Si tu perro te gruñe y antes no lo hacía no es agresividad: estas 5 razones lo explican

 
Por Marta Sarasúa, ATV y etóloga. 5 febrero 2026
Compartir en:

Ver fichas de Perros

Si recientemente tu perro ha empezado a gruñirte en determinados contextos, es completamente normal que te encuentres desconcertado y no alcances a comprender el motivo por el cual tu peludo ha cambiado su comportamiento hacia ti. El gruñido repentino en perros suele tener una causa concreta, no es simplemente "mala conducta" ni "agresividad". Las razones pueden ir desde un dolor puntual hasta querer proteger lo que considera que es suyo, e identificar qué ocurre es clave para ayudarlo.

Sin ninguna duda, los tutores son quienes mejor conocen a sus compañeros de cuatro patas y cualquier alteración en su conducta normal puede resultar llamativa y preocupante. En este artículo de ExpertoAnimal nos centramos en las posibles causas del gruñido repentino y te explicamos cuáles son las razones más frecuentes y qué puedes hacer en cada caso.

También te puede interesar: ¿Qué hacer cuando tu perro gruñe?

Puede que le duela algo (aunque no lo notes)

Muchas veces, la presencia de una enfermedad o de un dolor físico está detrás de un cambio repentino de comportamiento, como sentir que tu perro te gruñe de la nada. Cuando un animal no se encuentra bien, suele mostrarse más letárgico y con menos ganas de interactuar, por lo que es frecuente que gruña cuando otro individuo se acerca demasiado a él. Además, si tu peludo evita que le toques alguna parte del cuerpo, se muestra esquivo o te muestra los dientes ante ciertas interacciones, deberías considerar que presente algún tipo de lesión o patología.

¿Qué hacer si mi perro tiene dolor?

Si sospechas que tu peludo puede estar dolorido, si presenta otros síntomas como cojera, gemidos, lamido insistente de patas, debilidad muscular, etc., o si te gruñe cuando le acaricias o te acercas a ciertas zonas de su cuerpo, es importante que comentes la situación con tu veterinario. Aunque un dolor puntual no suele suponer una urgencia médica, te recomendamos que acudas a la clínica u hospital a la mayor brevedad posible para que un profesional examine al perro y pueda determinar el origen de su presunto malestar.

Está más estresado de lo que parece

El malestar físico no es el único que puede desencadenar un cambio rápido de comportamiento, pues también suele ser frecuente que los perros se muestren amenazantes o esquivos si están atravesando un periodo de estrés o ansiedad. El gruñido es un mecanismo de defensa para un perro que tiene miedo o está asustado, por lo que si tu perro te gruñe en contextos que le resultan desagradables (por ejemplo, el momento del baño, cuando le cortas las uñas, al meterlo en un transportín, etc.), es probable que, simplemente, esté asustado y necesite espacio para poder gestionar esta emoción.

¿Qué hacer si mi perro está estresado o sufre ansiedad?

En este caso, lo primero que debes hacer es respetar las señales del perro y detener tu actividad, para no empeorar el problema. A continuación, tendrás que identificar de la manera más precisa posible cuál es la situación o el contexto que desencadena la reacción de miedo en el peludo para así poder, finalmente, trabajar una serie de ejercicios de modificación de conducta. Revertir el miedo o la ansiedad en un perro no siempre resulta sencillo, por lo que te recomendamos consultar siempre con un etólogo canino especializado en el tema.

No quiere que te acerques a ''sus cosas'' (comida, juguetes o cama)

Algunos perros pueden mostrar comportamientos amenazantes ante la expectativa de que van a perder algún recurso importante, como por ejemplo su comida, un juguete o un espacio concreto. En la mayoría de los casos, los cachorros no muestran esta conducta, pero pueden desarrollarla cuando alcanzan la pubertad, especialmente si se les ha educado a base de castigos o no se ha respetado su espacio mientras comían o mordían algún juguete.

¿Qué hacer si mi perro muestra protección de recursos?

En estos casos, el animal debe aprender que no eres una amenaza y que no le vas a quitar aquello que está protegiendo. Para ello, debes establecer una relación predecible y sana con el peludo, evitando por completo los castigos y trabajando la sustitución de recursos, es decir, que el animal permita que le sustraigas algo intercambiándoselo por otro recurso de mayor valor. Si no sabes cómo trabajar esto, siempre puedes contar con la ayuda de un etólogo canino que te asesore en el proceso y te ayude con la protección de recursos de tu perro.

Algo en casa ha cambiado (y a él le afecta más de lo que crees)

Esta situación está relacionada con el estrés y la ansiedad pero, en este caso, el desencadenante es un cambio repentino en las rutinas o el entorno del perro. Puede que, antes del cambio, el animal tuviera un comportamiento completamente normal, pero que a partir de cierto momento haya comenzado a mostrarse esquivo o a gruñir a sus tutores. Por ejemplo, la introducción de un nuevo miembro a la familia, los cambios en los horarios del perro o una mudanza pueden desencadenar un pico de estrés que curse con una alteración conductual.

¿Qué hacer si ha habido un cambio en el entorno del perro?

Los canes son animales de rutina. Cuanto más predecible sea su entorno, más control tienen sobre él y más tranquilos se encuentran. Si el cambio ha sido repentino, el perro no ha podido adaptarse y es fácil que desarrolle algún problema de comportamiento. Para evitarlo, trata de introducir gradualmente aquellos cambios que estén programados o evita exponer al animal a situaciones que le resulten estresantes, si estas van a ser pasajeras.

La falta de límites claros también provoca gruñidos

Para poder educar correctamente a un perro, es imprescindible que las normas y los límites que se le exigen queden bien claros y que todos los miembros de la familia estén de acuerdo con ellos y actúen de la misma manera. Es muy frecuente que, dentro de una misma familia, algunos miembros permitan al perro realizar ciertas conductas (por ejemplo, subir al sofá), mientras que otros miembros castiguen al animal por ello. En este contexto, el perro no puede predecir el entorno, se frustra y puede desarrollan comportamientos inadecuados, como gruñidos.

¿Qué hacer si en casa hay normas incoherentes?

La solución es tan sencilla como hablar con el resto de los componentes de la unidad familiar y, desde el momento en que el animal llega a casa, dejar las normas claras. Todos los tutores del animal tienen que educarle de la misma forma, con los mismos límites y siempre a través del refuerzo positivo.

Si deseas leer más artículos parecidos a Si tu perro te gruñe y antes no lo hacía no es agresividad: estas 5 razones lo explican, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Problemas del comportamiento.

¿Tienes contratado el Seguro de Responsabilidad Civil obligatorio para perros? Consiguelo al mejor precio rellenando el formulario con tus datos y los de tu mascota haciendo clic en este botón:

Compartir en:
Artículos relacionados
Volver arriba ↑