Los veterinarios alertan del error que muchos cometen al dar agua a su perro en verano: “Dejar que beba mucha agua de golpe puede provocar una torsión de estómago”

 
Por María Besteiros, ATV y peluquera canina/felina. 2 julio 2026

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En los días de altas temperaturas es normal aumentar la ingesta de agua, por eso no nos extrañará ver que nuestro perro bebe más de lo habitual. Es bueno que lo haga para mantenerse bien hidratado y favorecer su refrigeración, ya que los perros no sudan, sino que se termorregulan mediante el jadeo, un mecanismo que les sirve para intercambiar el aire caliente del interior por el más fresco del exterior.

Pero la forma en la que ingieren agua es importante: si pretenden beber mucha cantidad de golpe, debemos impedirlo, pues, como advierten los veterinarios, beber en exceso podría favorecer la aparición de dilatación gástrica, un problema que puede llegar a ser fatal.

Calor, actividad física y agua: una combinación peligrosa para los perros

Como hemos explicado, los perros regulan su temperatura corporal mediante el jadeo, que implica respirar de forma acelerada y con la boca abierta. Así, un perro con calor, muchos nervios o que acaba de realizar una actividad física considerable es normal que jadee durante un tiempo, hasta que consigue refrigerarse, momento en el que volverá a respirar con tranquilidad y la boca cerrada.

Este mecanismo regulatorio, que tiene sus limitaciones, presenta, también, lo que podemos considerar desventaja, pues supone la ingesta de una gran cantidad de aire, precisamente porque para jadear el perro tiene que mantener la boca abierta.

Podemos pensar que beber mucha agua en este momento puede servir para ayudar a disminuir su temperatura corporal con mayor rapidez, pero lo cierto es que el agua, junto con el aire que entra por el jadeo, acabarían en el estómago, hinchándolo. Esto resulta un verdadero peligro para la vida del perro.

Cuando la dilatación del estómago se convierte en una urgencia veterinaria

Cuando el estómago incrementa mucho su volumen, es decir, está muy hinchado, corre el riesgo de producirse lo que se conoce como torsión gástrica. Como su nombre indica, consiste en la rotación del estómago sobre su eje, lo que cierra por completo tanto la entrada como la salida de este órgano.

Podemos ver que el perro afectado presenta el abdomen muy abultado, al punto de mantener las patas delanteras separadas y no poder sentarse ni tumbarse, pero, por el bloqueo del estómago rotado, no podrá aliviarse vomitando, defecando ni expulsando gases.

Es fácil imaginar el riesgo que supone para su vida esta situación, pues esta torsión también afecta a la circulación sanguínea, que se interrumpe, pudiendo provocar necrosis, es decir, la muerte de los tejidos en la zona afectada. De hecho, la dilatación-torsión de estómago es una urgencia veterinaria que puede resultar fatal, incluso aunque se proporcione una rápida atención veterinaria.

Por supuesto, si sospechamos que nuestro perro puede estar sufriendo una dilatación gástrica o una torsión, debemos contactar, de inmediato, con el veterinario. Es una patología que requiere una intervención quirúrgica para recolocar el estómago y fijarlo a la pared abdominal, con el objetivo de que no vuelva a rotar. Los perros de tamaño grande o pecho profundo tienen una mayor predisposición a padecer torsión de estómago.

La forma correcta de dar agua a un perro cuando hace calor, según los veterinarios

En vista de la gravedad potencial que supone la dilatación gástrica para los perros, más vale prevenir que tener que acudir a urgencias con un animal con una torsión de estómago, que puede no salir vivo del quirófano, por muy rápido que lo tratemos.

Así, lo que se recomienda es no permitir que los perros beban grandes cantidades de agua de golpe. Es mejor ofrecerles pequeñas raciones poco a poco o esperar a que el jadeo remita para ponerles el bebedero. Es decir, si el perro está acalorado o acaba de hacer ejercicio, debemos mantenerlo en un lugar fresco y sombreado hasta que su respiración se tranquilice. Después, sí podremos darle acceso a una pequeña cantidad de agua, mejor a temperatura ambiente.

Si, aun así, el perro bebe con mucha ansia, debemos retirarle el bebedero y esperar a que esté tranquilo para volver a acercárselo de nuevo. Por otra parte, podemos recurrir a algunos trucos para hidratar al perro sin correr el riesgo de una ingesta de agua excesiva. Por ejemplo, lo podemos entretener dándole un cubito de hielo, que podrá lamer poco a poco mientras se refresca.

En resumen, una ingesta excesiva y de golpe de agua en un perro que jadea puede traducirse en la llegada de una gran cantidad de agua y aire al estómago, lo que puede provocar su dilatación. Un estómago dilatado aumenta su tamaño e incluso puede girarse sobre su eje, provocando una torsión gástrica. Se trata de una urgencia veterinaria que implica una intervención quirúrgica para recolocar el estómago. Aun así, es potencialmente mortal, de ahí la importancia de evitar las ingestas de agua excesivas cuando el perro está jadeando.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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