Los veterinarios coinciden: “Los gatos no solo se lamen para acicalarse, lo hacen para calmarse cuando están estresados o sienten dolor”

 
Por María Besteiros, ATV y peluquera canina/felina. 18 septiembre 2026

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El lamido de los gatos para acicalarse es una conducta natural a la que dedican mucho tiempo todos los días. Es signo de buena salud y de bienestar. A poco que los cuidadores se fijen, observarán que el autoacicalado supone todo un ritual para los gatos, que seguirán un patrón con el objetivo de llegar a todas las partes de su cuerpo.

Al ser una de las actividades más habituales de nuestros felinos domésticos, es fácil que pase desapercibido el momento en el que el autoacicalado indica un problema. A pesar de que, como hemos explicado, esta higiene es normal y deseable, los veterinarios advierten de que, en ocasiones, este lamido también puede indicar estrés o dolor.

No solo lo hacen por higiene: los gatos se acicalan por muchas más razones

Como hemos avanzado, los gatos dedican buena parte de su rutina diaria al autoacicalado, hasta un tercio del tiempo que pasan despiertos. Siguiendo un orden para no dejarse ninguna parte de su cuerpo sin repasar, esta actividad les permite limpiar todo su pelaje y eliminar cualquier suciedad o parásito que pudiesen tener adherido.

Pero, además de este resultado más evidente, los veterinarios explican que el autoacicalado también ayuda a repartir los aceites naturales de la piel, cuidar el manto, controlar el estrés y favorecer la termorregulación, esto es, el mantenimiento de la temperatura corporal ideal. Viendo sus beneficios, es normal que los gatos dediquen tanto tiempo a esta actividad.

Un aumento del lamido puede ser una señal de dolor, picor o estrés

A pesar de los beneficios que el autoacicalado tiene para el bienestar físico y emocional de los gatos domésticos, en ocasiones, como advierten los veterinarios, puede estar indicando algún problema de salud. Por ejemplo, cuando un gato siente dolor en sus articulaciones, algo más común en ejemplares de edad avanzada, lo que va a hacer, como explican los profesionales, es lamerse con mayor frecuencia e intensidad la zona o zonas doloridas.

Otro ejemplo podría ser el lamido en la zona abdominal cuando el gato sufre de algún problema urinario, como la cistitis, caso en el que podríamos ver otros signos clínicos: un aumento de la eliminación de orina con dolor, en pequeñas cantidades e incluso fuera del arenero.

Un lamido general incrementado también podría indicar la presencia de parásitos como las pulgas, que, por su modo de alimentarse de la sangre del animal, van a generarle picor. A veces, las pulgas pueden verse sobre el gato directamente, aunque otras solo veremos su restos, como una arenilla negra entre el pelaje o en las zonas de descanso donde el animal pasa tiempo tumbado.

Una alergia es también causa de lamido excesivo, así como problemas dermatológicos. Pero no todas las causas son físicas. Lamerse más de la cuenta es también una señal de estrés o ansiedad en los gatos.

En otras palabras, si nos fijamos, veremos que el gato se acicala como de costumbre, pero dedicará una mayor atención a una parte concreta de su cuerpo o se lamerá durante mucho más tiempo del habitual. Como explica JuanjoVet, veterinario de gatos, “este lamido provoca una liberación de endorfinas”. Las endorfinas son sustancias químicas que produce el organismo y cuya función es aliviar el dolor y, en general, aumentar el bienestar.

Así, al lamerse, el gato está ayudando a encontrarse mejor y con menos molestias. Insistimos en que, en estos casos, el lamido que podremos observar será mucho mayor que el habitual, es decir, estaríamos hablando de un lamido excesivo.

Así puedes saber si el lamido de tu gato es normal o existe un problema de salud

Como hemos explicado al inicio, el lamido normal que los gatos realizan para autoacicalarse sigue un patrón fijo. El gato, que se encuentra en un momento de relajación, muchas veces después de comer o antes de ir a dormir, comienza por lamerse una pata, la pasa por la cara, el resto del cuerpo, se lame la otra pata, etc. En el proceso va adoptando distintas posturas para acceder a todas las partes y lo que puede apreciar el cuidador es que el animal está completamente relajado.

Al contrario, cuando el lamido es patológico —es decir, muestra de algún problema de salud— lo habitual es que el gato no realice toda la secuencia que hemos descrito, sino que se concentre en una o en varias zonas en particular, como pueden ser las articulaciones o el abdomen, siguiendo los ejemplos que hemos puesto. Además, un gato en esta situación no cambiará de postura e insistirá en lamerse, repetidas veces, en un mismo punto.

En cualquier caso, aunque el gato se lama todo el cuerpo y no solo una parte, podremos ver que no está relajado ni tranquilo, sino incómodo, irritable, etc. De detectar esta situación, la recomendación es acudir al veterinario para una revisión, pues es probable que el gato sienta algún dolor o estrés que debe identificarse y tratarse.

En definitiva, que los gatos se laman es una conducta natural y deseable, pero los cuidadores deben prestar atención cuando este lamido se convierte en excesivo, pues puede indicar algún problema de salud tanto a nivel físico como emocional.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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