Cinco mitos sobre los gatos que la ciencia ya ha desmontado (y muchos siguen creyendo)
Ver fichas de Gatos
La percepción errónea del comportamiento de los gatos ha influido durante años en la forma en que se les cuida y, en muchos casos, estos errores pueden acabar provocando problemas de salud o dificultando el vínculo con sus cuidadores.
Por eso, conviene conocer algunos de los mitos más extendidos sobre los gatos para poder cuidarlos con criterio y responsabilidad, tanto si convives con uno como con varios.
El mito de la leche: una imagen icónica que puede enfermarlos
Pocos clichés están tan arraigados como el del gato bebiendo leche. Sin embargo, los especialistas señalan que los gatos adultos suelen ser intolerantes a la lactosa, ya que pierden la enzima lactasa tras el destete. Esto puede provocar diarrea y problemas digestivos.
Muchos veterinarios coinciden en que la leche no forma parte de la dieta natural del gato adulto, que es un carnívoro estricto. La persistencia del mito tiene más que ver con la cultura popular que con la biología.
¿Son realmente independientes? La ciencia dice que no tanto
Otro de los mitos más extendidos es que los gatos son animales autosuficientes que apenas necesitan atención.
Si bien es cierto que pueden mostrar mayor autonomía que los perros, estudios en comportamiento animal subrayan que los gatos establecen vínculos afectivos sólidos con sus cuidadores.
"El gato necesita de su tutor no solo para alimentarse, sino también afectivamente", explica el veterinario Juan Enrique Romero. Ignorar esta necesidad puede derivar en estrés, ansiedad o conductas problemáticas.
Los gatos siempre caen de pie: una verdad a medias
El llamado "reflejo de enderezamiento" ha alimentado la idea de que los gatos son prácticamente indestructibles en las caídas.
Es cierto que poseen una notable capacidad para girarse en el aire, pero hay que resaltar que eso no los hace invulnerables. Pueden sufrir lesiones graves, especialmente en caídas desde balcones o ventanas.
De hecho, existe un fenómeno clínico, conocido como "síndrome del gato paracaidista", que describe lesiones frecuentes e incluso fallecimientos de gatos que caen desde altura. En estos casos, los felinos no han desarrollado bien la percepción del espacio y las distancias y caen por accidente de ventanas, balcones, etc.
El mito, por tanto, puede generar una falsa sensación de seguridad en los hogares. En realidad, las rejas y las redes de protección son muy necesarias.
Los gatos no son ariscos: expresan el afecto de otra forma
La idea de que los gatos son fríos o distantes también ha sido ampliamente cuestionada.
Según especialistas en comportamiento de estos animales, los gatos sí muestran afecto, aunque lo hacen mediante señales más sutiles: ronroneo, cabezazos o contacto físico. Estos gestos forman parte de su sistema de comunicación social, basado en feromonas y contacto corporal.
El problema es que muchas personas interpretan estas señales con parámetros humanos o comparándolos erróneamente con el comportamiento de los perros.
Embarazo y gatos: un miedo que puede estar algo exagerado
Durante años se ha recomendado evitar el contacto con gatos durante el embarazo por el riesgo de toxoplasmosis. Sin embargo, el contagio por gatos domésticos es poco frecuente. Es bastante más habitual que se produzca a través de alimentos contaminados.
Los veterinarios destacan que con medidas básicas de higiene, como no manipular directamente la arena del arenero del gato durante el embarazo, el riesgo es mínimo.
Este mito ha contribuido históricamente al abandono de gatos en determinados contextos familiares.
¿Los gatos nos ignoran o tienen curiosidad? La ciencia explica que nos escuchan y reconocen palabras
Desmontar estos mitos no es solo una cuestión cultural. También tiene consecuencias prácticas. El desconocimiento influye directamente en el cuidado del animal.
Desde dietas inadecuadas hasta falta de estimulación o errores en la convivencia, muchas de estas creencias derivan en problemas evitables.
También es habitual escuchar que los gatos suelen ignorar a los humanos. Sin embargo, un estudio publicado en Scientific Reports demostró que reconocen su nombre y lo distinguen de otras palabras, incluso cuando lo pronuncia un desconocido.
También se ha comprobado que pueden asociar palabras con objetos o situaciones, lo que revela una capacidad cognitiva más compleja de la que se les suele atribuir. La aparente indiferencia de los gatos responde más a su forma de comunicación que a la falta de capacidad para generar vínculos.
En los últimos años, la ciencia ha avanzado en el estudio del comportamiento felino, corrigiendo décadas de prejuicios. Hoy se sabe que los gatos forman vínculos afectivos, poseen capacidades cognitivas complejas y necesitan atención y estimulación.
Aun así, como señalan muchos expertos en etología, la investigación sobre gatos ha ido históricamente por detrás de la de los perros, lo que ha favorecido la persistencia de mitos que pueden ser peligrosos.
La ciencia ya ha desbaratado muchas de las creencias que definían la imagen más extendida de los gatos, obligándonos a replantearnos cómo convivimos con ellos.
Entenderlos mejor no solo mejora la relación con sus cuidadores, también es clave para garantizar su bienestar. Es que detrás de cada mito hay una decisión cotidiana que puede marcar la diferencia en la vida de un animal.
Si deseas leer más artículos parecidos a Cinco mitos sobre los gatos que la ciencia ya ha desmontado (y muchos siguen creyendo), te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.
- García Juárez, L. Enigmas del comportamiento de los gatos (2025). Ciencia UNAM. Disponible en: https://ciencia.unam.mx/leer/1626/enigmas-del-comportamiento-de-los-gatos-
- Turner D. C. (2021). Unanswered Questions and Hypotheses about Domestic Cat Behavior, Ecology, and the Cat-Human Relationship. Animals : an open access journal from MDPI, 11(10), 2823. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8532687/
