La historia de Molly: la perra que esperó sola 7 días tras la caída de su tutora por una cascada

 
Por Eva López, Editora Sénior. 7 abril 2026
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Imagen: Molly en el helicóptero / Precision Helicopters

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En medio de un paisaje tan espectacular como hostil, una historia de lealtad y resistencia ha dado la vuelta al mundo, emocionando a miles de personas. La protagonista es Molly, una perrita border collie que estuvo siete días sola en una cascada de Nueva Zelanda, tras la grave caída de su tutora durante una excursión.

Lo que podría haber terminado como una doble tragedia acabó siendo, con el paso de los días, una historia con un final feliz. Mientras su tutora era rescatada después de caer 55 metros por una cascada, Molly desapareció entre las rocas. Nadie sabía dónde estaba, pero lo que acabó sucediendo ha convertido su historia en un símbolo de fidelidad.

Una excursión que terminó en tragedia

Jessica Johnston, acompañada de su perra Molly, decidió recorrer una zona del valle del río Arahura, en la Isla Sur de Nueva Zelanda. Se trata de un entorno conocido por su increíble belleza, pero también por sus condiciones y dificultades a la hora de hacer senderismo.

En un momento del recorrido, la mujer sufrió una caída por una cascada de gran altura. Descendió unos 55 metros y quedó gravemente herida en una zona de difícil acceso. La emergencia obligó a activar un operativo de rescate mediante helicóptero, que logró evacuarla con vida para llevarla a un hospital.

En medio del operativo, Molly desapareció entre las rocas y el agua de la cascada. En ese momento, no pudieron encontrarla y el helicóptero se vio obligado a abandonar el lugar.

Siete días sola en la montaña: frío, hambre y resistencia

Durante los días siguientes, Molly permaneció sola en la montaña. Sin acceso a comida y expuesta a las condiciones meteorológicas, su supervivencia dependía de su resistencia.

La preocupación de Jessica y del equipo de rescate aumentaba con el paso de los días. En un entorno como ese, cada día cuenta y las probabilidades de encontrarla con vida disminuían. Pero la historia tomó un rumbo inesperado cuando por fin apareció.

Molly fue localizada cerca de la base de la cascada, tumbada entre las rocas como si estuviera esperando a su compañera humana. Estaba más delgada, algo deshidratada y con el pelo mojado, pero todo indicaba que no se había movido del lugar en el que perdió a su tutora.

Imagen: Molly en el momento de su rescate / Instagram (@weratedogs)

Un final que ha emocionado a miles: así fue el rescate de Molly

El rescate fue gracias a la colaboración de cientos de personas y a la insistencia de Matt Newton, propietario y piloto de la compañía Precision Helicopters que, preocupado por la perra, decidió buscar a Molly.

Para financiar la búsqueda, muchísima gente se movilizó y se iniciaron campañas de recaudación. Con todo en marcha, los primeros intentos no dieron resultados: desde el aire, distinguir a un animal en un entorno como ese era prácticamente imposible.

Por eso, el equipo incorporó tecnología de imagen térmica. Y esta herramienta fue la que, finalmente, marcó la diferencia. En una de las batidas de búsqueda, la cámara detectó un rastro de calor: era Molly.

La perra se encontraba a escasos metros del lugar donde había caído Jessica unas días antes. Había permanecido ahí toda la semana esperándola, resistiendo como pudo en un entorno lleno de dificultades y sin comida.

En el momento de su localización, en el helicóptero se encontraban un grupo de voluntarios, una auxiliar veterinaria y Bingo, un perro entrenado para este tipo de rescates. Su función era la de tranquilizar a Molly para facilitar su rescate, y así fue. El helicóptero descendió lo suficiente como para permitir que uno de los voluntarios bajara hasta la zona rocosa con Bingo. Una vez allí, pudo rescatar a Molly y los tres subieron al helicóptero.

Imagen: Momento en el que Molly fue rescatada / Instagram (@rnznewzealand)

La lección de Molly: nunca se abandona a quienes amamos

Después de tantos días completamente sola en la montaña, Molly había sobrevivido y pudo reencontrarse con Jessica pocas horas después de su rescate.

La perra fue recibida con mucho cariño, tanto por parte de su tutora como de todas las personas que habían luchado para encontrarla. El alivio y la alegría eran evidentes después de tantos días de incertidumbre, especialmente para Jessica, que, a pesar de sus lesiones, no pudo contener las ganas de abrazarla.

Esta historia ha llegado a nuestros corazones no solo por la dureza de lo ocurrido, sino por lo que representa: la capacidad de resistencia de Molly en condiciones extremas y el fuerte vínculo que la une a Jessica, su familia humana.

Sin duda, esta es una historia de lealtad que deja una idea imposible de ignorar: a quienes queremos, no se les abandona.

Imagen: El reencuentro entre Molly y Jessica / Instagram (@rnznewzealand)

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