Sira, la perrita testigo de un doble crimen, está aterrada en el albergue municipal de Oviedo
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Ayer, 19 de mayo, se tenía noticia de un terrible doble homicidio ocurrido en la ciudad de Oviedo. Un hombre, con antecedentes penales por los que ya había cumplido condena y un historial de amenazas contra los habitantes de la vivienda, presuntamente ha matado a puñaladas a su hermana y a su cuñado en su domicilio de la calle Vázquez de Mella. Ya ha sido detenido.
Pero el terrible suceso no solo ha afectado a tres personas. En la vivienda se encontraba también una testigo que no pudo pedir ayuda ni ahora puede dar su testimonio. Una testigo que no entiende por qué todo su mundo ha desaparecido: es la perrita Sira.
Un doble crimen probablemente anunciado
En la mañana del 19 de mayo, gracias a la denuncia de un hombre que acudió al piso y vio los cadáveres, la Policía Nacional entraba en la vivienda familiar donde convivían víctimas y presunto asesino, desde el fallecimiento de la madre de los hermanos. Allí habrían sucedido los crímenes y allí todavía se encontraba el acusado. Al parecer, los tres tenían problemas con las drogas.
A su llegada, los agentes constataron los hechos y detuvieron al presunto autor, de 67 años. En estos momentos, el caso se encuentra en fase de investigación, con lo que aún no han trascendido más detalles de lo acontecido, salvo los antecedentes previos de esta persona y las amenazas que profería contra los vecinos, aunque estos no creían que se pudiesen materializar, a pesar de que un día antes el presunto autor habría solicitado a un vecino que llamase a la policía porque iba a matar a sus familiares.
El detenido permanece en los calabozos a la espera de su puesta a disposición judicial y a la valoración médica para confirmar que esté en condiciones de prestar declaración, pues podría padecer alguna alteración mental. Mientras, los agentes recogen pruebas y se practican las autopsias a los fallecidos.
Sira, la tercera víctima de este caso
Con todos los focos puestos en el detenido y las víctimas, la investigación y las pruebas, algunos vecinos se acercaban con preocupación a agentes y periodistas para preguntar por Sira, el nombre con el que todo el vecindario conocía a la perra con la que las tres personas convivían. Y es que, efectivamente, una perra se encontraba en la vivienda en el momento de los hechos.
Sira es una perrita mestiza de pequeño tamaño, casi 10 años de edad, blanca con manchas negras, con collar y microchip identificativo con el nombre de Lola y la titularidad de otras personas, aunque los vecinos certifican que la perra vivía en el domicilio. Ha sido recogida por personal del albergue de animales de Oviedo, donde está acogida en estos momentos. Lo que ha vivido le ha dejado secuelas y ha destruido, por completo, el mundo que hasta ahora conocía. Por eso no es exagerado considerarla otra víctima de la tragedia.
Los animales también sufren los efectos de la violencia
La perrita Sira, como decimos, no está bien. Desde el albergue señalan que se encuentra muy estresada, muerta de miedo e incapaz de salir de un rincón, desde donde tiembla constantemente. Sus cuidadores hablan también de un bloqueo total, con miedo, inseguridad e incertidumbre, que se reflejan en su mirada. Y es que es lógico que lo sucedido en el interior de la vivienda, el horror de un doble crimen, produzca impacto y conmoción, sobre todo entre las personas más allegadas y aquellas que se cruzaban a diario con las víctimas y el presunto asesino.
Pero esta violencia extrema también impacta, como demuestra la perrita Sira, en los animales que son testigos silenciosos de la brutalidad, tanto en su explosión final como en los episodios del día a día. Así, los perros que se ven obligados a vivir en entornos de gran violencia pueden sufrir una afectación psicológica importante, mostrando comportamientos como los que se han detectado en Sira, así como apatía, problemas para conciliar el sueño o rechazo ante los intentos de interacción.
Por suerte, la perrita Sira puede recuperarse
A pesar del estado psicológico en el que se encuentra a día de hoy Sira y lo avanzado de su edad (el día 1 de junio cumplirá 10 años), es posible conseguir recuperarla y ayudarla a que retome una vida normal. En estos momentos, está siendo observada y evaluada por el personal del albergue municipal. Lo principal ahora es establecerle una rutina que la ayude a obtener algo de seguridad en medio del caos en el que vive, al haber perdido su hogar y todas sus referencias familiares.
Con esto se pretende estabilizarla, evitarle estímulos innecesarios y propiciar que vuelva a crear una relación de confianza con las personas que ahora la cuidan. Es un proceso que puede llevar más o menos tiempo y que, por ello, hay que afrontar con paciencia, respetando siempre los tiempos de cada animal.
En definitiva, tras ver este caso de Oviedo, queda más claro que los animales son, en ocasiones, testigos y víctimas silenciosas de crímenes y situaciones de gran violencia que, muy probablemente, también les afectan a nivel psicológico. En estos casos, van a necesitar ayuda especializada para poder retomar su vida con toda la calidad que merecen.
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