Italia marca un precedente: faltar al trabajo para cuidar a una mascota enferma ya es posible
Cada vez es mayor la concienciación sobre los cuidados que se deben dispensar a los animales de compañía. A día de hoy, es habitual que los cuidadores se informen sobre las necesidades básicas de sus animales antes de adoptar y se preocupen por cubrirlas. Contratan paseadores de perros, buscan guarderías para que sus animales no estén solos todo el día o se los llevan a cualquier parte. Pero, ¿qué sucede cuando el animal enferma? En Italia ya se han reconocido permisos laborales pagados para su cuidad, siendo elprimer país del mundo que cuenta con esta licencia.
Este cuidado responsable se está extendiendo a todos los ámbitos de la sociedad, lo que está facilitando la integración de los animales, sobre todo en el caso de los perros, en establecimientos, medios de transporte o incluso puestos de trabajo.
Por primera vez se aprueba un permiso laboral para atender a las mascotas enfermas
Al igual que las personas, los animales pueden enfermar y, en ocasiones, las dolencias que padecen requieren cuidados y medicaciones frecuentes, incompatibles con una jornada laboral normal. No siempre es posible dejar al animal con alguien de confianza que se pueda hacer cargo ni mantenerlo ingresado en un centro veterinario. En estos casos, poder contar con un permiso para faltar al trabajo mientras el animal lo necesite sería una muy buena solución.
Precisamente, es lo que han contemplado en Italia, eso sí, siempre que se acredite que el permiso resulta imprescindible. Es la respuesta legislativa a un clima social en el que, cada vez más, se ponen en el centro los cuidados que requieren los animales de compañía, como seres sintientes y miembros de la familia que son.
No hay que olvidar que atender a los animales es un deber. Una vez que se decide compartir vida con ellos, tienen que cuidarse, igual que si surgiese cualquier otra emergencia. De hecho, este permiso en Italia se concibe como de “emergencia familiar”.
Los cuidadores que quieran acceder al permiso deben cumplir con unos requisitos
Para que los cuidadores en Italia puedan beneficiarse del permiso pagado para el cuidado de sus animales tienen que cumplir con los requisitos marcados, que incluyen que el animal esté identificado con microchip y que se justifique la necesidad de los cuidados por enfermedad, con la presencia del cuidador, mediante un certificado veterinario digital.
Eso sí, el permiso remunerado se puede prolongar solo por tres días, que servirán para la atención del animal en los momentos más críticos de su dolencia, hasta que mejore y los cuidados no tengan que ser tan intensos o, por desgracia, no pueda hacerse más por él y sea necesario tomar otra decisión humanitaria.
Estos tres días son, como máximo, de los que se puede disponer cada año. Es un permiso vinculado a la seguridad social para controlar que no se cometan abusos ni fraudes y el proceso sea del todo transparente.
La bibliotecaria que hizo posible que Italia reconozca permisos para cuidar mascotas
Hay que saber que, además del clima propicio o la demanda social en relación con los cuidados de los animales, hubo una primera petición que abrió las puertas a lo que hoy es el permiso remunerado. En 2017, una bibliotecaria de la Universidad de Roma La Sapienza, apoyada por una asociación, consiguió que se le concediese un permiso para faltar a su puesto de trabajo durante dos días, sin perder la remuneración, para cuidar de su animal de compañía, un perro que se encontraba enfermo de gravedad.
Su caso supuso el antecedente judicial para la norma actual, pues la justicia determinó que negarle los cuidados al animal por la ausencia de su cuidador podría llegar a considerarse maltrato, de ahí que se aceptase concederle la licencia.
En Italia, tanto el maltrato como el abandono de animales son delitos penales. Cuidar del animal que lo necesite, en otras palabras, no es que sea una decisión personal de cada cuidador, sino que es una obligación desde el punto de vista legal.
En la actualidad, hay empresas en Italia que ya contemplan este tipo de casos en sus convenios colectivos, una medida impulsada por el caso de la bibliotecaria y las asociaciones encargadas de la protección animal.
En definitiva, que un país como Italia sea el primero en reconocer la necesidad de establecer permisos remunerados para el cuidado de los animales de compañía es una señal del cambio que se está produciendo en las sociedades a favor de una tenencia responsable y de un trato humanitario para todos ellos.
El permiso, que debe justificarse con un certificado veterinario y solo es válido para ejemplares con microchip, permite a los cuidadores disponer de hasta tres días al año, remunerados, para ocuparse de su animal en casos en los que su salud se vea gravemente comprometida. Una medida a aplaudir y un paso más hacia una sociedad más consciente y empática. Es probable que, en un futuro próximo, esta medida se implante en otros países europeos.
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