Juan Manuel Liquindoli, adiestrador canino: “Si tu perro se estira cuando te ve no se está desperezando, es un gesto con una carga emocional muy positiva”
Ver fichas de Perros
Uno de los gestos más comunes en los perros y que más interpretaciones erróneas generan es el de estirarse nada ver a su tutor. Esta pose puede producirse al despertarse de una siesta o por la mañana, pero también cuando el tutor vuelve a casa. Puede parecer que simplemente se está estirando o desperezando, pero los adiestradores caninos lo identifican como una señal con una fuerte carga emocional.
Juan Manuel Liquindoli, adiestrador y etólogo canino, explica en uno de sus vídeos que ese gesto tan característico va mucho más allá de un estiramiento muscular: es una de las formas más sinceras que tiene tu perro de decirte que se alegra de verte.
El “estiramiento de saludo”: el gesto que aparece cuando el perro ve a su tutor
Liquindoli identifica a este comportamiento como greeting stretch, y no aparece de cualquier manera ni en cualquier momento. Según el adiestrador canino, este gesto “aparece en contextos de confianza, comodidad y afecto”, por lo que no se trata de un movimiento al azar, sino de una señal ligada al vínculo entre el perro y su tutor.
Ahora bien, conviene diferenciar las distintas funciones que puede cumplir el mismo estiramiento. Por un lado, está la función puramente física: después de dormir o descansar, el perro se estira para reajustar su postura, activar la musculatura y recuperar el equilibrio corporal. En estos casos, el gesto ayuda a pasar del reposo a la actividad, de forma similar a como lo haría una persona al despertarse.
Pero el significado del estiramiento cambia por completo cuando el perro lo realiza al ver a su tutor, ya sea porque vuelve a casa o porque se han encontrado en alguna habitación. Ahí, según explica Liquindoli, ya no se trata de una simple transición del descanso a la actividad, sino de una respuesta emocional al reencuentro, que el propio experto describe como “parte de su ritual de bienvenida” o “estiramiento de saludo”. Es decir, no es solo una reacción puntual, sino un gesto que el perro incorpora de forma casi ceremonial cada vez que se reencuentra con su tutor, y que “combina activación física y emocional” en un mismo movimiento.
No solo aparece al reencontrarse: también antes de salir a pasear
Según Liquindoli, cuando el estiramiento aparece justo en el momento en que el perro reconoce a su tutor, suele expresar entusiasmo y bienestar. Tal y como explica, es una forma que tiene el perro de comunicar algo parecido a “qué alegría verte” o “vamos a hacer algo juntos”. Es decir, el mismo movimiento que puede utilizar para desperezar el cuerpo tras una siesta, funciona como saludo emocional cargado de energía positiva cuando lo lleva a cabo al encontrarse con su tutor.
Y ese entusiasmo no aparece solo en el reencuentro tras una ausencia o encuentro casual en casa. El adiestrador señala que el gesto también puede darse justo antes de salir a pasear, un momento que despierta en el perro esa misma mezcla de actividad física y emocional. En este caso, el paseo representa una actividad compartida con su tutor y, a su vez, la exposición a numerosos estímulos, lo que explicaría esa ilusión y emoción que el perro expresa mediante gestos como ese.
Otros adiestradores, como Manuel, de Adiestramiento Canine-Service, coinciden en darle a este gesto la importancia que merece. Según explica, “no se está desperezando ni se está estirando antes de hacer deporte, te está diciendo ‘te extrañé’, así que no debes ignorarlo”.
Los adiestradores recomiendan no ignorar este gesto del perro: así debes responderle
Los adiestradores coinciden en que este gesto no debería pasar desapercibido. Manuel, de Canin-Service, advierte de que, si el tutor lo ignora, el perro puede sentir que su momento de mayor ilusión del día no ha sido correspondido. Por eso, recomienda dedicarle unos segundos de caricias o palabras de cariño nada más llegar a casa, como forma de responder a ese saludo con la misma intensidad con la que se produce.
No hace falta una respuesta exagerada: basta con reconocer el gesto, agacharse a su altura o hablarle unos segundos, para reforzar ese vínculo que el propio perro está expresando mediante ese estiramiento.
El estiramiento también puede ser una señal de dolor: estas son las diferencias
No todos los estiramientos deben interpretarse como una muestra de cariño. Liquindoli insiste en que el contexto es siempre la clave para entender lo que el perro está comunicando realmente. Si el gesto aparece de forma puntual, relajada y asociada a los momentos de reencuentro, transición o paseo, todo indica bienestar y alegría. Pero si el estiramiento se vuelve rígido, aparece de forma repentina, se mantiene sostenido o se repite fuera de esas situaciones habituales, puede responder a un problema de salud.
En esos casos, el adiestrador advierte de que el gesto puede estar señalando tensión física o incomodidad, más que entusiasmo. Veterinarios como Manuel Manzano, del canal Veterinario Gratis, advierten de que este gesto podría ser un “signo claro de dolor”, principalmente abdominal. Una úlcera gástrica o una pancreatitis pueden ser la causa detrás del malestar, por lo que es recomendable acudir al veterinario cuanto antes.
En definitiva, aprender a distinguir ese gesto cargado de cariño del que puede esconder una molestia real es, según los expertos, una forma más de cuidar a nuestros compañeros de cuatro patas.
Si deseas leer más artículos parecidos a Juan Manuel Liquindoli, adiestrador canino: “Si tu perro se estira cuando te ve no se está desperezando, es un gesto con una carga emocional muy positiva”, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Cuidados básicos.