Hallazgo sorprendente: una grasa poco común en los riñones de los gatos domésticos podría explicar la enfermedad renal

 
Por Rafa Mingorance, Periodista. 18 marzo 2026
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La enfermedad renal crónica es una de las principales causas de muerte en los gatos que superan los cinco años y se calcula que afecta a más del 30 % de los felinos que superan los diez. Sin embargo, hasta ahora la ciencia no había logrado explicar del todo por qué los gatos domésticos son mucho más propensos a padecer esta patología que los perros o incluso que sus parientes salvajes, como el gato montés escocés.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) acaba de publicar un estudio, en la revista Frontiers in Veterinary Science, que podría haber descubierto la clave del problema: los riñones de los gatos domésticos acumulan unas grasas tan poco comunes que no se encuentran en prácticamente ningún otro mamífero.

Lo más llamativo del hallazgo es que esa acumulación no empieza cuando el gato envejece, sino mucho antes. Es decir, que cuando tu gato es joven y parece perfectamente sano, sus riñones ya pueden estar acumulando unas grasas que los veterinarios no consideraban hasta ahora un riesgo para su salud, pero que este estudio vincula por primera vez con el desarrollo posterior de la enfermedad renal crónica.

Índice
  1. Descubren una grasa única en los riñones de los gatos domésticos
  2. Por qué solo los gatos domésticos acumulan estas grasas en los riñones
  3. Un detalle ignorado durante años podría explicar la enfermedad renal en gatos
  4. Un avance clave que abre la puerta a futuras soluciones

Descubren una grasa única en los riñones de los gatos domésticos

El equipo liderado por la doctora Rebecca Brociek y el profesor David Gardner, de la Universidad de Nottingham, analizó muestras del tejido renal de gatos domésticos, perros y gatos monteses escoceses. Todas ellas se recogieron entre 2018 y 2023. Su objetivo era averiguar qué tipo de grasas se acumulan en los riñones de cada especie y si se trata de las mismas o no. Para lograrlo utilizaron algunas de las técnicas de análisis químico más modernas de las que se dispone hoy en día.

Los resultados fueron sorprendentes: en todas las muestras de riñón de gatos domésticos adultos, sin excepción, aparecieron unos triglicéridos modificados con unas características químicas muy inusuales. Para que te hagas una idea, las grasas que normalmente almacena el cuerpo de cualquier mamífero tienen una estructura química bastante predecible; las que encontraron en los riñones de estos gatos, en cambio, presentan una composición muy rara que hasta ahora solo se había documentado en algunos moluscos y calamares, pero casi nunca en mamíferos.

Estas grasas se acumulan en las células que, dentro del riñón, se encargan de filtrar la sangre y eliminar las toxinas presentes en ella, una función vital sin la cual el cuerpo del gato no podría funcionar correctamente. Lo más relevante es que los investigadores encontraron estas grasas tanto en gatos sanos como en aquellos a los que ya se les había diagnosticado la enfermedad renal. Y conviene tener en cuenta que los gatos, por naturaleza, tienden a disimular el dolor y las enfermedades, por lo que cuando los síntomas se hacen visibles el daño renal suele estar ya muy avanzado.

Por qué solo los gatos domésticos acumulan estas grasas en los riñones

Para entender hasta qué punto este hallazgo es específico de los gatos domésticos, los investigadores compararon sus riñones con los de perros y los de gatos monteses escoceses. Los perros viven en nuestras casas, comen alimentos que compramos en las mismas tiendas de animales y reciben cuidados veterinarios similares a los de los gatos. Sin embargo, sus riñones apenas acumulan grasa, y la poca que tienen es del mismo tipo que se encuentra en la mayoría de los mamíferos: grasas corrientes, sin ninguna de las particularidades químicas que aparecen en los gatos.

Lo que sucede con los gatos monteses escoceses resulta todavía más llamativo. Son felinos, comparten el mismo origen evolutivo con los gatos que tenemos en casa y, de hecho, sus riñones también acumulan grasa en cantidades similares. Pero cuando los investigadores analizaron esa grasa en detalle, se dieron cuenta de que no se trataba de las grasas modificadas que aparecen en los riñones de los gatos domésticos. En otros felinos salvajes que también se incluyeron en el estudio, como el leopardo de las nieves o el tigre, ese tipo de lípidos tampoco se encontraron.

¿Y qué nos dice todo esto? Lo que el estudio sugiere es que existe alguna característica concreta en la biología del gato doméstico que, por razones que la ciencia todavía no ha logrado determinar, favorece la acumulación de estas grasas tan inusuales en sus riñones.

Un detalle ignorado durante años podría explicar la enfermedad renal en gatos

El estudio de la Universidad de Nottingham no es el primero que detecta la presencia de grasa en los riñones de los gatos jóvenes. En 2022, otro equipo de investigadores de la Ohio State University ya había detectado que aproximadamente uno de cada cuatro gatos de entre uno y cinco años acumula lípidos en su tejido renal, y que dicho porcentaje aumenta hasta alcanzar casi el 80 % en los gatos senior.

El estudio que llevaron a cabo hace cuatro años puso el dato sobre la mesa, pero en ese momento no se analizó en detalle de qué tipo de grasa se trataba. Y eso es precisamente lo que ha hecho ahora el equipo de Nottingham: identificar que se trata de un tipo de lípido poco común y vincularlo por primera vez con el desarrollo de la enfermedad renal crónica.

Los propios autores del estudio lo plantean con claridad: lo que durante décadas la ciencia veterinaria ha tratado como un hallazgo accidental podría ser en realidad uno de los indicadores más claros de que los riñones de los gatos domésticos, desde que son muy jóvenes, están sometidos a un estrés que con el paso del tiempo puede acabar derivando en la aparición de la enfermedad renal crónica.

Un avance clave que abre la puerta a futuras soluciones

A pesar de que en la actualidad no existe un tratamiento específico que resuelva el problema, el profesor David Gardner, uno de los autores del estudio de la Universidad de Nottingham, se ha mostrado optimista. Según él, si futuros estudios corroboran este hallazgo, será posible desarrollar algún tipo de suplemento o de alimentación específica capaz de frenar la acumulación de estas grasas en los riñones, lo que a largo plazo podría mejorar la calidad de vida de los gatos domésticos y ayudarles a vivir más años.

Mientras la ciencia trata de encontrar una solución, lo que sí pueden hacer los propietarios de gatos es adelantarse al problema con revisiones veterinarias periódicas. La mayoría de los especialistas recomiendan que al gato se le hagan análisis de sangre y de orina al menos una vez al año a partir de los siete años, y cada seis meses a partir de los diez. Estas pruebas permiten detectar alteraciones en los riñones del animal antes de que la enfermedad avance hasta un punto en el que el daño sea irreversible.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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