Si tu gato duerme encogido, va muchas veces al arenero y parece “cansado”, no lo ignores: podría esconder un problema renal

 
Por Laura García, Veterinaria en medicina felina. 10 junio 2026

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Los gatos son expertos en ocultar su dolor, algo que han heredado de sus antepasados salvajes del desierto. Estos animales, además de depredadores, también eran presas de otros animales, por lo que mostrar dolencias los hacía vulnerables y fáciles de detectar por sus depredadores.

En el gato doméstico actual esto supone un problema, ya que tienden a ocultar sus enfermedades y problemas de salud, lo que dificulta que sus cuidadores detecten en fases iniciales muchos trastornos.

Una de estas enfermedades que puede pasar desapercibida en sus primeras etapas es la enfermedad renal felina, una patología crónica del riñón en la que se va perdiendo progresivamente la capacidad de filtración, lo que repercute de forma importante en la salud general del pequeño felino. En muchos casos, los gatos pueden manifestarla con señales como ir varias veces al arenero, dormir encogidos o mostrarse más cansados de lo habitual, entre otros síntomas.

La enfermedad renal es una de las patologías más frecuentes en gatos mayores

La enfermedad renal crónica en el gato es una de las patologías más frecuentes en gatos mayores de siete años. Consiste en la pérdida progresiva de la capacidad de filtración del riñón a lo largo del tiempo, debido a la destrucción de las nefronas, que son las unidades funcionales encargadas de filtrar la sangre a través de los glomérulos renales.

Las funciones del riñón son muy diversas e importantes, ya que no solo intervienen en la formación de la orina y la depuración de la sangre, sino también en la regulación de la presión arterial, el volumen plasmático, el equilibrio ácido-base y la osmolaridad sanguínea.

Por ello, cuando los riñones se dañan, la tasa de filtración disminuye, lo que provoca la acumulación de toxinas y productos de desecho en la sangre del gato. Además, puede aumentar la presión arterial y aparecer desequilibrios electrolíticos.

También existe la enfermedad renal aguda, en la que se produce un daño repentino en el riñón y los síntomas aparecen en horas o días, siendo en la mayoría de los casos reversible.

Estos son los principales síntomas de la enfermedad renal felina que muchos confunden con la edad

La enfermedad renal crónica en los gatos se manifiesta con multitud de síntomas, ya que la acumulación de toxinas en el organismo va debilitándolos poco a poco y alterando, a su vez, la presión sanguínea, la osmolaridad de la sangre y el equilibrio de los electrolitos.

Entre los signos que pueden observarse se encuentra el dormir encogidos, ya que, si el gato no adoptaba esta postura previamente, puede indicar dolor, en este caso de origen renal.

Las visitas frecuentes al arenero también pueden ser un síntoma de enfermedad renal. En concreto, se deben a la poliuria, que es el aumento de la producción de orina. Esto ocurre porque la destrucción progresiva de las nefronas reduce la capacidad de reabsorber agua, lo que impide concentrar adecuadamente la orina y provoca la eliminación de una mayor cantidad de agua. Como compensación, aparece la polidipsia, que es el aumento del consumo de agua, por lo que los gatos no solo visitan más el arenero, sino que también buscan beber con mayor frecuencia. La poliuria no es exclusiva de la enfermedad renal, ya que también puede aparecer en infecciones urinarias, cistitis u otras patologías como el hipertiroidismo o la diabetes.

El hecho de que el gato esté más cansado o con menos interés por moverse, interactuar o jugar puede atribuirse a la edad, pero cuando es muy evidente puede deberse a la fatiga causada por la acumulación de toxinas en sangre debido al daño renal. Además del cansancio o el letargo, los gatos con enfermedad renal también suelen presentar otros síntomas como vómitos o disminución del apetito por la acumulación de productos de desecho, deshidratación, hipertensión, pérdida de masa muscular, mal aliento o halitosis, anemia de enfermedad crónica, adelgazamiento progresivo y un pelaje en mal estado como consecuencia de la reducción del acicalamiento por falta de energía.

Qué debes hacer si detectas síntomas compatibles con la enfermedad renal

Observar a nuestros gatos es indispensable para poder saber cómo se encuentran y qué cambios presentan en su actividad, estado de ánimo o rutinas, ya que, como son expertos en ocultar sus dolencias, a veces las variaciones, especialmente al inicio de las enfermedades, son muy sutiles. Por ello, detectar los mínimos cambios puede ser clave para identificar patologías en fases tempranas y mejorar su pronóstico.

Por ejemplo, si has notado que tu pequeño felino está más cansado, descansa más, tiende a encogerse al dormir o visita con más frecuencia el arenero, la enfermedad renal podría ser un diagnóstico probable. Sin embargo, es el profesional veterinario quien debe diagnosticar y tratar adecuadamente a tu gato, por lo que acudir al centro veterinario es fundamental cuando se observa cualquier cambio en su comportamiento o aparecen síntomas de enfermedad, aunque parezcan leves o propios del envejecimiento. Los gatos tienden a ocultar sus dolencias y, en ocasiones, los signos pueden ser muy sutiles o confusos para los cuidadores.

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Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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