La ciencia lo confirma: los gatos detectan si sus dueños están tristes, estresados o enfadados, y eso les afecta emocionalmente
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Por muy independientes que puedan parecer, los gatos son animales especialmente sensibles y muy observadores. Detectan con sorprendente facilidad cualquier cambio en su entorno, y no solo cambios físicos, sino también a nivel emocional. Si los tutores de un felino están angustiados, felices, tristes o enfadados, el animal es capaz de percibir sutiles alteraciones en su expresión, movimientos, conductas e incluso en su olor. Esto, a su vez, induce cambios en el comportamiento del animal, con el objetivo de adaptarse y responder de manera eficaz a estas variaciones en el entorno.
Ante situaciones particulares, como mudanzas, discusiones entre los tutores, la pérdida de un miembro de la familia o la llegada de nuevos integrantes (como un bebé u otro gatito), los gatos no permanecen indiferentes, sino que procesan rápidamente toda la información nueva y pueden experimentar cambios notables en su personalidad, los cuales se expresan a través de una serie de señales reconocibles por el tutor.
Los gatos pueden detectar tus emociones de varias formas: así saben si estás contento o triste
Muchas personas consideran que los gatos muestran poco interés por lo que ocurre a su alrededor y que solo les interesa dormir, pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que los felinos son animales muy atentos y observadores, que pasan gran parte de su tiempo analizando atentamente los detalles de todo lo que les rodea, aun cuando están aparentemente descansando. Gracias a esto, son capaces de reaccionar muy rápido a cualquier cambio que se produzca o a un potencial peligro.
Entre otras cosas, los felinos parecen mostrar especial interés en evaluar e interpretar el comportamiento de sus tutores. Un estudio publicado en el año 2020 demostró que los gatos son perfectamente capaces de asociar expresiones faciales humanas con vocalizaciones emocionales, diferenciando especialmente emociones intensas como la felicidad y el enfado y respondiendo a ellas con cambios en su propio comportamiento.
Además, investigaciones más recientes revelan que también perciben cambios emocionales mediante el olfato. Los olores corporales y feromonas que desprenden los humanos y otros animales durante situaciones de miedo, tensión o incomodidad generan respuestas de estrés en los gatos, lo que sugiere que pueden interpretar información emocional incluso sin contacto visual ni auditivo.
En conjunto, todas estas evidencias demuestran que los felinos utilizan tanto la información visual como la auditiva y la olfativa para adaptarse al estado emocional de las personas con las que conviven.
Las señales que indican que los cambios emocionales están afectando a tu gato
Los felinos son animales de rutina, pues el hecho de vivir en un entorno controlable y poder predecir qué es lo que ocurrirá a continuación aporta mucha tranquilidad al animal. Sin embargo, cambios bruscos en el día a día del gato pueden inducir una respuesta emocional intensa de estrés en él. Son ejemplo de ello el hecho de mudarse de casa, de perder a un integrante de la familia con quien el animal mantenía un vínculo afectivo potente o de introducir nuevos animales en el hogar.
Los cambios conductuales expresados por el gato en estos contextos u otros similares no significan necesariamente que el animal comprenda lo que está ocurriendo, sino que se tratan de alteraciones reactivas que el gato lleva a cabo con la finalidad de protegerse y gestionar la situación.
Entre las señales y expresiones más frecuentes mostradas por los felinos destacan:
- Mayor vigilancia del entorno y aumento del estado de alerta.
- Menor tiempo dedicado al reposo y cambios en los lugares de descanso, buscando espacios más tranquilos o elevados.
- Incremento o disminución de la búsqueda de contacto con los tutores.
- Vocalizaciones frecuentes y diferentes a las habituales en tono, intensidad o duración.
- Alteraciones del apetito.
- Apatía y depresión.
- Conductas de acicalamiento excesivo.
- Episodios de marcaje con orina o arañazos recurrentes.
- Confrontamiento directo con los nuevos integrantes de la familia.
Por supuesto, no todos los gatos responden igual a un pico de estrés. Factores como las experiencias previas, la edad o el nivel de socialización del animal influyen mucho en la frecuencia de presentación de estas conductas.
Cómo mejorar el bienestar emocional de tu gato cuando hay cambios en casa
Aunque sabemos que a los gatos no les gustan los cambios, a veces es inevitable someter al animal a una alteración de sus rutinas. Lo más importante en estos casos es predecir una posible reacción de estrés en el gato y empezar a trabajarla, a ser posible, un tiempo antes de que llegue el estímulo potencialmente estresante.
Por ejemplo, si va a llegar un nuevo bebé u otro animal a casa, es importante empezar a habituar al gato a estímulos como los olores o los sonidos novedosos. Para ello, se pueden utilizar vídeos en los que se escuchen ruidos de bebé, perro o gato, asociándolos a experiencias positivas como juego, snacks o caricias. Igualmente, una muy buena práctica es la de permitir que el gato huela la ropa del bebé o toallas impregnadas con el olor de otros animales unos días antes de iniciar un primer contacto directo.
En caso de mudanzas, reformas o cualquier otra alteración severa y prolongada del entorno, se recomienda buscar un lugar seguro y tranquilo para que el animal permanezca durante los momentos más críticos. Por ejemplo, si el gato está acostumbrado a quedarse en casa de algún amigo o familiar, sería buena idea que estuviera allí unos días mientras duran las obras o se hacen traslados. De esta forma, no se expone al animal a los estímulos más estresantes.
Recuerda siempre que tu gato es más sensible de lo que piensas y que está constantemente procesando todo lo que ocurre en su entorno, por lo que para garantizar un buen nivel de bienestar emocional, debes evitar exponerle a situaciones complicadas o estresantes y asegurarle un adecuado enriquecimiento ambiental y social.
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- d'Ingeo, S., Siniscalchi, M., Straziota, V., Ventriglia, G., Sasso, R., & Quaranta, A. (2023). Relationship between asymmetric nostril use and human emotional odours in cats. Scientific Reports, 13, 10982. https://doi.org/10.1038/s41598-023-38167-w