Los gatos no maúllan más en verano solo por el calor: “Los cambios de rutina y el exceso de estímulos les afectan más de lo que pensamos”
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Los gatos utilizan el maullido como una forma normal de comunicarse con sus tutores y expresar sus emociones e intenciones. Sin embargo, con la llegada del verano muchas personas perciben que sus peludos parecen estar más “habladores” de lo habitual y recurren al maullido con mayor frecuencia e intensidad. Aunque este cambio de comportamiento pueda resultar desconcertante, suele tener una explicación.
Las altas temperaturas, los cambios de rutina o el aumento de estímulos propios de esta época del año pueden influir directamente en el comportamiento del felino y favorecer un incremento de las vocalizaciones. Conocer las causas más habituales permite interpretar mejor lo que el gato intenta comunicar y actuar cuando sea necesario.
El calor cambia el comportamiento de muchos gatos y puede hacer que maúllen más
Aunque el verano es la época del año preferida para muchos, las altas temperaturas pueden llegar a ser realmente agobiantes tanto para seres los humanos como para los animales. Muchos gatos sufren malestar físico y estrés térmico asociado al calor, especialmente las razas braquicéfalas como el persa, el exótico o el himalayo y aquellas con un pelaje muy denso especialmente preparado para soportar temperaturas bajo cero, como el Maine coon o el bosque de Noruega.
Durante una ola de calor, o si el animal vive en una casa con escasa ventilación o deficiente climatización, los felinos pueden presentar cambios de comportamiento evidentes. Muchos gatos actúan con inquietud y nerviosismo, maúllan con mayor frecuencia, jadean, buscan activamente lugares frescos o sombreados y rechazan actividades como jugar, correr o saltar.
En el peor de los casos, el peludo puede llegar a sufrir un golpe de calor si pasa un tiempo expuesto al sol o a temperaturas elevadas y, en ese caso, mostrará síntomas más graves como cianosis, salivación, vómitos, debilidad y tambaleo. Un golpe de calor supone una emergencia veterinaria y el animal debe ser trasladado a la mayor brevedad posible a una clínica u hospital de urgencia.
El aumento de estímulos también hace que muchos gatos maúllen más en verano
En verano los días son largos, abunda la fauna silvestre y urbana, la gente sale más a la calle y las ventanas y balcones suelen estar abiertos, cosa que aprovechan los gatos para salir a cotillear lo que ocurre en el barrio. El aumento de afluencia de personas, sonidos, pájaros y demás estímulos es un perfecto entretenimiento para un felino casero, que, con toda probabilidad, pasará bastante tiempo observando el exterior y maullará como respuesta al incremento de estímulos.
Si, además, el animal tiene acceso a un patio o jardín es habitual que durante el verano dedique parte de su tiempo a cazar pequeños bichitos, perseguir lagartijas, o acechar aves mientras emite vocalizaciones similares a ronroneos, suaves gemidos o maullidos.
Ahora bien, puesto que los gatos son animales excepcionalmente curiosos y muy aventureros, es importantísimo asegurar ventanas y balcones con redes anticaída e instalar sistemas de seguridad para evitar que salgan a la calle o accedan a lugares peligrosos, como caminos y carreteras.
Los cambios de rutina pueden alterar el bienestar emocional de muchos gatos
Los gatos son animales fácilmente estresables y por ello es tan importante tratar de mantener una rutinas lo más estables posibles. Cuando el felino siente que tiene control sobre su territorio, conoce los horarios de sus tutores y tiene la seguridad de que puede acceder libremente a recursos importantes como el agua, la comida o el arenero, vive mucho más tranquilo y relajado. Sin embargo, el verano es una época de cambios y esto puede pasar factura a nuestros peludos.
Las vacaciones de los tutores, las mudanzas a la casa de veraneo, las visitas en el hogar, el traslado temporal a una residencia o a casa de algún cuidador, el cambio de horarios, etc. son situaciones que se dan típicamente durante esta época del año y que pueden generar un pico de ansiedad en el felino.
Si esto ocurre, una de las formas que tienen los gatos de expresar malestar, estrés o nerviosismo es el maullido y por ello es habitual que aquellos felinos que se encuentran intranquilos busquen mayor atención y apoyo de sus tutores, persiguiéndoles y maullando con insistencia.
El momento en el que un aumento de los maullidos puede indicar un problema de salud
Otra posible causa de cambio de comportamiento y aumento en la frecuencia del maullido es el dolor o malestar físico asociado a una enfermedad. Muchas patologías subyacentes se manifiestan o se agravan cuando empieza el calor como consecuencia del efecto nocivo que ejercen las altas temperaturas sobre el organismo.
La deshidratación, los trastornos cardíacos o respiratorios, las enfermedades renales o el hipertiroidismo son algunos ejemplos de patologías que pueden exacerbarse en verano y que pueden cursar con un incremento de los maullidos por malestar.
Los gatitos y los gatos de edad muy avanzada requieren una atención especial durante los meses de calor, ya que son más sensibles. En el caso de los felinos geriátricos, además, puede aumentar la incidencia de alteraciones cognitivas durante el verano, las cuales también suelen ir ligadas a un aumento de las vocalizaciones, especialmente durante la noche.
Siempre que el cambio de comportamiento en el felino se produzca de manera repentina, sea muy persistente o se acompañe de otros síntomas como anorexia, apatía, vómitos, aumento de la ingesta de agua o diarreas, resulta imprescindible acudir al veterinario para realizar una evaluación completa del estado de salud del animal.
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