Ni Cataluña ni Madrid: la comunidad española que más quiere a sus gatos, según un estudio

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 14 mayo 2026
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Un estudio reciente elaborado por la marca especializada en bienestar felino Sanicat sitúa a Navarra como la comunidad autónoma española con mayor conexión emocional entre humanos y gatos, por delante de regiones tradicionalmente asociadas a una elevada convivencia con animales de compañía.

La investigación analiza hábitos de convivencia, percepción emocional y rutinas cotidianas entre cuidadores y felinos. Entre las conclusiones más llamativas aparece la idea de que el gato ya no ocupa un lugar periférico dentro del hogar español: cada vez más personas lo consideran parte de la familia, compañero emocional e incluso apoyo psicológico cotidiano.

Esa transformación coincide con un fenómeno más amplio. España atraviesa un auténtico boom de mascotas y los gatos ganan protagonismo año tras año. Según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC), el país supera ya los 20 millones de animales de compañía registrados.

Navarra lidera el vínculo emocional con los gatos en España

El estudio de Sanicat señala que Navarra encabeza la clasificación emocional felina gracias a indicadores relacionados con la interacción diaria, el tiempo compartido y la importancia afectiva atribuida al animal. Cataluña, Baleares y Madrid también aparecen entre las regiones con mayores niveles de conexión humano-felina.

Más allá del ranking, el informe confirma algo que veterinarios, etólogos y sociólogos vienen observando desde hace años: el gato ha dejado de ser percibido únicamente como un animal independiente y distante. Su papel social cambió. En muchos hogares urbanos españoles, especialmente entre personas jóvenes, adultos que viven solos y parejas sin hijos, el felino ocupa un espacio afectivo central.

Las claves del liderazgo de Navarra en el vínculo humano-felino

El liderazgo de Navarra en el estudio también puede interpretarse dentro de un contexto regional particular. La comunidad foral suele aparecer bien posicionada en indicadores de calidad de vida, cohesión social y bienestar urbano. Además, cuenta con una fuerte tradición de protección animal y asociaciones activas vinculadas al cuidado felino.

Aunque el informe no atribuye una causa única a esa mayor conexión emocional, sí sugiere que factores como el ritmo de vida, el tamaño medio de las ciudades y una convivencia más cercana pueden influir en el vínculo cotidiano con los animales.

El fenómeno, en cualquier caso, va mucho más allá de Navarra. España vive una transformación silenciosa en su relación con los gatos. Lo que antes era un animal secundario dentro del imaginario doméstico se convirtió en un compañero emocional central para millones de personas. Y todo indica que esa tendencia seguirá creciendo durante los próximos años, sobre todo porque crecieron las campañas de adopción, los cafés felinos, los hoteles especializados y hasta los servicios veterinarios exclusivos para gatos, algo que antes era mucho menos frecuente.

La propia Ley de Bienestar Animal española reforzó la idea de que perros y gatos deben ser considerados seres sintientes, impulsando una mayor conciencia sobre su cuidado y protección. En ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia también aumentó el debate sobre la gestión ética de las colonias felinas urbanas mediante métodos CER (captura, esterilización y retorno), respaldados por entidades veterinarias y ayuntamientos.

Ese contexto contribuyó a cambiar la imagen histórica del gato en España: de animal asociado a la calle o la independencia absoluta a compañero doméstico plenamente integrado en la vida familiar y emocional de millones de personas.

El auge de la convivencia con gatos en España en cifras

Las cifras muestran un crecimiento sostenido. El informe europeo Facts & Figures 2025, citado por diferentes entidades del sector, estima que un 17% de los hogares españoles convive con al menos un gato. Además, la alimentación felina es uno de los segmentos que más crece dentro de la industria petfood española. ANFAAC informó que la facturación vinculada a comida para gatos aumentó un 11,7% en 2024, un incremento superior al registrado en perros.

El fenómeno tiene varias explicaciones. Una de ellas es demográfica. España experimenta un aumento de hogares unipersonales y una disminución sostenida de la natalidad. En paralelo, las mascotas se consolidan como figuras de apego y convivencia emocional. Diversos informes del sector hablan ya de “pet parenting”, un concepto que describe la tendencia a considerar perros y gatos como miembros plenos de la familia.

Los gatos, además, encajan especialmente bien en el modelo de vida urbana contemporánea. Requieren menos espacio exterior que muchos perros, se adaptan con facilidad a pisos pequeños y suelen tolerar mejor las jornadas de ausencia de sus cuidadores. Eso explica en parte por qué ciudades densamente pobladas como Barcelona o Madrid registran una fuerte presencia felina.

Convivir con un gato mejora el bienestar emocional

El crecimiento del vínculo afectivo entre humanos y gatos también despertó interés científico. Diferentes investigaciones internacionales han analizado cómo la convivencia con felinos puede influir sobre el estrés, la sensación de soledad y el bienestar emocional.

Un estudio publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health concluyó que muchas personas consideran a sus gatos parte de su núcleo familiar y que la convivencia con ellos puede reducir sentimientos de aislamiento social. Otras investigaciones apuntan a que las interacciones cotidianas con los felinos —como acariciarlos o escuchar el ronroneo— favorecen estados de relajación y disminución de ansiedad.

En España, el III Barómetro Felino de Sanicat indicó que el 67% de los cuidadores asegura sentirse más relajado gracias a su gato. El dato coincide con la creciente atención institucional hacia el papel emocional de los animales de compañía. En abril de 2026, España incorporó oficialmente a perros y gatos dentro del Marco Estratégico Estatal de las Soledades, reconociendo su valor como fuente de apoyo afectivo y social.

Ese reconocimiento institucional refleja un cambio cultural profundo. Durante décadas, en buena parte de España el gato estuvo asociado a espacios rurales, control de plagas o colonias callejeras. Hoy la imagen dominante es distinta: gatos esterilizados, identificados, con seguimiento veterinario y una presencia constante en redes sociales, hogares urbanos y campañas de bienestar animal.

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