Carlos Gutiérrez, veterinario: “Se rapa a los gatos pensando que pasarán menos calor, pero su pelo es su propio aire acondicionado”
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Cuando llega el verano y las temperaturas empiezan a subir, es habitual observar algunos cambios en el comportamiento de los gatos. Muchos reducen su actividad, buscan los suelos más frescos de la casa o pasan buena parte del día descansando lejos del sol. Ante esta situación, quienes conviven con ejemplares de pelo largo pueden pensar que raparles el pelo ayudará a que soporten mejor el calor.
El veterinario y divulgador Carlos Gutiérrez, responsable del canal Mascotas y Familias Felices, advierte en su vídeo de que esta medida puede conseguir justamente lo contrario. El pelaje no es simplemente una cobertura que proporciona calor durante el invierno: también cumple una función aislante que ayuda al animal a protegerse de las temperaturas elevadas.
El pelo de tu gato no le da más calor: funciona como un “aire acondicionado portátil”
“Jamás se debe rapar a un gato en verano, ni siquiera a los de pelo largo”, explica Gutiérrez. El veterinario utiliza una comparación muy gráfica para explicar la función del manto felino: actúa como una especie de aire acondicionado portátil.
Entre el pelo y la piel se forma una capa de aire que contribuye al aislamiento térmico. El pelaje, en cierta forma refresca al animal y eliminarlo completamente no solo no va a conseguir que el gato esté más fresco, sino que también va a dejar la piel mucho más expuesta a la radiación solar.
La recomendación coincide con la información veterinaria de VCA Animal Hospitals: sus especialistas señalan que la mayoría de los gatos, incluidos los de pelo largo, pueden afrontar las temperaturas estivales sin necesidad de cortarles el pelo. También advierten de que, si un gato que sale al exterior necesita ser recortado por algún motivo, conviene conservar al menos unos 2,5 centímetros de pelaje para proteger su piel del daño solar.
Esto no significa que un gato no pueda requerir un corte. Los animales con grandes nudos o un manto apelmazado, o aquellos que por edad o problemas físicos ya no consiguen acicalarse adecuadamente, pueden atraer la intervención de un profesional.
Si quieres ayudar a tu gato con el calor, esto es mucho mejor que raparlo
La alternativa recomendada para mantener el manto en buenas condiciones durante los meses calurosos es mucho menos drástica: cepillar al gato con regularidad.
Gutiérrez explica que de esta manera “se retira el pelo muerto que queda atrapado y puede impedir una correcta ventilación del manto. Para los gatos de pelo largo, el cepillado resulta especialmente importante porque ayuda también a prevenir nudos y apelmazamientos”.
VCA recomienda incluso el cepillado diario durante las épocas de mayor muda. Además de retirar pelo suelto, permite mantener el manto más ligero y aireado.
El veterinario propone otros recursos para los días especialmente calurosos. Entre ellos se encuentran pasar suavemente una toalla húmeda por determinadas partes del cuerpo o utilizar cepillos que pulverizan una pequeña cantidad de agua. No se trata de empapar al gato, sino de proporcionarle una sensación refrescante.
También hay que permitir que sea el propio animal quien elija dónde descansar. Es normal que durante los días de calor busque baldosas, baños, lavabos o zonas de la vivienda en las que la temperatura sea inferior.
La hidratación con el agua y la comida es clave para que el gato esté más fresco
La hidratación merece una atención especial durante el verano. Los gatos no siempre beben grandes cantidades de agua de forma espontánea, por lo que Gutiérrez aconseja mantener varios puntos de agua fresca disponibles y renovarla varias veces a lo largo del día.
Otra posibilidad consiste en incrementar la presencia de comida húmeda, que aporta una cantidad de agua considerablemente superior a la del pienso seco. Gutiérrez propone incluso una alternativa para los días de mucho calor: mezclar alimento húmedo con un poco de agua, triturarlo y congelarlo en pequeñas porciones para preparar una especie de “helado” para gatos.
El ambiente doméstico también puede adaptarse. Mantener zonas de sombra, impedir que el sol caliente excesivamente las habitaciones y reservar los juegos más intensos para las horas más frescas contribuye a reducir la exposición al calor.
El aire acondicionado puede utilizarse, pero evitando que la corriente fría incida directamente y de manera continuada sobre el animal. El propio Carlos Gutiérrez recomienda dirigir el flujo hacia arriba para enfriar la estancia de una forma más uniforme.
Las señales que pueden avisar de que tu gato está sufriendo un golpe de calor
Gutiérrez aconseja utilizar protectores solares formulados específicamente para gatos cuando existe una exposición relevante, especialmente en animales que tienen acceso al exterior. No deben utilizarse protectores solares humanos sin indicación veterinaria: los gatos se acicalan lamiéndose y algunos componentes de productos diseñados para personas pueden resultar inadecuados para ellos.
También conviene extremar las precauciones con determinados animales. Los gatos mayores, los cachorros, los ejemplares con sobrepeso o aquellos que padecen enfermedades pueden tener mayores dificultades para regular su temperatura.
En estos casos resulta especialmente importante vigilar posibles señales de sobrecalentamiento o golpe de calor, como jadeo, respiración acelerada, salivación excesiva, debilidad, desorientación o vómitos. Ante estos síntomas, especialmente si son intensos, es necesario contactar cuanto antes con un veterinario.
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