De la extinción a la recuperación: así prospera el lince ibérico (y los peligros que aún enfrenta)

 
Por Nick A. Romero H., Profesor de Biología. 23 febrero 2026
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Ficha del animal: Lince ibérico

Durante años, el lince ibérico (Lynx pardinus) estuvo al borde de la extinción y se consideraba “en peligro crítico” según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Hoy su situación ha mejorado y su estatus es “vulnerable”, convirtiéndose en un ejemplo de recuperación de la naturaleza.

El lince ibérico es una especie endémica de la Península Ibérica, presente en España y Portugal. Vive en bosques mediterráneos, matorrales de estructura abierta, pastizales con robles dispersos y mosaicos de matorrales, siempre cerca conejos, que es su principal fuente de alimento.

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La cooperación que salvó al lince ibérico

El lince ibérico, durante décadas, estuvo entre los felinos más amenazados del planeta. Su situación crítica fue consecuencia de una combinación de factores: la mortalidad causada por la actividad humana, la drástica reducción de su principal presa, el conejo europeo (Oryctolagus cuniculus), la fragmentación del hábitat mediterráneo y una alarmante pérdida de diversidad genética derivada del aislamiento de sus poblaciones. En este escenario, la viabilidad del lince ibérico llegó a estar seriamente comprometida a largo plazo.

El cambio de tendencia comenzó a principios del siglo XXI, cuando se puso en marcha una estrategia de conservación integral y coordinada entre España y Portugal. Estas acciones incluyeron la protección y restauración de hábitats clave, la recuperación de las poblaciones de conejo, la reducción de atropellos y otras amenazas no naturales, así como una gestión genética cuidadosamente planificada. Un elemento decisivo fue la creación de un programa de cría en cautividad, concebido como reserva genética y como apoyo para reforzar y recuperar poblaciones silvestres mediante reintroducciones.

La cooperación internacional ha sido otro pilar fundamental. A través de acuerdos bilaterales, ambos países unificaron criterios, compartieron información científica y coordinaron actuaciones sobre el terreno, lo que ha permitido recuperar parte del área histórica de la especie y mejorar la conectividad entre núcleos poblacionales. Este enfoque conjunto ha fortalecido la resiliencia del lince frente a amenazas futuras.

Gracias a la continuidad de estos esfuerzos, respaldados por instituciones públicas, entidades científicas, organizaciones conservacionistas y comunidades locales, la UICN ha reconocido una mejora significativa en su estado de conservación. Aunque el lince ibérico sigue enfrentando riesgos y requiere vigilancia constante, su situación actual demuestra que una conservación sostenida, basada en la ciencia y la cooperación, puede revertir incluso los escenarios más críticos.

Así crece la población del lince ibérico

En 2022 se identificaron 15 núcleos poblacionales activos en la Península Ibérica. De ellos, 14 se localizan en España y uno en Portugal, lo que evidencia una distribución cada vez más amplia y estructurada. Ese mismo año se censaron un total de 1.668 linces ibéricos, con una clara predominancia en territorio español, que concentra algo más del 84 % de los ejemplares, mientras que Portugal alberga cerca del 16 % restante.

En 2024, según los datos proporcionados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, “el censo total de linces alcanzó los 2.401 individuos, con 1.557 adultos o subadultos y 844 cachorros nacidos en ese año”.

Los indicadores reproductivos también muestran una evolución favorable. En el conjunto de España y Portugal, se registró una productividad mínima media de entre 1 y 2 cachorros por hembra reproductora. Estas tasas, obtenidas a partir de cachorros detectados mediante fototrampeo, confirman la funcionalidad de los núcleos reproductores. La proporción de sexos se mantiene equilibrada, con una ligera mayoría de machos, lo que favorece la estabilidad demográfica a medio plazo.

En Portugal, el núcleo del Vale do Guadiana desempeña un papel estratégico, con más de 260 individuos censados y un número relevante de hembras reproductoras activas. En conjunto, estos datos confirman que el lince ibérico ha pasado de una situación crítica a un escenario de crecimiento sostenido, aunque estrechamente ligado a la evolución futura de los ecosistemas mediterráneos y de las poblaciones de conejo.

Los programas de conservación que están cambiando su destino

La recuperación del lince ibérico no es fruto de una única medida, sino del desarrollo continuado de un modelo de conservación integral, aplicado durante más de dos décadas y adaptado a la evolución de la especie. Este enfoque combina ciencia, gestión del territorio, cooperación institucional y apoyo social.

Entre las principales líneas de actuación destacan:

  • Seguimiento intensivo de la población mediante fototrampeo, radiomarcaje y control de la reproducción y la mortalidad.
  • Gestión y restauración del hábitat, así como refuerzo de las poblaciones de conejo.
  • Programas de reintroducción y refuerzo poblacional.
  • Creación y gestión de zonas de transición para facilitar la dispersión y el intercambio entre subpoblaciones.
  • Reducción activa de la mortalidad no natural, especialmente atropellos, caza ilegal y accidentes en infraestructuras.
  • Control sanitario para prevenir enfermedades.
  • Gestión genética coordinada entre poblaciones silvestres y el programa de cría en cautividad.
  • Trabajo con propietarios, ganaderos y comunidades locales, apoyado por campañas de información y sensibilización.

Imagen: El nuevo lince ibérico en Doñana, parte del programa de conservación de la especie / EFE / Consejería de Medio Ambiente de Andalucía

Las amenazas que aún ponen en riesgo al lince ibérico

A pesar de su notable recuperación, el lince ibérico sigue expuesto a riesgos que podrían comprometer su estabilidad a medio y largo plazo. La principal amenaza continúa siendo su dependencia casi exclusiva del conejo europeo, cuya abundancia puede caer de manera abrupta debido a brotes de enfermedades víricas. Estos episodios, difíciles de predecir y controlar, se propagan rápidamente y reducen drásticamente la disponibilidad de alimento, afectando directamente la reproducción y supervivencia del lince.

Otra amenaza persistente es la fragmentación del territorio. Aunque aún hay hábitats adecuados, la separación excesiva entre subpoblaciones dificulta el intercambio genético y demográfico, aumentando la vulnerabilidad frente a eventos extremos. Por otro lado, una mayor proximidad de las poblaciones incrementa el riesgo de que perturbaciones como enfermedades o incendios forestales afecten simultáneamente a varios núcleos.

En este contexto, la planificación de nuevas reintroducciones busca un equilibrio entre aislamiento y conectividad. La expansión hacia áreas distantes, como las iniciadas recientemente en el sureste de España, pretende reforzar la resiliencia global de la especie. Sin embargo, el éxito futuro del lince ibérico dependerá de una gestión flexible, capaz de anticipar amenazas emergentes y adaptarse a un entorno ecológico en constante cambio.

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Bibliografía
  • Gobierno de España (2024). Estrategia para la conservación del lince ibérico (Lynx pardinus) en España y Portugal. Disponible en: https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/publicaciones/estrategias/Estrategia_conservacion_lince%2013.02.2025.pdf
  • Rodríguez, A. (2024). Lynx pardinus. Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN 2024. Disponible en: https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2024-1.RLTS.T12520A218695618.en.
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