La Ley de Bienestar Animal ya lo exige: los planes de emergencia deben proteger también a las mascotas
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Las imágenes de perros atrapados entre el barro durante la DANA de Valencia, gatos rescatados de viviendas inundadas o animales evacuados durante la erupción del volcán de La Palma dejaron una pregunta que durante años quedó sin una respuesta clara: ¿quién se ocupa de las mascotas cuando ocurre una gran catástrofe?
El Gobierno de España quiere que esa incertidumbre desaparezca. El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y el Ministerio del Interior han anunciado la elaboración del primer protocolo nacional para la atención y rescate de animales de compañía en situaciones de emergencia o catástrofe, una herramienta que pretende coordinar la actuación de las administraciones y evitar la improvisación cuando se produzcan inundaciones, incendios forestales, terremotos u otros episodios extremos.
El anuncio se produjo durante una reunión del Consejo Estatal de Protección Animal y supone un paso más en el desarrollo de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que ya obliga a incorporar medidas específicas para proteger a los animales en los planes de protección civil. Sin embargo, hasta ahora no existía un protocolo nacional que indicara cómo debía organizarse esa respuesta de manera homogénea.
La iniciativa llega en un momento especialmente significativo. Según la primera Estadística Nacional sobre Protección Animal, presentada por el Ministerio de Derechos Sociales, en España viven 15.171.569 animales de compañía, de los cuales más de 7,5 millones son perros y 5,6 millones son gatos. Es decir, prácticamente uno de cada tres hogares españoles convive con al menos un animal, una realidad que obliga a replantear la gestión de las emergencias desde una perspectiva mucho más amplia.
De la DANA de Valencia al volcán de La Palma: España prepara un protocolo para rescatar mascotas
La futura guía nace después de varias emergencias que pusieron de manifiesto importantes carencias organizativas. Durante la DANA que afectó a la Comunidad Valenciana, numerosos voluntarios, veterinarios y protectoras participaron en el rescate de perros y gatos atrapados en viviendas, refugios o explotaciones ganaderas. Algo similar ocurrió durante la erupción del volcán de La Palma, cuando muchas familias tuvieron que abandonar precipitadamente sus casas y surgieron dificultades para evacuar también a sus animales.
Estos episodios demostraron que, aunque la solidaridad ciudadana fue enorme, la respuesta dependía en gran medida de iniciativas improvisadas, asociaciones protectoras y cuerpos de seguridad que actuaban sin un protocolo nacional común. Precisamente eso es lo que el nuevo plan pretende corregir.
Según ha explicado el Ministerio, el documento será elaborado conjuntamente por la Dirección General de Derechos de los Animales y la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, con el objetivo de ofrecer criterios comunes que puedan aplicar posteriormente las comunidades autónomas y los ayuntamientos.
Mascotas en catástrofes: la obligación legal que España aún aplica de forma desigual
Aunque el protocolo todavía está en fase de elaboración, la legislación española ya establece obligaciones concretas.
La Ley 7/2023, publicada en el Boletín Oficial del Estado, indica en su artículo 21 que los planes de protección civil deben contener medidas específicas para proteger a los animales en situaciones de emergencia.
Pero distintas organizaciones animalistas han denunciado que la aplicación práctica de esta obligación resulta muy desigual entre territorios. La Fundación FAADA, por ejemplo, reclamó este mismo año el desarrollo urgente de protocolos homogéneos tras considerar que seguían existiendo "vacíos normativos y operativos" en la gestión de grandes emergencias.
Quién rescata, dónde se aloja y cómo vuelve a casa: las dudas que resolverá el protocolo para mascotas
Aunque el documento definitivo todavía no se ha presentado, el Gobierno ha adelantado que su finalidad será establecer directrices claras sobre la localización, evacuación, rescate y atención de los animales de compañía durante una emergencia.
También servirá para facilitar la coordinación entre Protección Civil, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, servicios veterinarios, administraciones autonómicas, ayuntamientos y entidades de protección animal.
En la práctica, el protocolo debería responder preguntas que hasta ahora dependían de decisiones improvisadas: quién coordina el rescate de los animales, dónde se alojan temporalmente, cómo se identifican para devolverlos a sus familias y qué recursos veterinarios deben movilizarse.
Uno de los aspectos que previsiblemente tendrá un papel importante será la identificación mediante microchip.
Cuando un animal desaparece durante una inundación, un incendio o cualquier otra catástrofe, disponer de un sistema de identificación actualizado facilita enormemente su devolución a la familia.
La Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC) destaca que mantener actualizados los datos asociados al microchip resulta esencial no solo en casos de pérdida cotidiana, sino también durante evacuaciones masivas y situaciones de emergencia.
La lección de Katrina: las emergencias no pueden planificarse separando a las personas de sus animales
España no parte completamente de cero. En Estados Unidos, la experiencia del huracán Katrina en 2005 marcó un antes y un después en la protección de los animales durante las catástrofes.
Miles de personas se negaron entonces a abandonar sus viviendas porque no podían evacuar con sus mascotas. Aquella situación impulsó la aprobación de la Pets Evacuation and Transportation Standards Act (PETS Act), una norma federal que obliga a incluir animales domésticos en los planes de emergencia financiados por el Gobierno.
Muchos especialistas consideran que la futura estrategia española avanza en esa misma dirección: reconocer que la protección de las personas y la de sus animales no pueden planificarse por separado.
Más de 15 millones de mascotas en España: el dato que obliga a cambiar los planes de emergencia
El anuncio coincide con otro que está íntimamente relacionado, el del aumento del número de mascotas en hogares de España, que es de un 14 % respecto de 2021. Ese incremento de los últimos cinco años es un dato muy relevante.
La primera Estadística Nacional sobre la Protección Animal, presentada por el Ministerio de Derechos Sociales arroja que la presencia de animales de compañía se ha convertido en un fenómeno generalizado en todo el país y obliga a que los planes de emergencia tengan en cuenta esa población animal cada vez más numerosa.
También informa que diferencias entre comunidades autónomas. Andalucía encabeza la clasificación con 3.264.926 animales de compañía registrados, seguida de Cataluña (con 1.988.389), la Comunidad de Madrid ( con 1.895.979) y la Comunitat Valenciana (cerca de 1,5 millones). En el extremo opuesto aparecen La Rioja (con 96.070 mascotas), Cantabria (con 169.568) y Navarra (con 191.878).
Lo que queda claro definitivamente es que una gestión moderna de las emergencias debe contemplar también la evacuación y la protección de mascotas. El futuro protocolo nacional pretende convertir esa idea en una realidad operativa para evitar que las administraciones tengan que improvisar.
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