Víctor Padilla, adiestrador canino: “Si no puedes controlar a tu perro, no lo lleves suelto”
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Los paseos con perros suelen estar llenos de encuentros con otros animales. En la mayoría de los casos, estos saludos transcurren sin ningún problema, pero también existen situaciones que pueden derivar en un conflicto por un simple error humano: permitir que un perro sin atar se acerque a otro sin comprobar antes si ese contacto es bien recibido.
Víctor Padilla, adiestrador canino, reflexiona sobre este tipo de conductas en un vídeo publicado en redes sociales. A partir de una escena en la que un perro suelto se acerca a otro de mayor tamaño e invade su espacio personal, el experto lanza un mensaje que rompe con una creencia muy extendida: “el tamaño del animal no determina quién tiene la responsabilidad cuando se produce un incidente, si tu perro no responde a tu llamada o invade el espacio personal de otros, es mejor llevarlo atado”.
No importa el tamaño: cualquier perro puede desencadenar un conflicto
Dos perros pequeños se aproximan repetidamente a un perro de mayor tamaño, invadiendo su espacio mientras este permanece atado junto a su tutor. A simple vista puede parecer una escena sin importancia, especialmente porque el perro grande no responde de forma agresiva. Sin embargo, Víctor Padilla invita a cambiar la perspectiva.
Para el adiestrador, muchas personas señalarían inmediatamente al perro de mayor tamaño como responsable por el simple hecho de ser más fuerte. Sin embargo, sostiene que la responsabilidad no recaería sobre el animal, sino sobre quien permitió que los perros pequeños invadieran de forma continuada el espacio de otro perro sin intervenir.
Según explica Padilla, el error está en pensar que un perro pequeño supone un riesgo menor y, por ello, puede acercarse libremente a cualquier otro. En realidad, el tamaño no determina quién inicia un conflicto ni quién debe evitarlo. La responsabilidad siempre corresponde a las personas, que son quienes deben gestionar el paseo, y evitar situaciones que puedan generar tensión entre los animales, evitando que el perro invada el espacio personal de otro.
Un perro no debería ir suelto si invade el espacio de otros
Según explica el experto, existe una tendencia a restar importancia a determinados comportamientos cuando quien los realiza es un perro pequeño. Sin embargo, el hecho de que un animal pese menos no significa que pueda acercarse libremente a cualquier otro perro.
Cada perro tiene un espacio personal y no todos desean relacionarse con otros animales en cualquier momento. Algunos pueden sentirse incómodos porque tienen miedo, porque están aprendiendo a gestionar sus emociones, porque son mayores, porque sienten dolor o, simplemente, porque no quieren interactuar.
Cuando un perro permanece atado y otro se acerca sin control, el primero pierde gran parte de su capacidad para alejarse si la situación le incomoda. Esa falta de opciones puede generar estrés y aumentar el riesgo de que responda de forma defensiva.
Por este motivo, numerosos profesionales del comportamiento canino recomiendan no permitir que un perro se acerque a otro sin el consentimiento de su cuidador.
Ni de un perro ni del otro, la responsabilidad siempre recae en los cuidadores
Víctor Padilla insiste en que los perros actúan siguiendo su comportamiento natural. Quienes deben anticiparse a los conflictos son las personas que los acompañan. “La responsabilidad no es del perro grande, si no de quien deja que el pequeño invada su espacio”.
En este sentido, el adiestrador considera que la solución no pasa por asumir automáticamente que un perro grande debe llevar bozal por el simple hecho de ser más fuerte. A su juicio, cuando son los perros pequeños quienes se acercan de forma insistente a otro animal, son sus cuidadores quienes deben impedir esa situación manteniéndolos bajo control.
Esto no significa que el uso del bozal no pueda ser recomendable en determinados casos. Cuando un profesional lo aconseja o existe un riesgo conocido, puede convertirse en una herramienta útil para garantizar la seguridad. Sin embargo, el experto recuerda que la prevención comienza mucho antes, evitando situaciones que puedan provocar un conflicto.
Las excepciones en las que un perro puede ir sin atar sin suponer un problema
Los especialistas en comportamiento canino coinciden en que la mejor forma de prevenir incidentes es respetar el espacio de cada perro y no dar por hecho que todos desean saludarse.
Padilla es muy claro sobre las circunstancias en las que un perro puede ir suelto sin suponer un problema para los demás. “Si tu perro sin atar no compromete el bienestar de otros perros, invadiendo su espacio personal o si atiende a tu llamada en caso de conflicto, no hay problema. De lo contrario, es mejor para todos que el perro no vaya suelto”.
En cualquier caso, antes de permitir un acercamiento conviene preguntar al otro cuidador si su perro está cómodo con ese contacto. Si la respuesta es negativa, basta con continuar el paseo manteniendo una distancia prudente.
También es importante observar el lenguaje corporal de los animales. Girar la cabeza, tensar el cuerpo, intentar alejarse, quedarse inmóvil o bostezar de forma repetida pueden ser señales de que el perro no está disfrutando de la interacción.
En definitiva, el mensaje de Víctor Padilla pone el foco en un aspecto que a menudo pasa desapercibido: los conflictos entre perros rara vez aparecen de la nada. En muchas ocasiones pueden evitarse con una gestión responsable del paseo, respetando el espacio de los demás animales y recordando que la responsabilidad siempre corresponde a quienes sujetan la correa, independientemente del tamaño de su perro.
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