Una residencia de Galicia acogió a un golden retriever para acompañar a sus mayores y ahora no imaginan el día a día sin él: “Es el niño mimado de la casa”

 
Por Sebas Pascual. 1 septiembre 2026
Imagen: Odie en la residencia de O Carballiño / Instagram (@residenciahermanosprieto)

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Odie llegó a la residencia Hermanos Prieto de O Carballiño (Ourense) cuando apenas era un cachorro. Casi cinco años después, este golden retriever se ha convertido en mucho más que una mascota para los mayores que viven allí: es un compañero, una fuente de cariño y un estímulo que ayuda a mejorar el día a día de los residentes. Tanto es así que ya es considerado un miembro más de la familia.

Su llegada al centro estaba relacionada con la intención de incorporar animales a la residencia, pero Odie ha terminado creando sus propios vínculos con los usuarios. “Es el niño mimado de la casa”, aseguran algunos residentes. Y es que está demostrado que son muchos los efectos positivos que tiene la presencia de un perro en personas en situación vulnerable.

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Odie llegó siendo un cachorro y ha terminado convirtiéndose en uno más de la residencia

La llegada de Odie a la residencia Hermanos Prieto estuvo relacionada con el interés del centro por incorporar la terapia asistida con animales. Sin embargo, como explica la educadora social Belén Rodríguez, el golden retriever no es propiamente un perro de terapia. Su papel es el de perro de compañía, aunque sus efectos sobre los residentes han ido mucho más allá.

Odie llegó siendo un cachorro y desde entonces ha crecido rodeado de personas mayores. “Ya lleva aquí casi cinco años”, explica Rodríguez, que reconoce que cuando comenzó a trabajar en el centro, Odie ya formaba parte de su día a día.

Con el paso del tiempo, el animal ha desarrollado unas rutinas perfectamente integradas en la residencia. Sabe cuándo llega la hora de salir y busca a Andrés para que lo lleve a pasear. Los propios residentes participan en sus cuidados y disfrutan de su compañía, reforzando una relación que va en las dos direcciones.

No es extraño, por tanto, que algunos de los mayores hablen de él como si fuera otro residente más. Algunos aseguran que Odie es “un miembro más de la familia” y el “niño mimado de la casa”.

Imagen: Odie realiza actividades junto al resto de ancianos de la residencia / Faro de Vigo

Los expertos respaldan el efecto positivo de los perros en personas con demencia

Lo más curioso es que la presencia de Odie parece haber tenido un efecto importante entre las personas con demencia. Rodríguez explica que el golden retriever funciona como un estímulo capaz de despertar emociones positivas y generar sensación de bienestar.

“Es como un estímulo, les crea una sensación de bienestar y alegría”, señala la educadora social. Su presencia puede provocar cambios visibles, especialmente en los residentes que presentan algún tipo de deterioro cognitivo.

Ese contacto cotidiano puede convertirse en un momento especialmente valioso para personas que necesitan compañía o que encuentran dificultades para mantener determinadas rutinas sociales. El perro aporta una presencia constante y predecible, algo que facilita que los residentes creen vínculos con él.

Odie y Andrés, una amistad inesperada: “Él me cuida a mí y yo lo cuido a él”

Entre todas las historias que ha generado Odie en la residencia destaca especialmente la de Andrés, su cuidador principal. Es él quien se encarga de alimentarlo y sacarlo a pasear, pero reconoce que la relación no se limita al cuidado del animal.

Andrés asegura que siempre le han gustado los perros y que Odie destaca por su carácter tranquilo y obediente. Conoce sus horarios y sabe cuándo llega el momento de salir a la calle. Entonces, el golden retriever se acerca para recordárselo.

La compañía del animal también adquiere una dimensión especial durante los paseos. Andrés tiene problemas respiratorios y explica que, cuando nota que le falta el aire, se detiene. En esos momentos, Odie permanece atento a él, acercándose como si quisiera comprobar qué ocurre.

La escena refleja hasta qué punto el vínculo entre ambos ha dejado de ser simplemente el de una persona que cuida de una mascota. Odie forma parte de sus rutinas y Andrés se ha convertido en una de las personas de referencia para el animal.

Imagen: Odie sentado junto a Andrés en la residencia de O Carballiño / Faro de Vigo

Odie también ha ayudado a una residente a perder el miedo a los perros

La llegada de Odie no solo ha reforzado los vínculos de quienes ya tenían experiencia con animales. También ha permitido que algunos residentes superen sus propios miedos.

Es el caso de Nélida, que lleva apenas dos meses viviendo en la residencia. Antes de conocer a Odie tenía miedo a los perros, pero la relación con él fue inmediata. La residente reconoce que el animal la aceptó desde el primer momento y que ella también terminó confiando en él. Ahora asegura estar muy contenta con su presencia y destaca su carácter tranquilo, obediente y cariñoso.

Su historia muestra otra de las particularidades de Odie: no todos los residentes establecen con él la misma relación, pero el perro parece haber encontrado una manera de integrarse en la vida cotidiana del centro.

Después de casi cinco años en la residencia, Odie se ha ganado un lugar que va mucho más allá del de una mascota. El golden retriever se ha convertido en una presencia habitual en la vida de los mayores, aportando compañía y afecto y protagonizando pequeñas escenas cotidianas que tienen un gran valor para los que viven allí.

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