Los expertos alertan: tratar a tu perro como a un bebé altera su instinto y pone en riesgo su salud mental
En los últimos años es evidente que ha habido un cambio en el papel que juegan en las familias los perros. Así, las estadísticas actuales registran que hay más perros que niños en los hogares. Las causas son múltiples y no son el tema de este artículo, pero nos quedamos con el resultado: la integración de estos animales ha abierto las puertas a un nuevo y potente mercado que incluye todo tipo de accesorios y servicios para ellos.
Además, transportes, establecimientos comerciales y centros de trabajo también se han sumado a esta corriente permitiendo, cada vez más, la entrada de los perros. En esta situación, nacen términos como "perrhijos" para designar a los ejemplares que están cuidados como si fuesen bebés humanos. Pero hay que saber que, tal y como apuntas los veterinarios y los expertos en comportamiento canino, tratar a los perros como personas puede ser perjudicial para su bienestar, a la vez que peligroso para la convivencia.
Los perros tienen necesidades físicas y psicológicas propias
Parece una evidencia, pero, en la situación que hemos descrito, debemos recalcar la importancia de entender que los perros cuentan con unas necesidades propias que tienen que cubrirse para alcanzar el bienestar tanto a nivel físico como psicológico. Con necesidades nos referimos a que no solo basta con darles de comer.
Cada especie, en función de sus características, requerirá un determinado tipo de alimentación, una cantidad específica de actividad física, un entorno adecuado para que pueda desarrollar las actividades que le son naturales, etc. Así, un perro tendrá que recibir una alimentación básicamente carnívora, vivir integrado en una familia, realizar actividad física suficiente mediante paseos, excursiones y juegos, así como disponer de la suficiente estimulación a nivel mental para evitar el aburrimiento. Solo respetando estas necesidades, que todos los cuidadores deberían conocer antes de adoptar, podremos garantizar un animal feliz.
Del cochecito al estrés crónico: los riesgos reales de humanizar a un perro
Si en vez de seguir las pautas que hemos mencionado en el apartado anterior le damos de comer todo lo que quiere o queremos compartir, casi no lo sacamos de casa o lo hacemos solo subido en un cochecito de bebé, le impedimos relacionarse con otros perros o realizar actividades básicas para ellos, como olisquear, retozar o ensuciarse, lo lavamos y perfumamos con frecuencia, etc., es posible que acabe por desarrollar distintos problemas tanto a nivel físico como psicológico.
Los expertos en comportamiento canino lo advierten: no poder comportarse como un perro genera un estrés y una ansiedad que pueden traducirse en trastornos de conducta, como ladridos excesivos, destructividad, inseguridad o, más peligroso, agresividad. Pero no practicar ejercicio regular también puede ocasionar problemas de salud, como sobrepeso, obesidad, pérdida de masa muscular, etc. La higiene excesiva o los tratamientos de belleza innecesarios pueden desencadenar problemas dermatológicos y, por su parte, una alimentación inadecuada genera desnutrición, alteraciones gastrointestinales, aumento de peso, etc.
¿Cuidado o carencias? Lo que dice de ti tratar a tu perro como a un bebé
Hemos explicado que los perros van a tener unas necesidades en función de sus características, de igual modo que los bebés y los niños humanos tienen las suyas. Criarlos de acuerdo con ellas es la base para su bienestar. No funcionará, como hemos visto, un perro tratado como un bebé ni al revés.
Del daño para el animal hemos hablado, pero las personas también podrían verse afectadas. Por ejemplo, un animal que no recibe los cuidados que necesita puede llegar a mostrar conductas agresivas, al punto de lastimar a las personas. Este riesgo no se circunscribe a los perros. Cualquier otro animal que tratemos sin tener en cuenta sus necesidades puede tener una reacción agresiva. Además, conductas disruptivas para la convivencia, como los ladridos incesantes, pueden ser un problema a nivel legal para los cuidadores.
Por otra parte, los psicólogos sugieren que tratar al perro como si fuese una persona puede ser muestra de carencias sociales. Los seres humanos, como animales sociables, necesitan interaccionar con sus semejantes. En ausencia de esa posibilidad, puede cubrirse esa necesidad con los animales. No es malo “hablar” con ellos, pero si es la única relación que se tiene puede estar indicando un problema que se debe solucionar.
La delgada línea entre el cuidado y la humanización: ¿dónde poner el límite?
En base a todo lo que hemos explicado, debe quedar claro que cuidar no es sinónimo de humanizar. En la actualidad, los animales de compañía se consideran seres sintientes que, como tales, no pueden ser tratados como objetos. Merecen respeto, dignidad y todos los cuidados necesarios para mantener y preservar su bienestar físico y psicológico.
La nueva Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, implanta unas pautas de cuidados a seguir para garantizarlo. Pero de lo que se trata es de cuidarlos respetando lo que son, no convirtiéndolos en bebés humanos. Quererlos mucho, atenderlos, llevarlos a la peluquería, celebrarles el cumpleaños o sacarlos a todas partes está bien y no supone ningún peligro, siempre que no olvidemos que son perros y les permitamos desarrollarse como tales.
En resumen, antes de animarse a convivir con un perro debemos informarnos, de fuentes fiables, de cuáles son sus necesidades básicas para asegurarnos que podemos proporcionárselas. Nunca está de más cuidarlos y quererlos mucho, siempre que no saltemos la barrera que define a la especie. Esa es la manera de garantizar su bienestar físico y emocional.
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- Instituto Nacional de Estadística (INE):"Población residente por fecha, sexo, grupo de edad y nacionalidad". Disponible en https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=56936
- Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC): Estadísticas. Disponible en https://www.reiac.es/reiac-info-02.php?lang=ESP
