Los científicos lo tienen claro: los perros se parecen a sus tutores y esta es la razón
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La idea ha sido objeto de bromas, memes y comentarios informales durante años. Basta pasear por cualquier parque para escuchar a alguien señalar que un perro y su tutor parecen compartir la misma expresión, el mismo carácter o incluso rasgos físicos parecidos. Lo sorprendente es que la ciencia acaba de dar un respaldo inesperado a esa percepción popular.
Una revisión sistemática publicada en la revista Personality and Individual Differences analizó 15 investigaciones realizadas en distintos países y concluyó que existe evidencia de que los perros y sus tutores tienden a parecerse tanto en aspectos físicos como en determinados rasgos de personalidad.
Los investigadores, encabezados por la psicóloga alemana Yana Bender, revisaron décadas de literatura científica para responder dos preguntas aparentemente sencillas: ¿Las personas eligen perros que se parecen a ellas? ¿Los perros terminan adquiriendo características de personalidad similares a las de quienes conviven con ellos? La respuesta fue afirmativa en ambos casos.
Un estudio revela que perros y dueños comparten más rasgos físicos de lo que se pensaba
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que observadores externos son capaces de emparejar correctamente fotografías de perros y propietarios con una frecuencia significativamente superior a la que cabría esperar por azar. Es decir, personas que nunca habían visto a esas parejas perro-humano lograban identificar quién pertenecía a quién simplemente observando las imágenes.
Algunas investigaciones fueron aún más lejos. Un trabajo citado en la revisión demostró que mostrar únicamente la región de los ojos del perro y de la persona era suficiente para que muchos participantes establecieran correctamente las correspondencias.
Los estudios también encontraron asociaciones concretas. Por ejemplo, existe una correlación entre el peso corporal de algunos propietarios y el de sus perros. Asimismo, ciertas investigaciones detectaron similitudes entre la longitud del cabello de las mujeres y la longitud de las orejas de sus mascotas, especialmente en razas seleccionadas por criterios estéticos.
Según los autores de este novedoso estudio, una posible explicación es que las personas tienden a sentirse atraídas por individuos que les resultan familiares. Ese mecanismo psicológico podría influir también cuando se elige un perro.
No solo se parecen físicamente: perros y propietarios pueden tener personalidades similares
Sin embargo, el parecido físico es solo una parte de la historia. La revisión también encontró evidencias de que perros y tutores comparten rasgos de personalidad como la sociabilidad, la extroversión, la ansiedad o la tendencia a reaccionar ante situaciones nuevas.
Los científicos creen que existen dos procesos complementarios. Por un lado, muchas personas eligen animales cuyo temperamento encaja con su propio estilo de vida. Por otro, la convivencia prolongada favorece una influencia mutua que acaba reforzando ciertas características compartidas.
No resulta extraño, por ejemplo, que una persona muy activa termine compartiendo largas caminatas, excursiones y actividades al aire libre con su perro. Del mismo modo, un tutor más sedentario puede ofrecer un entorno menos estimulante. Con el paso de los años, esos hábitos comunes acaban moldeando comportamientos similares.
Los perros aprenden de nuestras emociones más de lo que imaginamos, según los expertos
La relación entre humanos y perros tiene una antigüedad de al menos 15.000 años, y algunos investigadores creen que esa larga historia compartida favoreció una sensibilidad especial hacia las emociones humanas.
Numerosos estudios han demostrado que los perros son capaces de interpretar expresiones faciales, tonos de voz y estados emocionales de las personas. También se sabe que el estrés del tutor puede influir en el bienestar del animal y viceversa.
La revisión señala que esta influencia emocional constante podría explicar parte de las similitudes observadas en la personalidad. Los perros aprenden observando, respondiendo a señales humanas y adaptándose al entorno que comparten con sus familias.
Por qué muchas personas terminan eligiendo perros que reflejan parte de su personalidad
La gran pregunta sigue abierta: ¿Los perros se vuelven parecidos a sus tutores o los tutores escogen perros que ya se parecen a ellos desde el principio?
Los investigadores creen que ambas explicaciones son válidas. Las personas parecen mostrar una preferencia inconsciente por animales que reflejan aspectos de su propia identidad, pero la convivencia diaria también refuerza semejanzas conductuales y emocionales.
Algunos especialistas comparan este fenómeno con lo que ocurre en las relaciones humanas. Las parejas que llevan décadas juntas suelen desarrollar hábitos, expresiones y comportamientos similares. Algo parecido podría suceder entre perros y personas.
Estos hallazgos tienen aplicaciones prácticas: comprender mejor la compatibilidad entre perros y futuros adoptantes podría ayudar a mejorar los procesos de adopción y reducir los abandonos. También podría facilitar la selección de perros de asistencia o de trabajo, donde la relación con la persona resulta fundamental.
Además, la investigación recuerda algo que muchos tutores intuyen desde hace tiempo: la relación con un perro no es un vínculo unidireccional. Humanos y animales se influyen mutuamente cada día, construyendo una convivencia capaz de dejar huellas visibles en ambos.
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