Neus Candela, veterinaria: “Dejar siempre el cuenco lleno de comida puede enfermar a tu gato”
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La imagen de un comedero siempre lleno se ha convertido en una rutina habitual en muchos hogares con gatos. La idea parece lógica: si el animal tiene comida disponible en todo momento, podrá regularse por sí solo y comer únicamente cuando lo necesite. Pero los especialistas advierten que esta práctica es errónea y, en muchos casos, favorece uno de los principales problemas de salud felina: el sobrepeso.
La veterinaria Neus Candela, muy conocida por su labor divulgativa en redes sociales, explica en uno de sus vídeos que dejar el alimento seco permanentemente a disposición del gato puede alterar su comportamiento natural y contribuir a la obesidad. “Dejar el bol siempre lleno es uno de los mayores errores en la alimentación de los gatos”, remarca.
El motivo principal por el que los veterinarios desaconsejan dejar siempre comida disponible
Uno de los argumentos principales de Neus Candela está relacionado con la biología del gato. Como explica la veterinaria, los gatos son cazadores solitarios que capturan pequeñas presas a lo largo del día, no animales herbívoros acostumbrados a alimentarse de forma continua.
En la naturaleza, un gato puede realizar numerosos intentos de caza antes de conseguir alimento. Cada captura supone un importante gasto energético y suele traducirse en comidas pequeñas repartidas durante la jornada.
Cuando el pienso permanece disponible permanentemente, desaparece esa relación natural entre esfuerzo, búsqueda y alimentación.
El aburrimiento también puede hacer que tu gato coma más de la cuenta
Otro de los aspectos que destaca la veterinaria es el comportamiento emocional. Según explica, cuando dejamos el bol lleno todo el tiempo, el gato muchas veces deja de comer por necesidad y empieza a hacerlo por aburrimiento.
Este fenómeno resulta especialmente frecuente en animales con poca estimulación ambiental, escasos juegos o falta de oportunidades para explorar. En esos casos, el alimento se convierte en una forma de entretenimiento.
El problema se agrava porque el pienso seco suele tener una elevada densidad energética: pequeñas cantidades aportan muchas calorías, de modo que resulta sencillo superar las necesidades diarias sin que el propietario sea consciente.
La International Cat Care recomienda precisamente enriquecer el ambiente del gato con juegos, escondites y comederos interactivos para que la obtención del alimento implique cierta actividad física y mental.
El sobrepeso se ha convertido en uno de los problemas más frecuentes en los gatos domésticos
Cuando el gato tiene comida disponible todo el tiempo y poca estimulación, inevitablemente ingiere muchas más calorías de las que su cuerpo necesita. Esto se traduce en un aumento progresivo de su peso. De hecho, Neus Candela recuerda un dato especialmente preocupante: “El 80% de los gatos tiene sobrepeso”.
Aunque las cifras varían entre estudios según el país y el método de evaluación, distintas investigaciones publicadas por asociaciones veterinarias internacionales sitúan el exceso de peso como una de las enfermedades nutricionales más frecuentes en los gatos que viven exclusivamente dentro de casa.
Son muchos los análisis científicos que advierten de que la obesidad felina incrementa el riesgo de padecer diabetes mellitus, enfermedades articulares, problemas urinarios, alteraciones cardiovasculares y una menor esperanza de vida.
A esto se suma un factor cada vez más común: la escasa actividad física de muchos gatos domésticos, especialmente aquellos que viven en pisos y pasan gran parte del día descansando.
La obesidad felina aumenta el riesgo de diabetes, hígado graso y otras enfermedades
Neus Candela insiste en que el sobrepeso no es solo una cuestión estética. Según explica la veterinaria, un gato sedentario “no tiene dónde gastar energías”, una situación que favorece la aparición de diversas alteraciones metabólicas.
Entre ellas destaca la inflamación crónica de bajo grado, la resistencia a la insulina y el hígado graso, problemas que pueden comprometer seriamente la salud del animal.
Esta última enfermedad, conocida como lipidosis hepática felina, es una de las patologías hepáticas más graves en los gatos, especialmente cuando un animal con sobrepeso deja de comer de forma repentina.
Además, diversos estudios han demostrado que el tejido graso actúa como un órgano endocrino capaz de liberar sustancias inflamatorias que alteran el metabolismo de todo el organismo.
Controlar la cantidad diaria de alimento es clave para mantener un peso saludable, según los expertos
La respuesta a este interrogante depende de la edad, el estado fisiológico, la actividad física y posibles enfermedades.
Sin embargo, para un gato adulto sano, Candela considera que dos ingestas al día son suficientes si el animal está correctamente alimentado.
Lo importante no es únicamente el número de comidas, sino controlar la cantidad diaria de alimento y adaptarla al peso ideal del gato, no al peso que tiene actualmente si ya presenta obesidad.
Muchos veterinarios también recomiendan utilizar básculas de cocina para medir el alimento en lugar de llenar el cuenco “a ojo”, ya que las diferencias pueden ser muy importantes entre un día y otro.
La comida húmeda aporta más agua y puede favorecer una mayor saciedad
La especialista también señala que si se sustituye parte o la totalidad del pienso seco por comida fresca equilibrada, los beneficios pueden ser mayores.
Los alimentos húmedos o las dietas frescas formuladas por profesionales contienen una mayor proporción de agua, lo que favorece la hidratación y suele producir una mayor sensación de saciedad con menos densidad calórica.
No obstante, cualquier cambio de alimentación debe hacerse de forma gradual y asegurando que la dieta sea nutricionalmente completa y equilibrada.
Las recomendaciones de los veterinarios para evitar el sobrepeso en los gatos
Los especialistas coinciden en que prevenir la obesidad resulta mucho más sencillo que tratarla posteriormente.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Evitar dejar el pienso disponible las 24 horas del día.
- Establecer horarios de alimentación.
- Controlar las raciones según el peso ideal.
- Favorecer el ejercicio mediante juegos diarios.
- Utilizar comederos interactivos o juguetes dispensadores.
- Realizar controles periódicos del peso con el veterinario.
- Revisar la alimentación en cada visita veterinaria.
La combinación de una dieta adecuada, actividad física y enriquecimiento ambiental permite mantener un peso saludable y reduce considerablemente el riesgo de enfermedades asociadas.
Como resume Neus Candela, el objetivo no consiste en que el gato pase hambre, sino en respetar una forma de alimentarse mucho más cercana a su comportamiento natural, evitando que el aburrimiento termine sustituyendo al verdadero apetito.
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