La psicología explica por qué algunas personas generan confianza en los perros desde el primer momento y otras rechazo
Ver fichas de Perros
Seguramente te has dado cuenta de que, ante la presencia de un extraño, un mismo perro puede reaccionar de formas muy diferentes: a veces el animal se muestra feliz, mueve la cola con alegría e interactúa de manera positiva con el individuo, mientras que en otras ocasiones se comporta de manera distante, cauta o incluso expresa señales defensivas o de incomodidad.
Lo que muchas veces se interpreta como una cuestión de la “energía” que desprenden las personas, la realidad es que los perros son animales especialmente sensibles a las señales humanas y son capaces de detectar pequeños gestos, movimientos, sonidos, olores o expresiones y crearse unas expectativas en base a esto. Según cómo sea esta primera impresión, el perro decidirá comportarse de una manera o de otra.
Por supuesto, en la conducta canina también influyen otros muchos factores, como la educación recibida por el animal, el entorno en el que se ha criado o sus experiencias previas, y los etólogos deben tener todo esto en cuenta a la hora de explicar los motivos por los que un perro se comporta de la manera en que lo hace.
Los perros observan nuestros gestos para saber cómo relacionarse con nosotros
Los perros tienen una capacidad sorprendente para interpretar nuestras expresiones y gestos, y reaccionar ante ellos. Desde cachorros, los canes se muestran muy atentos y observadores y son perfectamente capaces de asociar ciertos movimientos faciales y corporales, así como tonos de voz e incluso olores personales, a unas consecuencias concretas. Así pues, tu perro sabe si estas triste, contento o enfadado solo mirándote a la cara y se comporta de manera diferente en cada uno de estos casos.
Cuando un perro se expone ante un completo desconocido, el animal no dudará en observar cada uno de los movimientos del humano, escuchará atentamente cualquier sonido que emita y analizará con detalle el olor de su piel y su ropa. Con toda esta información, y en cuestión de segundos, el perro decide si merece la pena acercarse e interactuar con la persona o si es mejor permanecer alejado, huir o incluso tratar de ahuyentar al extraño.
Por lo general, los etólogos y todas aquellas personas que han dedicado mucho tiempo a estudiar el comportamiento natural de los perros conocen cuál es la mejor forma de acercarse e interactuar con ellos. Adoptan posturas, expresiones y tonos de voz que resultan tranquilizadoras y agradables para el animal y permanecen en calma, mostrándose amigables e inofensivas. De esta forma, consiguen inducir un comportamiento más positivo en los perros, por lo que podría decirse que resultan más “atractivas” para los animales.
Nuestro estado de ánimo también influye en cómo nos perciben los perros
No solo es importante el movimiento de nuestro cuerpo, sino que las emociones que estamos experimentando en el momento en que nos presentamos ante un perro también son una fuente de información para el animal. Los canes no pueden detectar por arte de magia cuáles son nuestros pensamientos, pero sí se pueden hacer una idea de nuestro estado de ánimo.
A través de la mirada, ciertos gestos y el olor que desprende nuestro cuerpo, el perro puede interpretar si un humano está feliz, nervioso, triste o enfadado y, gracias a su aprendizaje previo, el animal evitará aproximarse a aquellas personas que les resulten amenazantes.
Un ejemplo muy claro de esto lo encontramos en el dicho popular que señala que los perros son capaces de “oler el miedo” y reaccionar ante él. Pues bien, aunque el miedo no se asocie a un aroma específico, sí que es cierto que cuando una persona está asustada o nerviosa sufre cierta alteración de su olor corporal como consecuencia del sudor y de las hormonas que libera su organismo. El resto de seres humanos no somos conscientes de este cambio, pero los perros sí pueden detectarlo y por ello se comportan de manera más insegura o cautelosa en estas situaciones.
Es por este motivo que aquellas personas capaces de mantener la calma ante la presencia de un perro suelen resultar más confiables que aquellos que se muestran ansiosos o irritables.
No todo depende de la persona: la educación y las experiencias del perro cuentan
El comportamiento canino es excepcionalmente rico y complejo, y comprender el motivo por el cual un perro se comporta como lo hace no siempre resulta sencillo, ni siquiera para los expertos. Lo que sí está claro es que son muchos los factores que intervienen en la conducta animal y sería un error atribuir todo el peso a los gestos, expresiones y movimientos humanos, pues también influyen aspectos relacionados con el propio animal.
La genética, la personalidad propia, el estilo de crianza, la educación recibida y las experiencias, tanto positivas como negativas, que haya ido teniendo el animal a lo largo de su vida son aspectos clave que determinan en gran medida su comportamiento ante un desconocido. Por ejemplo, un perro que no ha socializado correctamente de cachorro o que ha sufrido aislamiento o maltrato es muy probable que no sepa interactuar de manera apropiada con los desconocidos y se muestre distante, tímido o agresivo.
Por otra parte, un animal que ha tenido experiencias positivas durante su etapa de socialización y que ha sido educado mediante el refuerzo positivo es mucho más probable que acepte la interacción con extraños.
Si tu peludo tiene problemas de comportamiento o consideras que presenta dificultades a la hora de socializar con otros canes o personas, te recomendamos consultar con tu veterinario y contactar con un etólogo que te asesore durante el proceso de modificación de conducta.
Si deseas leer más artículos parecidos a La psicología explica por qué algunas personas generan confianza en los perros desde el primer momento y otras rechazo, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.
- Correia-Caeiro, C., Guo, K., & Mills, D. S. (2021). Bodily emotional expressions are a primary source of information for dogs, but not for humans. Animal Cognition, 24, 267–279. https://doi.org/10.1007/s10071-021-01471-x
- Rivera, M. M., & Meyers-Manor, J. E. (2024). Beware of strangers: Dogs’ empathetic response to unknown humans. Animals, 14(14), 2130. https://doi.org/10.3390/ani14142130
- Vas, J., Topál, J., Gácsi, M., Miklósi, Á., & Csányi, V. (2005). A friend or an enemy? Dogs’ reaction to an unfamiliar person showing behavioural cues of threat and friendliness at different times. Applied Animal Behaviour Science, 94(1–2), 99–115. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2005.02.001