Cuando tu gato maúlla mucho y está inquieto, esto es lo que podría estar pasando (y cómo ayudarlo)
Ver fichas de Gatos
Los gatos usan sus maullidos para comunicarse con nosotros, pues su inteligencia, a diferencia de la de los perros, es tan alta que saben diferenciar cuándo están solos y cuándo sus tutores pueden escucharles; por eso, si no hay nadie en casa, no maúllan. En este contexto, si un gato maúlla más de lo normal y además está más inquieto, generalmente significa que está ocurriendo algo o que intenta manifestar algún estado o emoción para que su cuidador se dé cuenta y le proporcione lo que necesita.
Saber cuáles son las principales causas que pueden explicar que un gato maúlle mucho y esté inquieto es clave para actuar con rapidez. Soy veterinaria especializada en gatos y analizo las razones más comunes detrás de este comportamiento.
Su salud está en juego: siente dolor o sufre alguna enfermedad que altera su conducta
Aunque nuestros pequeños felinos son expertos en ocultar su dolor y malestar físico debido a su naturaleza y origen como presa y depredador, cuando el malestar alcanza cierto umbral, les resulta más complicado disimular su dolencia. En esos casos pueden aparecer síntomas como maullidos excesivos, vómitos, pérdida de peso, fiebre, anorexia, depresión y cambios en su conducta, que indican que el gato podría presentar alguna enfermedad orgánica que curse con dolor.
Por otro lado, la osteoartrosis o artrosis felina es otra causa que puede hacer que nuestros gatos maúllen más y se muestren más inquietos, ya que se trata de una enfermedad crónica y degenerativa. En ella se produce un desgaste del cartílago y de la cápsula articular de una o varias articulaciones del gato, causando dolor, malestar e impedimentos para realizar movimientos que antes ejecutaban con facilidad, como subir a ciertas alturas.
El hipertiroidismo felino también es una causa patológica que puede provocar que nuestros gatos aumenten sus maullidos y su inquietud, como consecuencia del incremento de actividad y metabolismo provocado por el exceso de hormonas tiroideas T3 y T4, generalmente debido a un tumor benigno de la glándula tiroides (hiperplasia funcional adenomatosa). Esta enfermedad es frecuente en gatos mayores y cursa con síntomas como aumento del apetito acompañado de pérdida de peso, hiperactividad, vocalizaciones excesivas, poliuria-polidipsia, vómitos, mal pelaje y ventroflexión del cuello.
Tiene hambre, sed o sus rutinas de comida no son las adecuadas
Los gatos están diseñados para comer varias veces al día en pequeñas cantidades, no solo dos o tres comidas diarias. Por eso, cuando esto no ocurre, muchos gatos se ponen nerviosos y comienzan a maullar solicitando una mayor frecuencia de alimento. Esto a veces sucede por la noche, si se les da una toma a la hora de cenar y nos olvidamos de ofrecerles algo más hasta el desayuno. Además, nuestros gatos tienden a estar activos por la noche, por lo que requieren alimento que no tienen.
Por otro lado, los gatos también pueden maullar por sed, aunque esto es menos frecuente, ya que no suelen ser animales que necesiten mucha agua, a menos que presenten alguna enfermedad como enfermedad renal crónica, diabetes o hipertiroidismo. Sin embargo, si hay poca agua o esta se encuentra sucia, estancada o lleva más de un día sin cambiarse, esto puede inquietarlos y hacer que maúllen más de lo normal, solicitando que se renueve el agua.
Está en celo y busca llamar tu atención (o la de otros gatos)
Nuestras gatas domésticas presentan un celo muy característico, durante el cual su comportamiento cambia de forma notable: se muestran más cariñosas de lo habitual, se restriegan con mayor frecuencia, alzan su tercio posterior, ladean la cola, presentan menor apetito, mayor inquietud y maúllan en exceso de manera aguda e intensa, como llamando a gatos macho para reproducirse.
Por este motivo, si observas que tu gata maúlla más de lo normal y está más inquieta de vez en cuando, puede tratarse simplemente del celo, siempre que no esté esterilizada. La esterilización es lo ideal, ya que previene enfermedades y evita el estrés que les produce el celo cuando no pueden cruzarse con un gato.
Se siente solo o le falta estimulación en su día a día
Nuestros pequeños felinos no suelen maullar cuando se encuentran solos, pero sí pueden hacerlo cuando estamos en casa o al regresar tras unas horas fuera, como “pidiendo explicaciones” o para mostrarnos su molestia por haber estado solos durante tanto tiempo.
En otras ocasiones, aun estando sus cuidadores en casa, los gatos pueden maullar y mostrarse más inquietos porque necesitan mayor atención o desean jugar. En estos casos, los maullidos son un tanto melancólicos y alargados, como si suplicaran atención. Por ello, si no juegas o no prestas suficiente atención a tu gato, es posible que maúlle y se muestre inquieto por falta de estímulo y compañía.
Sufre estrés o miedo ante cambios que para ti son “insignificantes”
Los gatos son animales muy sensibles al estrés; cualquier pequeña alteración en su rutina o cambio en el entorno puede generarles ansiedad, aunque se trate de modificaciones mínimas en el hogar, como la ubicación de objetos o la incorporación de nuevo mobiliario. Factores más intensos, como mudanzas, visitas, la llegada de un nuevo miembro, ruidos fuertes o cambios importantes en la rutina, pueden aumentar aún más su estrés.
Si nuestros gatos se encuentran estresados, es habitual que incrementen sus maullidos y su inquietud. Por ello, si has hecho algún cambio en casa y tu gato ha empezado a maullar y mostrarse más inquieto de lo habitual, ahí tienes la respuesta. Es importante controlar o reducir su estrés, ya que, además de la inquietud, puede derivar en problemas de salud como inmunosupresión, cistitis idiopática felina o alteraciones en el comportamiento, como marcaje o micciones inadecuadas.
Por otro lado, el miedo o el enfado también pueden provocar mayor inquietud y maullidos en los gatos. Situaciones como viajes en transportín, ruidos muy estridentes, peleas con otros animales o la presencia de objetos extraños o amenazantes pueden ser suficientes para generar miedo o ira en nuestros pequeños felinos. Algunos pueden incluso continuar maullando después del estímulo, sin una “causa aparente”.
Padece disfunción cognitiva o demencia senil debido a su edad avanzada
Por último, nuestros gatos de edad avanzada pueden presentar una alteración neurodegenerativa conocida como demencia senil, que se caracteriza por el desarrollo de síntomas como pérdida de expresión, desconfianza, miedo, alteraciones en el sueño-vigilia, mayor inquietud en ocasiones, ausencia de acicalamiento, uso inadecuado del arenero y aparición de maullidos mucho más frecuentes, especialmente por la noche.
Por este motivo, si tienes un gato mayor y ha comenzado a mostrar alguno de estos síntomas, o simplemente notas que sus maullidos aumentan por la noche sin causa aparente, podría tratarse de disfunción cognitiva o demencia senil.
En definitiva, cuidar y observar a nuestros gatos con atención nos permite entender mejor sus necesidades y señales. Esto nos permitirá asegurar su bienestar físico y emocional a lo largo de toda su vida.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.
Si deseas leer más artículos parecidos a Cuando tu gato maúlla mucho y está inquieto, esto es lo que podría estar pasando (y cómo ayudarlo), te recomendamos que entres en nuestra categoría de Otros problemas de salud.