas que utilizan para expresar sus emociones e intenciones.
Además, los gatos que conviven con personas dedican gran parte de su tiempo a estudiar las rutinas y observar los movimientos, gestos y vocalizaciones de sus tutores, y crean asociaciones mentales entre sus comportamientos y una serie de consecuencias. Este es el motivo por el cual tu gato sabe perfectamente cuándo estas contento, triste o enfadado y qué significan muchas de tus palabras y movimientos.
Sin embargo, las personas no suelen fijarse tanto en el lenguaje corporal de sus gatos y, por eso, muchos desconocen qué cosas les causan desagrado, miedo o estrés. Como consecuencia, hay quienes “juegan” con sus gatos soplándoles e interpretan la reacción de incomodidad del felino como algo gracioso.
Soplar no es un juego para tu gato, es una verdadera amenaza
Cuando un gato quiere mostrar afecto a otro, lo que suele hacer es levantar la cola, frotar su cara y su cuerpo suavemente contra él e incluso comenzar a acicalarle lamiendo su pelo. Por otra parte, si el felino quiere iniciar un juego, provocará al otro animal corriendo frente a él, dando pequeños saltitos o revolcándose por el suelo. En ningún caso, emitir aire en dirección a otro individuo se considera, en el mundo felino, una señal afiliativa o social positiva, por lo que tu gato no se va a alegrar de que lo hagas.
Por el contrario, los gatos se bufan unos a otros y emiten un sonido similar a un “soplido” cuando entran en conflicto. Este soplido, que suele ir acompañado de gestos como movimientos rápidos de la cola, cuerpo encorvado o pelo erizado, lo utilizan como una señal de amenaza hacia otros animales, antes de iniciar una pelea.
Por consiguiente, es mucho más habitual que, si soplas a tu gato, este lo interprete como una “declaración de guerra” antes que como un juego.
Las consecuencias de soplarle: miedo, frustración y defensa
Cada gato es diferente y la manera que tenga cada uno de reaccionar al hecho de que su tutor les sople dependerá mucho del carácter del animal y de su experiencia previa. Por lo general, los gatos detestan que les soplen, especialmente a la cara y, por ese motivo, experimentarán una sensación de incomodidad y malestar que demostrarán a través de una serie de gestos, como son:
- Echar las orejas hacia atrás.
- Mover rápidamente la cola.
- Alejarse del lugar.
- Erizar el pelo.
- Maullar.
- Esconderse.
Si el felino interpreta este gesto como una amenaza, es habitual que trate de defenderse y, en ese caso, puede mostrar un comportamiento agresivo, bufando y arañando o mordiendo a su tutor.
Otros gatos son muy sensibles a este tipo de “bromas” y se pueden asustar con facilidad, sobre todo si les soplas cuando están descansando o están desprevenidos. Estos animales suelen sobresaltarse y salir corriendo, buscando lugares donde refugiarse. Evidentemente, para el animal esto resulta muy estresante y desagradable y, si ocurre con frecuencia, el vínculo con su tutor se ve seriamente dañado, pues los gatos se vuelven más desconfiados y esquivos.
Sin embargo, también hay casos de gatos que hacen caso omiso a sus tutores cuando estos les soplan. Probablemente, estos animales se sienten impotentes y han aprendido a tolerar e ignorar estos comportamientos (lo que no significa que los disfruten), pudiendo terminar desarrollando una frustración importante.
Cómo recuperar su confianza: las claves de un vínculo sano
Ahora que sabes que ciertos comportamientos (como soplarle en la cara) resultan desagradables e incluso amenazantes para tu gato, es momento de aprender de qué manera te debes comunicar con él para lograr mejorar vuestra relación. Un vínculo fuerte, sano y estable se basa en la confianza, la empatía y en el conocimiento acerca de las necesidades, los gustos y el lenguaje de tu gato.
Para afianzar este vínculo, como etóloga, te recomiendo poner en práctica los siguientes consejos:
- Respeta las señales de tu gato: si el animal muestra signos de incomodidad, no fuerces la interacción.
- Déjale su espacio: asegúrate de que tu gato cuenta con un espacio tranquilo y seguro donde acomodarse en caso de querer estar solo.
- Utiliza gestos que comprenda: por ejemplo, puedes emplear señales afiliativas propias de la especie felina, como dejar que tu gato frote la cara contra tu mano, cepillarle suavemente como si le acicalaras, parpadearle lentamente o compartir zona de descanso.
- Compartir tiempo de juego: siempre asegurándote de que el gato disfruta de la actividad, por ejemplo, jugar con una caña o con una pelota que pueda perseguir y “cazar”.
- Mantener sus necesidades siempre cubiertas: no solo las básicas (alimentación de calidad, agua fresca, zona de arenero y posibilidad de descanso adecuado), sino también las sociales y emocionales.
- No uses gritos ni castigos: si tu gato hace algo inapropiado, es mejor que redirijas su comportamiento hacia otro más adecuado y que refuerces este último.
Al final, la convivencia con un gato es un aprendizaje constante. Ahora que entiendes el impacto real que tiene un gesto tan simple como soplarle, tienes la oportunidad de adaptar tu comunicación para que sea mucho más respetuosa y afectuosa.
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