María Vetican, veterinaria: “Jamás sumerjas a tu perro en agua fría si le está dando un golpe de calor”
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Cuando un perro empieza a jadear de forma exagerada, se muestra desorientado, pierde fuerza o incluso se desploma por las altas temperaturas, muchas personas reaccionan de manera instintiva: lo meten en una piscina, le echan agua muy fría con una manguera o lo sumergen en una bañera. Pero hay que saber que esa estrategia puede empeorar la situación.
La veterinaria María Vetican ha advertido sobre este error en uno de sus vídeos, donde lanza un mensaje muy claro: “Jamás sumerjas a tu perro en agua fría si le está dando un golpe de calor”. Según explica, hacerlo puede desencadenar un shock térmico, una complicación potencialmente mortal que dificulta la recuperación del animal.
Su recomendación coincide con la de hospitales veterinarios y especialistas en medicina de pequeños animales, que insisten en que el objetivo ante un golpe de calor no es enfriar al perro lo más rápido posible, sino reducir su temperatura corporal de forma progresiva mientras se traslada de inmediato a un centro veterinario.
Por qué nunca debes enfriar a un perro con agua fría durante un golpe de calor
El golpe de calor es una auténtica emergencia veterinaria. Se produce cuando la temperatura corporal del perro supera los los 40-41 ºC y su organismo deja de ser capaz de eliminar el exceso de calor mediante el jadeo. A partir de ese momento pueden aparecer daños celulares, alteraciones de la circulación, trastornos de la coagulación e incluso fallo multiorgánico.
En ese contexto, introducir al animal bruscamente en agua muy fría o aplicarle hielo provoca una vasoconstricción: los vasos sanguíneos superficiales se estrechan por efecto del frío intenso. Paradójicamente, eso dificulta que el calor interno salga hacia la superficie del cuerpo y retrasa la disipación de la temperatura acumulada. Además, el cambio brusco puede desencadenar un shock térmico y alteraciones cardiovasculares en un organismo que ya está sometido a un enorme estrés.
Por este motivo, los veterinarios desaconsejan también cubrir al perro con hielo o utilizar agua helada. El enfriamiento debe ser eficaz, pero siempre gradual.
Las zonas del cuerpo que debes mojar para refrescar a un perro con mucho calor
En su vídeo, María Vetican explica que lo correcto es comenzar mojando únicamente determinadas zonas del cuerpo con agua fresca, pero no muy fría.
Las áreas que señala son:
- El pecho.
- La tripa o abdomen.
- Las ingles.
- Las patas.
La idea es que la temperatura corporal vaya descendiendo poco a poco, evitando el cambio brusco que puede provocar el shock térmico.
Estas recomendaciones coinciden prácticamente punto por punto con los protocolos difundidos por distintos hospitales veterinarios, que aconsejan concentrar el enfriamiento en abdomen, ingles, almohadillas, cuello y otras zonas con abundante circulación sanguínea para favorecer la pérdida progresiva de calor.
Cómo actuar si un perro sufre un golpe de calor: los primeros auxilios que recomiendan los veterinarios
Si un perro presenta jadeo intenso, respiración acelerada, salivación excesiva, debilidad, tambaleo, vómitos, diarrea, mucosas muy rojas o pérdida de conciencia, la prioridad es actuar con rapidez.
Los especialistas recomiendan:
- Llevar inmediatamente al animal a un lugar fresco y con sombra.
- Mojarlo con agua fresca, nunca helada.
- Humedecer especialmente pecho, abdomen, ingles, cuello y patas.
- Favorecer la evaporación con ventilación o un ventilador si es posible.
- Ofrecer agua fresca en pequeñas cantidades si el perro está consciente y puede beber por sí mismo.
- Acudir de urgencia al veterinario, aunque el animal parezca recuperarse.
Un perro puede aparentar una mejoría inicial y, sin embargo, desarrollar horas después lesiones renales, hepáticas, neurológicas o alteraciones de la coagulación derivadas del episodio de hipertermia. Por ello, la revisión veterinaria siempre es necesaria.
Los errores que nunca debes cometer ante un golpe de calor en un perro
Además de evitar el agua helada, los veterinarios coinciden en señalar otros errores frecuentes: entre ellos, esperar a ver si el perro mejora solo, aplicar hielo directamente sobre el cuerpo, obligar al animal a beber grandes cantidades de agua, cubrirlo completamente con toallas mojadas o retrasar la visita al veterinario porque el perro parece encontrarse mejor. Son cosas que ocurren con frecuencia y no ayudan para nada. Lejos de eso, pueden empeorar la situación.
Con la llegada de las altas temperaturas, conocer estos primeros auxilios puede marcar la diferencia. El mensaje de María Vetican resume una idea que la medicina veterinaria lleva años repitiendo: ante un golpe de calor, el objetivo no es enfriar al perro de golpe, sino hacerlo de forma progresiva mientras recibe atención veterinaria lo antes posible.
Qué dicen las investigaciones más reciente sobre cómo enfriar a un perro con golpe de calor
Aunque el consejo de María Vetican coincide con el que durante años difundieron numerosos veterinarios y hospitales veterinarios, en los últimos años han aparecido investigaciones que han llevado a algunos especialistas a revisar parte de esos protocolos. Un trabajo publicado en la revista Veterinary Sciences y respaldado por investigadores del Royal Veterinary College (RVC) británico sostiene que el enfriamiento debe iniciarse inmediatamente, pero que el método más eficaz depende del estado del animal y de sus características físicas.
Los investigadores recuerdan que durante mucho tiempo se desaconsejó la inmersión en agua fría por el temor a provocar una vasoconstricción intensa, dificultar la pérdida de calor e incluso desencadenar un shock. Sin embargo, tras revisar la evidencia disponible concluyen que no existen pruebas sólidas de que el agua fría empeore sistemáticamente el pronóstico y que, en perros jóvenes, conscientes y sin enfermedades cardiovasculares o respiratorias conocidas, la inmersión controlada en agua fría puede ser el método que reduce con mayor rapidez una temperatura corporal potencialmente letal.
El mensaje que resume este cambio de enfoque es “Cool first, transport second” (“Primero enfría, después transporta”), una campaña impulsada por el Royal Veterinary College que anima a comenzar el enfriamiento inmediatamente antes incluso de iniciar el traslado al veterinario. Los investigadores insisten, eso sí, en que el objetivo sigue siendo el mismo: reducir la temperatura corporal lo antes posible y mantener al perro bajo supervisión veterinaria, ya que las complicaciones pueden aparecer incluso cuando el animal parece haberse recuperado.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.
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