Ni fríos ni indiferentes: lo que la ciencia está descubriendo sobre el apego de los gatos a sus cuidadores

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 3 junio 2026
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La imagen del gato como un animal autosuficiente, distante y poco dependiente de los humanos forma parte del imaginario popular desde hace generaciones. A diferencia de los perros, que suelen buscar constantemente la atención de sus propietarios, los felinos domésticos han sido descritos tradicionalmente como compañeros más autónomos y menos necesitados de contacto social.

Pero una nueva investigación difundida recientemente pone en cuestión esa idea. Según este estudio, los gatos no mostrarían una dependencia emocional hacia sus cuidadores comparable a la observada en los perros. La conclusión ha generado un gran interés porque contradice parcialmente algunos trabajos científicos muy influyentes publicados durante los últimos años.

De todos modos, la cuestión es más compleja de lo que parece a primera vista. Los expertos coinciden en que los gatos establecen vínculos afectivos con las personas. Lo que sigue siendo objeto de discusión es la naturaleza exacta de esos vínculos y hasta qué punto se parecen a los que desarrollan otras especies domésticas.

La diferencia clave entre gatos y perros que explica su forma de relacionarse con las personas

La investigación que ha reabierto el debate analizó el comportamiento de gatos domésticos en distintas situaciones relacionadas con la presencia o ausencia de sus cuidadores.

Los autores concluyeron que los felinos no parecen utilizar a sus propietarios como una "base segura" de la misma manera que lo hacen los perros o los niños pequeños. Este concepto psicológico describe la tendencia a utilizar una figura de referencia para explorar el entorno con confianza y buscar protección en situaciones de incertidumbre.

Según los investigadores, muchos gatos muestran una notable capacidad para desenvolverse de manera independiente incluso cuando sus cuidadores no están presentes.

Para algunos especialistas, estos resultados encajan con la historia evolutiva de la especie. Mientras que los perros fueron seleccionados durante miles de años para cooperar estrechamente con los humanos, los gatos mantuvieron una relación mucho más flexible y menos dependiente.

Hasta el 65% de los gatos desarrolla un apego seguro hacia sus cuidadores, según un estudio

Lo llamativo es que varios trabajos anteriores habían encontrado evidencias de un apego significativo entre gatos y propietarios. Eso es lo que induce a tomar esta cuestión con pinzas. Los juicios definitivos no son el mejor camino para su abordaje.

Uno de los estudios de este tipo más citados por diferentes medios fue publicado en 2019 en la revista Current Biology por la investigadora Kristyn Vitale y su equipo de la Universidad Estatal de Oregón.

Los científicos aplicaron una versión adaptada del denominado "test de la base segura", utilizado habitualmente para estudiar el apego en bebés humanos. Los resultados mostraron que aproximadamente el 65 % de los gatos participantes desarrollaban patrones de apego considerados seguros hacia sus cuidadores.

Según Vitale, los resultados sugerían que los gatos podían establecer vínculos afectivos comparables a los observados en perros y niños pequeños. La investigación tuvo una enorme repercusión porque desmontaba parcialmente el estereotipo del gato indiferente.

La clave del debate: los gatos expresan el cariño de manera más sutil que los perros

Muchos expertos creen que la aparente contradicción entre estudios tiene una explicación relativamente sencilla. El problema no sería si los gatos desarrollan vínculos emocionales, sino cómo se evalúan esos vínculos.

Los perros suelen expresar el apego de forma muy visible: buscan contacto físico, siguen a las personas por la casa o muestran signos evidentes de ansiedad cuando se separan de ellas. Los gatos, en cambio, presentan comportamientos más sutiles.

International Cat Care, una de las organizaciones felinas más reconocidas del mundo, explica que los gatos pueden demostrar apego mediante conductas como dormir cerca de una persona, frotarse contra ella, seguirla ocasionalmente o modificar sus rutinas en función de su presencia.

Los gatos también pueden echar de menos a sus dueños, según expertos en comportamiento felino

Otro dato que complica la idea de una independencia absoluta es la existencia de la ansiedad por separación felina.

Estudios veterinarios han documentado casos de gatos que experimentan estrés significativo cuando permanecen solos durante largos periodos.

Los síntomas pueden incluir vocalizaciones excesivas, alteraciones del apetito, conductas destructivas, eliminación fuera del arenero o cambios en los patrones de sueño.

La American Association of Feline Practitioners y varios especialistas en comportamiento felino consideran que estos problemas constituyen una evidencia indirecta de que muchos gatos sí desarrollan vínculos importantes con determinadas personas.

Por qué los gatos parecen más independientes sin dejar de crear lazos con las personas

Para entender estas diferencias es necesario remontarse miles de años atrás.

Los perros fueron domesticados hace al menos 15.000 años y probablemente mucho antes. Durante ese largo proceso, los humanos seleccionaron individuos especialmente cooperativos y atentos a las señales sociales.

Los gatos, en cambio, siguieron una trayectoria distinta. Los primeros gatos salvajes comenzaron a acercarse a los asentamientos agrícolas del Próximo Oriente atraídos por la abundancia de roedores que se alimentaban de los granos almacenados. En lugar de una domesticación basada en la cooperación, la relación surgió principalmente por beneficio mutuo.

Esta diferencia histórica ayuda a explicar por qué los gatos conservan una mayor autonomía conductual sin dejar por ello de establecer relaciones afectivas con las personas.

Pese a las discrepancias entre estudios, existe un consenso creciente sobre varios puntos: los gatos reconocen la voz de sus cuidadores, diferencian a las personas familiares de las desconocidas, son capaces de aprender rutinas compartidas y modifican su comportamiento en función de la presencia humana.

También se ha demostrado que perciben determinadas emociones humanas y que pueden experimentar estrés cuando desaparecen figuras importantes de su entorno.

La pregunta, quizás, ya no debería ser si los gatos sienten apego hacia las personas. La cuestión realmente interesante es comprender cómo funciona ese apego y por qué se expresa de una manera tan distinta a la que observamos en los perros.

Lejos de confirmar el viejo tópico del gato frío e indiferente, la investigación actual parece apuntar hacia una conclusión más matizada: los gatos sí establecen vínculos emocionales con sus cuidadores, pero probablemente lo hacen siguiendo reglas propias que todavía estamos aprendiendo a entender.

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