La generación Z prefiere a los gatos: por qué han desplazado a los perros como sus favoritos

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 31 marzo 2026
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Durante los confinamientos por la COVID-19, millones de personas en todo el mundo adoptaron perros. La necesidad de compañía, las horas en casa y el auge del teletrabajo impulsaron una auténtica explosión en el vínculo humano-canino. Sin embargo, pocos años después, el panorama está cambiando de forma significativa: la generación Z está impulsando un giro hacia los gatos como los compañeros preferidos.

No se trata de una moda pasajera. Es un cambio estructural que responde a transformaciones sociales, económicas y culturales profundas, y que ya está siendo analizado por investigadores y especialistas en comportamiento animal.

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Del perro de la pandemia al gato del presente

Durante 2020 y 2021, las adopciones de perros se dispararon en muchos países. Pero con la vuelta progresiva a la oficina y la recuperación de la vida social, comenzaron a aparecer tensiones: los perros requieren tiempo, paseos diarios y rutinas estables.

En ese nuevo contexto, los gatos han ganado terreno. Estudios recientes aseguran que los jóvenes priorizan animales que se adapten a rutinas flexibles, espacios pequeños y estilos de vida cambiantes, condiciones que favorecen claramente al gato frente al perro.

Este cambio coincide con un fenómeno más amplio: la consolidación de una nueva relación con las mascotas, menos centrada en la funcionalidad y más en la compatibilidad con el estilo de vida.

Una generación que vive diferente: la ventajas reales del gato para los jóvenes

La clave está en entender cómo vive la generación Z. Nacidos entre mediados de los 90 y principios de los 2010, estos jóvenes han crecido en entornos urbanos, digitalizados y con una fuerte incertidumbre económica.

Muchos viven en pisos pequeños, alquilan y cambian de ciudad con frecuencia. En ese contexto, el gato ofrece ventajas claras: no necesita salir a la calle, se adapta mejor a espacios reducidos, puede quedarse solo durante horas y genera menos costes asociados.

El factor económico también es determinante. En España, el gasto medio anual en un perro ronda los 1.131 euros, frente a los 986 euros de un gato, según datos de la OCU recogidos por el sector veterinario.

Aunque la diferencia no es enorme, sí resulta relevante para una generación con menor estabilidad laboral.

El nuevo concepto de familia: un vínculo emocional mucho más intenso

Más allá de lo práctico, hay un cambio emocional profundo. La generación Z no solo tiene mascotas: las integra como miembros centrales del hogar.

Una encuesta internacional realizada por Vetster y Talker Research revela que el 48% de los jóvenes considera a su mascota como un hijo, una proporción mucho mayor que en generaciones anteriores.

Este fenómeno se relaciona con otro dato clave: cada vez más jóvenes retrasan o renuncian a tener hijos, en parte por motivos económicos. En ese contexto, las mascotas ocupan un lugar afectivo central.

Como señalas un análisis recientes sobre tendencias familiares, perros y gatos se han convertido en “auténticos miembros del hogar”, redefiniendo el concepto de familia contemporánea.

Los datos avalan que el auge del gato como tendencia global es imparable

El crecimiento del gato no es anecdótico, sino una tendencia sostenida: el mercado de mascotas crece impulsado por millennials y generación Z. Según estudios realizados, un 45% de la generación Z prioriza sus mascotas por encima de otros aspectos de su vida, y en entornos urbanos los gatos muestran una mayor adaptación que los perros, lo que favorece su expansión.

Incluso en países donde tradicionalmente dominaban los perros, como Estados Unidos, el crecimiento del gato está siendo especialmente notable en hogares jóvenes.

Los gatos son los reyes del contenido Gen Z

Otro elemento clave es el ecosistema digital. La generación Z es la primera completamente nativa en redes sociales, y eso influye también en sus preferencias.

Los gatos han encontrado en Internet un aliado perfecto: su comportamiento impredecible, sus expresiones y su independencia encajan con los formatos virales. Desde memes hasta vídeos cortos, los gatos dominan el contenido digital.

¿Qué implica este cambio? El reflejo de un estilo de vida en constante evolución

Este desplazamiento hacia los gatos tiene implicaciones relevantes: cambios en el mercado de productos para mascotas, transformación de los servicios veterinarios, nuevas demandas en bienestar animal y reconfiguración del vínculo humano-animal, entre otros.

También plantea desafíos. Aunque los gatos requieren menos atención directa, necesitan estimulación ambiental, atención veterinaria y cuidados específicos. El riesgo, advierten los expertos, es caer en la falsa idea de que son “mascotas fáciles”.

El auge del gato entre la generación Z es, en realidad, el reflejo de un cambio más profundo: una nueva forma de vivir, de relacionarse y de construir vínculos.

Tras la pandemia, el perro simbolizó la necesidad de compañía en un mundo detenido. Hoy, el gato representa la adaptación a un mundo que vuelve a moverse, pero con reglas distintas.

En ese equilibrio entre independencia y afecto, los jóvenes parecen haber encontrado una respuesta que encaja con su tiempo.

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